Día de trabajo

El jueves a la noche fuimos a cenar a un restaurante en el centro de Punta del Este (http://www.eljovenmarino.com).  Había mucho tráfico y demoramos en llegar. La comida es excelente y las dosis son enormes. Carito… terminamos volviendo al hotel a la 1 h. La parte complicada es que el viernes tenía que entregar un trabajo. Me costó un montón levantarme a las 6 h. Las palabras se multiplicaban y parecía que avanzaba muy lento. Cuando todos se levantaron, fuimos a desayunar. Después, Filipe se fue con los chicos al mini-golf y yo me senté a trabajar otra vez. Se hizo el mediodía y empezó la tarde. Los chicos miraban tele y comían galletitas. Sí, suena cruel, pero el tiempo pasaba y tenía que terminar. El cliente ya me había escrito preguntando a qué hora mandaba el material y tenía que terminar. A las 16 h ví con felicidad cómo salían los 11 archivos y entraba la confirmación del cliente. A esa hora la mejor opción era tomar una merienda muy completa. Paramos en un lugar que se llama ML calentitas. ¡Muy recomendable, aunque creo que a esa hora todo venía bien! (http://www.medialunascalentitas.com/) Comimos muy rico y los mozos fueron muy simpáticos y mientras esperábamos, ¡nos dieron medialunas gratis! Calentitas como dice su nombre, casi tan ricas como las del Atalaya. Con los chicos nos quedamos comparando cuáles eran las mejores medialunas hasta que llegó la comida. Es la memoria gastronómica… es increíble cómo los recuerdos vienen lleno de olores, colores, sonidos… y ¡comida! Jajaja. Después de merendar, dimos una vuelta en auto hasta Punta Ballenas. La vista es increíble y la casa de Paez Villaró, un pendiente para un viaje con más tiempo. La construcción blanca con picos y entradas trepando por la ladera parecía una construcción de Gaudí en Barcelona y el mar rompiendo sobre las piedras con un mar de color azul oscuro parecía una copia de Guincho, en Lisboa. Parece que cada vez que tenemos un ratito, todos (nosotros cuatro porque Gonzi todavía no participa de esa charla) andamos por los caminos recorridos y pasamos las páginas de lindos momentos. Y entre charla y comida y risas y payasadas de Gonzi, Marcos empezó a sonreír. Volvimos al hotel y todavía había sol. Mucho sol. Marcos propuso dar una vuelta en canoa en el lago que hay frente al hotel. Gonzalo estaba ansioso por estrenar su pala y balde, así que corrió atrás de Marcos para construir alguna cosa en la playa. Se murieron de risa con Filipe dando instrucciones sobre remo y después, Marcos y Agus se cansaron navegando solos.  Yo tenía frío así que cuando terminó el paseo, me fui a la pileta climatizada con Agus. Los hombres de la casa resistieron en la playa haciendo un túnel y no sé qué más. Después de una hora, llegaron a buscarnos y Gonzi saltó a la pileta. Nos quedamos un rato en remojo y salimos. Ya era muy tarde. Cenamos en el hotel, pero otra vez se había hecho muy tarde.

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Un comentario en “Día de trabajo”

  1. Oi, Gaby! Tenho uma lembrança mágica da primeira vez que avistei Casa Peblo de Vilaró, um ponto branco dentro do azul do céu e do mar, e do pôr-do-Sol que lá assiti…um verdadeiro espetáculo! Fiquei muito gratificada em conhecer a obra de Vilaró, que me agrada muito, e que também me remete a Gaudí, de quem sou muito fã.
    Amei as fotos e o passeio de barco deve ter sido divertidíssimo!
    Os passeios da turma dos meninos estão ótimos, hein! Agos deve estar gostando de passar um tempo com você sozinha!
    Espero que seu trabalho agora tenha tirado férias também!
    Aguardo novas notícias!
    Um abraço forte, forte!

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