Demoramos bastante en llegar a la frontera entre las curvas acentuadas y la cantidad de camiones que hacían el mismo recorrido. El cruce de la frontera fue más rápido que a la ida, pero sólo conseguimos llegar al hotel a las 8.45 h. Son muchas horas para pocos kilómetros. El hotel tiene un diseño increíble, con ambientes silenciosos. El huracán Gonzi arrasa todo a su paso, con sus risadas fuertes y palabras graciosas pero inoportunas. Vamos a tratar de descansar un poco porque todavía tenemos que seguir viaje hasta San Juan. Veremos si Gonzi nos da permiso.
Rueda de mate
Compartiendo experiencias como si estuviéramos tomando mate
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