Bueno, segundo día en Sossusvlei, Namibia. Marcos, Papá y yo nos levantamos al alba para poder ir al paseo de globo. Mamá solo no fue invitada por culpa de Gonzi. Marcos y yo siempre decimos que la culpa es del quinto, o sea, del número impar de la familia. Jajajaja (just kidding Gonzi!). Al salir a las 5h30 del cuarto, todavía estaba oscuro y nos moríamos de frío. Un señor nos vino a buscar al hotel, y partimos rumbo a la nuestra próxima aventura. Cuando llegamos al lugar de despegue del globo («en la nada mesma»), había 6 personas esperando, dos holandeses, dos alemanes y dos de no se adónde. Como siempre, Marcos y Papá reclaman que quiero sacar fotos del amanecer. Cuando el globo ya estaba listo para el despegue, Papá con mucha dificultad sube a la canasta, que 1 hora después nos llevaría al medio del desierto, donde sólo encontraríamos una mesa con un desayuno capeta y moscas capetas. Nuestro piloto se llamaba Paul, alias Indiana Jones. Era idéntico a Indiana. Jajajajaj. Observación: para bajar del aerostato, nuevamente Papá tuvo mucha dificultad, y necesitó ayuda de un señor. Obviamente, Marcos y yo hicimos cara de «no te conozco». Jajajaja. Al llegar al hotel, encontramos a Mamá y en seguida salimos para visitar las dunas. Estábamos en el auto calmamente, cuando escuchamos a Marcos gritar «PIEDRAAAAA CAPETA!» Y «BUUUM». Un neumático a menos para el viaje. Después que me senté en una piedra a esperar por 20 minutos para que los dos mecánicos terminaran, partimos. Más o menos que llevamos 10 kilos de arena en los zapatos, después de haber corrido con Gonzi por las dunas. Nos costó una rueda, pero valió la pena. Salimos de las dunas en busca de un nuevo neumático, y de un lugar para comer. Como siempre, Gonzi y yo perseguimos a un perro mientras los otros hacían algo útil. Al salir de ahí, fuimos a comer unas sandwiches en un restaurante. Cuando Gonzi y yo estábamos en el baño lavándonos las manos, miramos para atrás y vimos una señora sentada en el inodoro. No miré con muchos detalles, pero según Gonzi, estaba haciendo número 2. Ok… Jajajaja. Volvimos al hotel y descansamos un poco. Yo no tenía NADA para hacer. Se me terminaron los libros. Mi iPad y el celular estaban sin batería. No teníamos tele. Eso si fue un retiro espiritual. Cuando estábamos por ir a cenar, Marcos vio una hiena por la ventana. Yo la perseguí, y Mamá me quería matar. De vuelta, a la cena, fueron los 5 elegantes platos de la noche. Comimos Springbok bebe! Me da mucha pena, pero detalle, estaba muy rico. Nos fuimos a dormir, y Gonzi durmió conmigo y con Marcos. Pensé que iba ser peor. Ahora «estamos por salir» para Swakopmund. Y así, esperamos nuestras nuevas aventuras…
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Salimos del hotel a eso de las 12.30 h y fuimos directo al Aeropuerto Internacional. Fue una de las pocas veces que llegamos con mucho tiempo pero también, teníamos que almorzar. El vuelo a Namibia salió a las 17 h y duró 2 h. Llegamos al aeropuerto internacional de Namibia con ciertas dudas. El aeropuerto es muy chiquito y queda a 40 km de la ciudad. Nos esperaba Peter, chofer de la empresa que nos hizo todas las reservas para los próximos días. Peter nos llevó al hotel y después a cenar a un restaurante muy interesante. Le hicimos miles de preguntas durante la cena para empezar a prepararnos para los próximos días. En el aeropuerto, compramos chips de teléfono locales, o sea que vamos a tener un mínimo acceso a Internet pero no sé cómo será la publicación en el blog. La conexión en este hotel es un poco lenta, así que les debo las foto de la regata. En un rato, vamos a desayunar y a comprar los elementos básicos (repelente, agua, etc.) para partir rumbo a Sossusvlei, en el desierto. Un recorrido de 380 km. ¡Nos vemos en la ruta!
PD: ¡Feliz día de Reyes!
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A las 12 h nos reunimos con todos los familares y amigos de las tripulaciones del Team Angola. El equipo está formado por dos barcos: el Mussulo III y el Bille. En clima festivo, con bebidas y comida (medio pobrecita, pero comida al fin) partimos siguiendo a los barcos. Tenían que llegar hasta el punto de partida en la bahía, hacer un recorrido específico por detrás de 3 boyas y partir rumbo a Rio. Fue muy divertido, con mucho sol y buena onda. Volvimos a eso de las 17 h y almorzamos en un restaurante, otra vez en V&A Waterfront. Llegamos al hotel tipo 19 h. Hora de empezar a preparar valijas y organizar la partida rumbo a Namibia. Por lo que vimos más tarde, el Mussulo III está bien posicionado. Claro que en 13-14 días todo puede cambiar. La entrega de premios es el 1 de febrero en Rio.
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Después de una discusión sobre las posibles salidas, Filipe decidió ir a un criadero de avestruces. La idea era original pero no muy atractiva. Los chicos protestaron pero no quedó otro remedio. La estancia queda a unos 20 minutos de Ciudad del Cabo y llegamos casi al mediodía. Nos recibió un guía super simpático que nos hablaba despacio y repetía las cosas como 3 veces por las dudas. Nos explicó algunos datos interesantes pero la verdad, es que es más graciosa la representación de Marcos y Agus. Dimos de comer a algunas avestruces, los chicos se subieron sobre un huevo de avestruz (y Filipe también!), nos mostró al menor avestruz adulto del mundo (con certificado de Guiness Record) y acabamos la visita subiendo a un avestruz. Ya sé… deben estar buscándonos todavía para denunciarnos a la sociedad protectora de avestruces. Filipe encima del bicho fue un espectáculo digno de risas y comentarios maléficos.
Terminada la visita, seguimos el paseo por Stellenbosch, la segunda ciudad más antigua de Sudáfrica. Lugar super bien conservador y pintoresco. Almorzamos en un restaurante chiquito, donde Marcos tuvo el coraje de comer gacela (sprinbox), mientras que el resto optó por comidas más tradicionales. De regreso, visitamos toda una zona de viñedos, siguiendo el camino de los cuatro pasos. Cada paso es un punto alto de la montaña, desde donde el paisaje es increíble. En medio de uno de esos caminos, encontramos un grupo de mandriles. Si esto es cerca de la ciudad, es difícil pensar cómo será dentro de una reserva. Paramos para cargar nafta y compré el diario porque aparecía una noticia de primera plana sobre la regata. Solo después me di cuenta de que la foto era del Mussulo III. Llamamos a Manim para contarle y nos pidió que compráramos un diario para él. Otra vez el día terminó en el astillero (embolados entre personas extrañas). Los chicos me cargan porque intenté ser animadora de 3 niños, para integrar a Gonzi. Supuestamente, fue la despedida de Manim porque al día siguiente solo lo veríamos desde el barco. Cenamos en un restaurante portugués (Tasca de Belem) en el centro comercial V & A Waterfront y volvimos al hotel (http://www.wininganddining.co.za/western-cape/cape-town/waterfront/tasca-de-belem).
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Ayer fuimos a visitar una granja de avestruces. Super interesante y divertido. Más tarde, almorzamos en un pueblito muy antiguo y paseamos por la montaña. El barco de Manim salió en el diario y llamamos para comentarle, así que terminamos pasando por el astillero una vez más. Hoy largó la carrera. Acompañamos la partida desde otro barco y volvimos a tierra firme a eso de las 17.30 h. Mis colaboradores se declararon en huelga. Mañana les cuento todos los detalles porque Gonzi está sin nada de sueño y con muchas ganas de conversar. No hay normalizado los horarios. Acá son las 00.30 h y él está un cascabel. Besos.




