Día 9: Cape Town-Windhoek

Salimos del hotel a eso de las 12.30 h y fuimos directo al Aeropuerto Internacional. Fue una de las pocas veces que llegamos con mucho tiempo pero también, teníamos que almorzar. El vuelo a Namibia salió a las 17 h y duró 2 h. Llegamos al aeropuerto internacional de Namibia con ciertas dudas. El aeropuerto es muy chiquito y queda a 40 km de la ciudad. Nos esperaba Peter, chofer de la empresa que nos hizo todas las reservas para los próximos días. Peter nos llevó al hotel y después a cenar a un restaurante muy interesante. Le hicimos miles de preguntas durante la cena para empezar a prepararnos para los próximos días. En el aeropuerto, compramos chips de teléfono locales, o sea que vamos a tener un mínimo acceso a Internet pero no sé cómo será la publicación en el blog. La conexión en este hotel es un poco lenta, así que les debo las foto de la regata. En un rato, vamos a desayunar y a comprar los elementos básicos (repelente, agua, etc.) para partir rumbo a Sossusvlei, en el desierto. Un recorrido de 380 km. ¡Nos vemos en la ruta!

Recorrido

PD: ¡Feliz día de Reyes!

Día 8: Cape2Rio

A las 12 h nos reunimos con todos los familares y amigos de las tripulaciones del Team Angola. El equipo está formado por dos barcos: el Mussulo III  y el Bille. En clima festivo, con bebidas y comida (medio pobrecita, pero comida al fin) partimos siguiendo a los barcos. Tenían que llegar hasta el punto de partida en la bahía, hacer un recorrido específico por detrás de 3 boyas y partir rumbo a Rio. Fue muy divertido, con mucho sol y buena onda. Volvimos a eso de las 17 h y almorzamos en un restaurante, otra vez en V&A Waterfront. Llegamos al hotel tipo 19 h. Hora de empezar a preparar valijas y organizar la partida rumbo a Namibia. Por lo que vimos más tarde, el Mussulo III está bien posicionado. Claro que en 13-14 días todo puede cambiar. La entrega de premios es el 1 de febrero en Rio.

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Día 7: Criadero de avestruces y otros

Después de una discusión sobre las posibles salidas, Filipe decidió ir a un criadero de avestruces. La idea era original pero no muy atractiva. Los chicos protestaron pero no quedó otro remedio. La estancia queda a unos 20 minutos de Ciudad del Cabo y llegamos casi al mediodía. Nos recibió un guía super simpático que nos hablaba despacio y repetía las cosas como 3 veces por las dudas. Nos explicó algunos datos interesantes pero la verdad, es que es más graciosa la representación de Marcos y Agus. Dimos de comer a algunas avestruces, los chicos se subieron sobre un huevo de avestruz (y Filipe también!), nos mostró al menor avestruz adulto del mundo (con certificado de Guiness Record) y acabamos la visita subiendo a un avestruz. Ya sé… deben estar buscándonos todavía para denunciarnos a la sociedad protectora de avestruces. Filipe encima del bicho fue un espectáculo digno de risas y comentarios maléficos.

Terminada la visita, seguimos el paseo por Stellenbosch, la segunda ciudad más antigua de Sudáfrica. Lugar super bien conservador y pintoresco. Almorzamos en un restaurante chiquito, donde Marcos tuvo el coraje de comer gacela (sprinbox), mientras que el resto optó por comidas más tradicionales. De regreso, visitamos toda una zona de viñedos, siguiendo el camino de los cuatro pasos. Cada paso es un punto alto de la montaña, desde donde el paisaje es increíble. En medio de uno de esos caminos, encontramos un grupo de mandriles. Si esto es cerca de la ciudad, es difícil pensar cómo será dentro de una reserva. Paramos para cargar nafta y compré el diario porque aparecía una noticia de primera plana sobre la regata. Solo después me di cuenta de que la foto era del Mussulo III. Llamamos a Manim para contarle y nos pidió que compráramos un diario para él. Otra vez el día terminó en el astillero (embolados entre personas extrañas). Los chicos me cargan porque intenté ser animadora de 3 niños, para integrar a Gonzi. Supuestamente, fue la despedida de Manim porque al día siguiente solo lo veríamos desde el barco. Cenamos en un restaurante portugués (Tasca de Belem) en el centro comercial V & A Waterfront y volvimos al hotel (http://www.wininganddining.co.za/western-cape/cape-town/waterfront/tasca-de-belem).

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Avances

Ayer fuimos a visitar una granja de avestruces. Super interesante y divertido. Más tarde, almorzamos en un pueblito muy antiguo y paseamos por la montaña. El barco de Manim salió en el diario y llamamos para comentarle, así que terminamos pasando por el astillero una vez más. Hoy largó la carrera. Acompañamos la partida desde otro barco y volvimos a tierra firme a eso de las 17.30 h. Mis colaboradores se declararon en huelga. Mañana les cuento todos los detalles porque Gonzi está sin nada de sueño y con muchas ganas de conversar. No hay normalizado los horarios. Acá son las 00.30 h y él está un cascabel. Besos.

ImagenM

Día 6: Montaña de la Mesa

El día empezó otra vez en el A&V Waterfront, desde donde parten los ómnibus rojos con paseos guiados (http://www.citysightseeing.co.za/capeTown.php). Es una excelente manera de tener una visión general de la ciudad, con un relato conciso e interesante. Optamos por el recorrido más largo que sube hasta la estación base del teleférico giratorio. El paisaje es impresionante y en 6 min estás en la estación superior de la Montaña de la Mesa. Lleva ese nombre porque es completamente plana en la cima. Al llegar, fuimos directo a almorzar. El restaurante era medio desorganizado, tipo autoservicio, con basura en el piso, más parecido a la realidad de América Latina pero todo se olvida con la vista desde allá. Gonzi me dejó un poco estresada porque iba a los saltitos por todas partes y quería subir a las piedras, pero no es novedad: a los niños les encantan probar los límites. Bajar fue un poco más lento de lo previsto. La fila era enorme y cuando llegamos, vimos que nuestro ónmibus nos había dejado a pie. Tomamos un taxi hasta el estacionamiento donde había dejado el auto. El taxista parecía haber salido de una película de terror, pero tomó todos los atajos posibles y nos dejó en el estacionamiento pero en otra entrada. Debo confesar que no perdimos el auto, simplemente demoramos 15 minutos en encontrarlo. Entre tanto, teníamos que ir a cenar con Manim y su familia pero era tarde. Manim todavía estaba en el puerto así que pasamos a buscarlo y fuimos juntos a Camps Bay. Todos estaban muy elegantes para ir a cenar mientras que nosotros veníamos del paseo, pero nosotros somos así y no nos amedrentamos. Además, no había otra alternativa. Cenamos en Zenzero, un lugar elegante, medio oscurito y nada adecuado con niños. No hubo ambiente para conversar mucho, o bueno, se conversó sobre temas políticamente correctos y a la 1.30 am lo único que escuchaba era a Marcos y Agustina preguntando a qué hora nos íbamos. Gonzi estaba despierto jugando con el ipad. Volvimos caminando unos 200 m hasta la casa de Manim, uno de los pocos momentos de charla descontraída y risas fáciles. Nota mental:  esos son los momentos más importantes. PD. Las fotos vienen después.