Expedición Patagonia – Conclusión

Con esto, cierro la Expedición Patagonia. Qué puedo decir… Un sueño hecho realidad. Conocer estos lugares fue para mí una de las cosas que más me llenaron el alma. La Patagonia, por algún motivo, me atrae de una manera indescriptible, mucho más que otros lugares del mundo como la tan comercializada América del Norte o la tan adorada Europa. Tengo orgullo de decir que estos fantásticos lugares son nuestros, argentinos, chilenos…¡Latino Americanos! No hay nada más fantástico que decir que los lugares más lindos del mundo son nuestros. Desde las planicies patagónicas, hasta las maravillas de los Andes, Torres del Paine, Los Glaciares, Los Lagos, Las Salinas y mucho más. No pude creer que en un pequeño espacio podía haber tantas maravillas. Cada día mis ojos se encadilaban con tanta belleza junta. Y lo mismo puedo decir de Mamá, Agus, Gonzi y Papá que apreciaron tanto como yo las bellezas de la Patagonia. Mi opinión es que la Patagonia es la región más linda del mundo y para que cambie va a ser muy difícil. No es casualidad que tanta gente que viene de sus tranquilos hogares europeos, americanos o de donde sea, para visitar estos lugares, aunque vivan en ciudades desarrolladas y organizadas. La magia esta ahí. Puedo ser muy racional y lógico, pero estos lugares me mostraron que no hay cálculos, estudios ni nada que expliquen eso. Fue el poder de cualquier cosa que haya moldado todo eso. La Patagonia es fantástica.

Por ese motivo, voy a hacer un Top 10 de los mejores lugares que visitamos. Es mi lista, y cada uno puede hacerse la suya, pero algo que nadie dudará, es que los protagonistas de cada lista siempre serán los mismos. Esto también nos dará la oportunidad de revivir algunos momentos y hacer un resumen básico para los que quieran venir algún día para Patagonia.

Mención Honrosa – Santa Rosa – La Pampa – Argentina

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Básicamente, Santa Rosa es mucho más un parador para los que van a entrar a la Patagonia, para los que van de ida, no hay mucha necesidad, pero para los que vuelven, Santa Rosa es como un pequeño paraíso en el desierto pampeano. Además es un excelente parador con varios spas y hoteles del tipo resort para que el viajero pueda descansar y disfrutar el fin de su viaje, como fue el nuestro caso.

Décimo Lugar – Punta Tombo – Chubut – Argentina

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Ver los pinguinos es el sueño de muchos, porque son especies poco encontradas en el mundo. Punta Tombo hace ese sueño a la realidad. Miles de pinguinos. Son muchos… El mejor punto para el avistaje de pinguinos.¡Y qué avistaje! Son pinguinos en todas las poses y haciendo todo tipo de cosas. Animales tan simpáticos y tan graciosos. Es posible verlos de cerca y tan cerca que uno no puede creer. Caminar juntos a ellos nos hace sentir como uno de ellos. Si uno esta de pasaje por el lugar hacia Puerto Madryn o Comodoro Rivadavia debe ir a este lugar. La mejor época es la primavera, cuando hay más pinguinos, pero en el verano todavía hay muchos de ellos, y cuando digo muchos es muchos.

Noveno Lugar – Puerto Natales – Chile

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La pequeña ciudad de Puerto Natales está en las margenes del Golfo Almirante Montt y está rodeada por los Andes y los primeros fiordos hacia el Océano Pacífico. Es posible realizar excursiones de barco hacia los glaciares escondidos como el Bernardo O’Higgins, dicen ser fantástico. La ciudadela es más como un punto de descanso para los que van hacia Torres del Paine. Desde Puerto Natales es posible ver algo del Macizo Paine.

Octavo Lugar – Parque Nacional Monte León – Santa Cruz – Argentina

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El Parque Nacional Monte León es lindisimo. Las formaciones esculpidas por el viento impresionante de la Patagonia y por las mareas gigantes de la Costa Atlántica. Además es una oportunidad de ver muchos lobos marinos y las famosas aves patagónicas, como los cormoranes y las gaviotas. Además, este lugar es buenísimo para disfrutar la playa y hacer diversas caminatas para las pinguineras y las otras regiones del parque.

Séptimo Lugar – Villa La Angostura – Neuquén – Argentina

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Escondida en las montañas del lago Nahuel Huapi, la pintoresca ciudad de Villa La Angostura es lindísima y muy buena para los que buscan una tranquilidad poco encontrada en los alrededores de la Región de Los Lagos. Un destino exclusivo y muy recomendable. Es una buena manera de conocer la ciudad y los destinos cercanos, con una bici porque las vistas son espectaculares y sentir el viento, además de toda la naturaleza. Es una ciudad muy linda y se recomienda conocer la Península al lado del puerto. Otra actividad muy buscada es el ski, pero esta más recomendada para el invierno.

Sexto Lugar – Puerto Madryn y Península Valdés – Chubut – Argentina

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Otro lugar espectacular de la Argentina. La Península es muy buscada para los que quieran ver las gigantes del mar, las ballenas franco-austral. Además de esas maravillas de la fauna argentina, están los lobos marinos, los elefantes marinos y los pinguinos de Magallanes. Nada mejor que recorrer la Península y sus bellezas, que son tierras lindas. Es otro destino muy buscado. Un microclima impresionante. Además la pequeña ciudad de Puerto Madryn es también muy linda y la playa es fría, pero limpia y muy cómoda para los que se hospedan en algún hotel al lado del mar. La mejor época para visitar este destino es la primavera, de Septiembre a Diciembre, porque es el momento para el avistaje de ballenas. El verano también es muy bueno.

Quinto Lugar – Cueva de las Manos y el Cañadón Pinturas – Santa Cruz – Argentina

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La Cueva de Las Manos es otro lugar fantástico, pero poco conocido por los argentinos y por los turistas. Como queda bien aislado de todo, poca gente conoce y muchas veces no tiene interés, por este lugar. Como ya hablamos, la Cueva de Las Manos, en el Cañadón del Río Pinturas es algo único en el mundo. Las varias manos en negativo pintadas en las paredes del cañadón, y todos los guanacos ilustrados por nuestros antepasados de 10.000 años atrás. Es muy lindo. Además el paisaje del cañadón trae una visión diferente de la fría y fantasmagórica cadena de los Andes. Recomendamos ir a la Hostería Cueva de las Manos, donde se puede hacer el tekking del cañadón, muy bueno. Es mejor visitar en la época del verano.

Cuarto Lugar – El Chaltén – Santa Cruz – Argentina

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La pequeña ciudad de El Chaltén rodeada por los macizos de los Andes es simple. Este destino que está creciendo y buscado por los clásicos mochileros que buscan algo menos poblado que el Calafate y otros destinos igualmente importantes. Y tienen razón. Es un lugar espectacular. La vista para la Capital Nacional del Trekking es una de las más lindas del mundo y compite con otras tan importantes como la de Torres del Paine. El Cerro Torre y el Cerro Fitz Roy imponentes sobre El Chaltén abren las puertas para los más fantásticos senderos del mundos. Para quien quiera caminar y le gusta, este es el lugar. Con muchas posadas buenas, además varios restaurantes ricos y lindos, El Chaltén es espectacular en todos los sentidos y no escuchen a lo que los calafateños tienen a decir sobre este destino. Uno tiene que estar listo para caminar y apreciar la naturaleza. La mejor época para visitar es el verano, cuando no hace tanto frío y hay mucha luz solar.

Tercer Lugar – Ushuaia – Tierra del Fuego – Argentina

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El Fin del Mundo. Tierra del Fuego tiene esa fama de ser la punta más austral del mundo y por eso, muchos creen que es un destino aislado y remoto. Puede serlo, pero la vida explota en toda la isla, principalmente, en su capital, Ushuaia. Esta ciudad al lado de las aguas del Canal de Beagle y la única ciudad argentina en el lado occidental de la Cordillera de los Andes es impresionante. Viva, con restaurantes, hoteles cinco estrellas y excursiones de primer mundo. Desde el paseo de barco por el Canal de Beagle, hasta la subida al Glaciar Martial. Es posible hacer muchas de las actividades de la Patagonia en Tierra del Fuego. Es una isla espectacular. La lenga y toda su vida llenan las tierras de la isla. Un destino muy accesible de avión, pero complicado de auto, porque hay muchos pasos de fronteras y además una balsa que esta sujeta al tiempo. Es una aventura y cada uno va por el camino que le guste. Es bueno para visitar todo el año. En el invierno, Cerro Castor y su ski más austral del mundo y el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Otoño, la lenga y su resplandor dorado. Primavera y verano, excelentes para actividades al aire libre. El Parque Tierra del Fuego es lindísimo y único, también uno de los lugares más lindos del mundo.

Segundo Lugar – Torres Del Paine – Chile

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Considero Torres del Paine el lugar más lindo del mundo. Pena que no pudimos conocerlo del todo, pero lo que vimos ya era suficiente. Simplemente lo más bello que ya había visto. Tan lindo que hasta casi nos quedábamos a dormir en la frontera. Es posible visitar el Parque Nacional Torres del Paine en cualquier momento del año, tomando los debidos cuidados con el clima. Es importante hacer por lo menos alguno de los trekkings disponibles porque es la mejor manera de visitar y conocer el lugar. A partir de Puerto Natales es posible acceder y hacer campings, etc. Hay muchas excursiones guiadas para poder caminar tranquilo por las Torres del Paine. Además uno debe reservar varios días aquí para conocer del todo a este parque fantástico.

Primer Lugar – Parque Nacional Los Glaciares – Glaciar Perito Moreno – Santa Cruz – Argentina

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El Parque Nacional Los Glaciares tiene algo que ningún lugar tiene y son los propios glaciares. Las inmensas masas de hielo que parecen ser estáticas y aburridas, de cierta forma, pero están en constante movimiento, crujiendo, gritando y irrumpiendo para decir que están ahí. Desde el Perito Moreno hasta Viedma, todos son espectaculares y traen un sensación que solo ahí se consigue. Es el lugar más diferente, en ese sentido. Es también accesible todo el año y es el lugar más fantástico de la Argentina, según la guía Lonely Planet – Argentina. Es accesible durante todo el año, pero durante el verano existe el fenómeno de la ruptura en todo su resplandor. Además, el clima es menos abrasivo y más agradable. Es muy bueno hacer las cuatro excursiones principales. La navegación por el Brazo Rico del Glaciar Perito Moreno. La navegación para los otros glaciares, Upsala, Spegazzini y el otro lado del Perito Moreno, conociendo los asustadores y impresionantes témpanos. Las famosas pasarelas con sus vistas panorámicas y buenísimas para observar las rupturas impresionantes del glaciar más famoso del mundo. Y por último, pero no peor, la fantástica experiencia de caminar por el Glaciar Perito Moreno y sentir el sabor puro de sus aguas en deshielo. Todas las experiencias ofrecen lo mejor de los glaciares.

Después de 9737 km por la Argentina y 12.686 km desde que partimos de Porto Alegre, 25 días de viajes, mostramos que pudimos concluir otro espectacular viaje por nuestro país. Y qué lindo que es. Cada vez que viajo por él me doy cuenta la suerte que tenemos nosotros argentinos de vivir en un país tan lindo y magnífico. Las aventuras, historias y risas quedarán para la historia y en nuestras memorias. Los Caldas siempre en el camino y como Spinetta diría «Por las rutas argentinas, rutas argentinas, rutas argentinas, hasta el fin». Las calcomanías de todos los lugares que pasamos llenaron  nuestro Thule y nos hacían recordar todo lo que pasamos, todos los lugares, las experiencias y aventuras. Muchas fotos y historias para contar. Pero como tiene que terminar, llegamos a casa con un sentimiento de meta cumplida, y en mi caso, de sueño hecho realidad. Sólo se que como comí varios Calafates voy a volver, no importa como, para conocer de nuevo estos lugares, los más lindos del mundo. Les recomiendo a todos que conozcan la Patagonia.

Por último les muestro el recorrido total de nuestro viaje, nuestra hazaña.

Recorrido Total

Este es mi última publicación por mucho tiempo, hasta que nuestra próxima aventura aparezca. De esa manera, quiero agradecer a todos los que nos acompañaron por la Patagonia. Gracias a todos los que participaron de nuestro viaje, como Cartuja, Cakis y Claudio en la parte técnica del auto y de nuestro equipo Thule. Gracias al señor Julio de Olavarría que nos ayudó mucho en el primer tramo al arreglar el nuestro sistema Thule. Gracias a Walter y su restaurante Cook, que nos sirvió las mejores empanadas de Villa La Angostura. Gracias a los que nos dieron direcciones y a los que escucharon nuestras historias. Gracias a todos los que nos ayudaron a construir y a aventurarnos por la Patagonia. Gracias a todos los hoteles por las buenas y malas noches. Gracias a los restaurantes que nos sirvieron comidas simpre argentinamente ricas. Gracias a los eternos amigos guanacos, pinguinos y lobos marinos y también a las ovejas que nos acompañaron por toda la travesía. Gracias a la más grande compañera del viaje, la VeraCruz, que sobrevivió estos miles de kilómetros, con ripio, asfalto, frío, calor, noches oscuras y balsas. Y por fin… Gracias a tí, Patagonia.

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03/01/16 – Río Gallegos – Ushuaia

Salida: 9.00 h – Llegada: 21.00 h – Distancia: 622 km – Total acumulado: 3930 km

Río Gallegos - Ushuaia - Total

Finalmente, ha llegado el día tan esperado: vamos hacia el Fin del Mundo. El extremo sur de Argentina, en el Canal Beagle, Ushuaia, es el destino más austral del nuestro viaje. En la latitud 59, Ushuaia también es el destino que marca un punto muy importante de la Expedición Patagonia, es la mitad del viaje. Desde Buenos Aires, recorrimos la Ruta Nacional 3 y en los 3080 km de la ruta, vimos la Costa Argentina, desde las aguas frías de la Provincia de Buenos Aires a las ventosas playas de Chubut y Santa Cruz. Conocimos amigos animalescos, los lobos marinos, los elefantes marinos (también conocidos entre nosotros como salsichões), las gaviotas y los geniales pingüinos Magallanes.  Además, pasamos por temperaturas sofocantes de Puerto Madryn a vientos impresionantes de Río Gallegos. Sin dudas, este primera mitad, con  3930 km  fue muy buena y produjo muchas historias graciosas.  Ahora, entraremos en la Patagonia Andina y conoceremos más lugares y tendremos más experiencias. Y bueno, llegamos a un gran lugar, después de un tramo complicado y difícil.

Salimos a las 9.00 h del «fantástico» hotel París. Después de un desayuno «autoservicio», guardamos las cosas y nos preparamos para lo que sería el tramo más difícil, digamos. Al salir de Río Gallegos, cargamos nafta y nos dirigimos hacia el Paso Internacional Integración Austral, la frontera Argentina-Chile, a 60 km. Como era cortito, llegamos rápido. Lleno de autos, esperábamos lío de papeles, etc. Pasamos por Migraciones y Aduanas con derecho a que un perro entrara al auto. Todo el proceso demoró unos cuarenta minutos. Entramos en Chile. La ruta nos llevaba hacia Punta Delgada, terminal de balsas que conectan la isla Tierra del Fuego y el continente. Hasta la balsa eran otros 60 km, que también hicimos rápido.

El transbordador Fueguino tuvo una demora de 30 minutos. Las corrientes del Estrecho de Magallanes provocaban demoras en las balsas hacia la isla. Cuando la balsa llegó, los autos empezaron a entrar y aunque habíamos llegado antes, nos quedamos en el final de la balsa. El auto entró sin problemas, nervios por el equipo Thule trasero. Estacionamos y esperamos hasta llegar a la isla. Papá y yo salimos para mirar el barco y el Estrecho de Magallanes. Ventoso y correntoso, el estrecho permitió a Fernão Magalhães dar la primera vuelta al mundo. Difícil lugar de navegación. A la media hora, el barco atraca en el Puerto Espora, lado isleño. Después de algunas dudas de cómo pagar el pasaje de la balsa, otro lío chileno, los autos empiezan a salir y, con la desorganización, quedamos anteúltimos; obviamente, Papá estaba muy nervioso porque se venía una ruta de ripio larga y estar atrás de toda esa gente sería complicado. Al salir, la rampa del puerto era muy inclinada, y  la base del remolque se arrastró hasta el fin de la rampa, todos estábamos preocupado. El ruido había sido horrible pero bajé a revisar y todo parecía estar bien.

thumb_DSC_0932_1024Hasta Cerro Sombrero, donde comenzaba el tramo de ripio, eran 40 km. Al llegar, había dos rutas, una nueva y otra vieja, las dos llevan al paso fronterizo San Sebastián que nos colocaba definitivamente en Tierra del Fuego. Hasta ahí son 100km de ruta de ripio. La nueva estaba en obras y la vieja estaba en muy malas condiciones, con piedras sueltas, mala compactación y agujeros enormes. No había indicaciones y el GPS no funcionaba bien en el lado chileno de la isla, además el mapa de papel no estaba actualizado. Fuimos con los instintos. Ley de Murphy, de las dos rutas, tomamos la peor.

La ruta de ripio era definitivamente muy mala. Fueron dos horas para hacer 100 km. Fuimos muy lento, porque aunque la VeraCruz sea muy fuerte, no se la iba aguantar un tramo muy complicado a alta velocidad. Entonces, lento pero calmos llegamos al paso San Sebastián. Otra vez, los papeles para migraciones y aduanas y lío otra vez. Más filas y más tiempo perdido. Al entrar, finalmente a la provincia de Tierra Del Fuego, Antártida y Islas Orcadas del Sur. Nuevamente trámite para ingresar al país.

Entramos en Argentina otra vez y ahora sí con rutas asfaltadas hasta Ushuaia, en los últimos kilómetros de la Ruta Nacional 3. Como eran las 15.00 h, pasamos por Río Grande y comimos ahí. Eran 70 km. Como el tramo hasta ahí había sido tan largo, no hubo otra opción, me dormí. Mucho estrés junto, balsa, pasos fronterizos y rutas de ripio. Faltando 15 km, me volví a despertar y justo para ver el Puerto de Río Grande, el gran sueño de Papá, abandonado y perdido en la Costa del Atlántico Sur. Las memorias del breve tiempo que vivimos acá en el Fin del Mundo empezaron a volver. Nos acercábamos al centro, pasamos por nuestra casa, por los hoteles, restaurantes y locales que pertenecían al pasado perdido de 17 años atrás. Cargamos nafta y Papá consiguió data del Puerto abandonado. Dimos una vuelta por la pequeña ciudad fueguina, y paramos para comer en una cafetería. Pedimos unos sándwiches y unas papas noisettes. No creímos que iban a ser tantas, Agus estaba ansiosa para comer. Vino un plato masivo. Muchas papas noisettes. Muchas!!! Agus y yo comimos y no terminaban, Gonzi y Mamá ayudaban. Después de la súper comida, para compensar el día súper largo. Comimos, y partimos para los últimos 200 km de la Ruta 3 hacia Ushuaia. Fue un tramo rápido. La estepa patagónica se fue y la lenga nos invadió el panorama. Gigantes bosques de esta vegetación, mucho más verde de la que veníamos viendo desde el inicio de la Patagonia. Y lo más impresionante, los Andes. Por primera vez, avistábamos los Andes, en realidad, el final de la cadena andina, que viene desde Colombia y Perú. Lindos paisajes irregulares, diferentes de las planicies de la Costa Argentina. Pasamos por varios controles policiales y por Tolhuin, nuestro futuro destino.

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Después de 140 km, llegamos al Paso Garibaldi. Con vista al Lago Escondido y al Lago Fagnano. Lindas vistas y espectaculares lugares. En este Fin de mundo, no hay lugares más bonitos y marcantes que en el Paso Garibaldi, son lugares únicos y que rodean la pequeña y pintoresca ciudad de Ushuaia. Sin dudas este último tramo de la ruta 3 es fantástico, como decimos en Brasil «para terminar com chave de ouro«. Llegamos a un mirador y sacamos fotos de contra luz, todos con los ojos cerrados del sol que había.

El último tramo de 60 km fue acelerado. Curva y contra curva a 120 km/h, principalmente con la excusa de que nuestro capitán conocía la ruta. «Ya la hice miles de veces, con lluvia, sin lluvia, nieve, tierra…», nos decía. Impresionante, emociones en los últimos minutos del viaje.

Llegamos a las puertas de Ushuaia, la ciudad del Fin del Mundo, a las 21.00 h, doce horas después de partir de Río Gallegos, impresionante. Fueron 622 km largos, con muchas interrupciones. Pero, llegar hasta acá fue reconfortante y gratificante, después de miles de kilómetros, llegamos al punto más al sur del país, con la VeraCruz. Quién diría que un día la patente de Jaboatão dos Guararapes estaría en frente al Canal de Beagle y a la ciudad de Ushuaia, que, dicho sea de paso, es una de las más lindas que ya vi. Estábamos en el paralelo 54. Nada mejor. Después de pasar las puertas, fuimos hacia el hotel Costa Ushuaia. Nos registramos y la vista era espectacular para la Bahía Ushuaia. Mejor imposible. Guardamos las cosas y después fuimos a comer una sopita en el restaurante del hotel. La moza era súper distraída, se equivocó tres veces en el pedido de Gonzi. Pero, ni reclamamos tanto, apenas nos reímos. Nos fuimos a dormir y a descansar después de un día tan largo. Mañana conoceremos el Fin del Mundo.