Dia 2: Viaje

Bueno, al llegar al hotel en São Paulo, todos nos miramos y nos preguntamos adónde podríamos comer algo. El restaurante local era mínimo y estaba vacío.  Había un único plato, como dijo, mamá. Después de nosotros, llegó otra señora y recibió el mismo discurso del plato único. La señora aceptó la propuesto pero pidió eliminar la lechuga y el tomate y en cambio aumentar la dosis de papas fritas (Marcos la imita perfectamente: pode exagerar nas fritas). Obviamente, Marcos y yo nunca olvidaremos la frase célebre. Nos llenamos de Coca y volvimos al cuarto. Permítanme confesar que mamá no abe que no pudimos ver la novela porque Marcos se quedo mirando el programa de los Teletubbies. Eso es para que vean lo demoníaco que era el hotel. En realidad fue Gonzi que nos hizo ver eso pero venía bien el comentario.

Después de salir del excelente capeta hotel, Ipê Hotel (sí, Marcos y yo somos críticos oficialmente y hacemos publicidad de TripAdvisor, jajajaja), fuimos al aeropuerto para el segundo vuelo. Durante las 10 horas de vuelo, dormimos por lo menos la mitad. Claro que escuchando a Justin Bieber todo el tiempo y a aun así, el vuelo fue insoportable. Nos prendían la luz, Gonzi pateaba y no me dejaba dormir, me senté en 250 posiciones y nada.. pero qué remedio, todo por la aventura. Jajaja

Al salir del avión, tuvimos que esperar media hora en la fila de Migraciones. Podías ver cualquier cosa ahí. Raro.. muy raro.. yo quería terminar de leer las 50 páginas finales del libro, mamá me gritaba para que parara de leer. Papá hacía comentarios graciosos sobre la ropa de los otros y Marcos, era el único atento en la fila. Gonzi saltaba como si fueran las 7 de la mañana y la fila no avanzaba.

Ah, y Javi, si estás leyendo esto, Marcos y yo dijimos JOHANNESBURG al salir del avión. Jajajaja. Todo para no olvidarnos de los que están lejos.

Mientras esperábamos el avión a Cape Town, mamá, Gonzi y yo decidimos ir al baño a lavarnos los dientes y ponernos desodorante  (eso de que duran muchas horas es mentira, jaja). Consejo: nunca vayas al toilette a colocarte desodorante después de un viaje con turbulencia… ¿sabés por qué? Porque la loca bolita puede haberse soltado y caer en el inodoro, o sea ser irrecuperable.

Salimos para Cape Town dos horas después de haber terminado la fila, despachado las valijas y perdido un desodorante. Esta vez fuimos directo a buscar las valijas. Para nuestra sorpresa: faltaba una y encima era la de Marcos y mía. Hicimos el reclamo y dijeron que quedó en Johanesburgo. Mañana la llevan al hotel. Al salir, debía estar esperando el señor con el auto alquilado. Nervios porque no aparecía… en realidad, el señor estaba solo que tenía un cartel a nombre del señor Ribeiro??? Papá alquiló una combi!! Jajaja. Llegamos al hotel andando despacito por la mano izquierda. El hotel es muy lindo pero tuvimos que enfrentar algunos problemas. Es un apart-hotel, o sea… no hay comida. Los restaurantes estaban cerrados, el teléfono del departamento deshabilitado, el responsable de la recepción solo vuelve mañana, pero como dice Dora: We did it! Conseguimos! Después de varias visitas a la recepción, conseguimos sánduiches de cena. Mañana será otro día.

Crucen los dedos… otra cosa: el inglés que se habla es bastante diferente.

Besos

Día 1: Nuevo punto de partida

Dijo Fernando Pessoa: ‟Navegar é preciso, viver não é preciso…” En los tiempos que corren, podemos decir que viajar es necesario. Aunque uno viaje con la imaginación, aunque se dirija al mismo destino, siempre es posible abrir nuevos caminos. En mi caso, viajar forma parte de mi vida y de los sueños de Filipe. Él sueña y nosotros vamos con él. Nuestro viaje de vacaciones comienza hoy y termina mañana a la tarde. Salimos de Aeroparque, Buenos Aires, al mediodía, por una Av. Lugones llena de tráfico, dejamos el auto solito en el estacionamiento porque el representante de la empresa de alquiler de autos no apareció, peleamos con el personal de la aerolínea para no perder la costumbre y embarcamos entre risas y lágrimas con el último llamado. Sí. Viajar es preciso para descubrir nuestros propios límites, para entregarnos a un mundo en el que no tenemos muchas certezas y para divertirnos, y reírnos y descansar y cansarnos de otra manera diferente al ritmo de todo el año.

Dos horas y media más tarde, aterrizamos en São Paulo, con una tormenta. Caminamos de un terminal a otro con las mil y unas valijas. Gonzalo tiene sueño y hambre. Durante el vuelo nos sirvieron una medialuna y ese fue nuestro almuerzo. Si fuera por mí, podía esperar en el aeropuerto, mirando todo lo que pasa a nuestro alrededor. Filipe prefiere arriesgar a un hotel simplecito cerca del aeropuerto donde nos prometen cena. La combi sube y baja y yo pienso a dónde iremos a parar. El hotel es simple de verdad, pero para un par de horas, es demasiado. El restaurante está vacío y la señora que nos atiende protesta que ya debía haber cerrado. Lo único que puede servirnos es un bife con arroz y papas fritas. Para nosotros está perfecto. Y algo más: la conexión a Internet es buena. A eso de las 22 h estamos en los cuartos mirando la novela. Filipe duerme y yo aprovecho para largar con el blog. A las 00.30 h tenemos que salir de acá para el aeropuerto. El vuelo a Johanesburgo sale a las 2.30 h. Falta mucho pero también no falta nada para salir del hotel.

Besos viajeros.

PS: Marcos y Agus ya se comprometieron a escribir cuando yo no pueda. ¡Preparénse para más novedades!

PS: Hoy es el cumple de Filipe. Para la mayoría de la gente, diríamos que el día pasó sin pena ni gloria. Quienes lo conocen, saben que está haciendo lo que le encanta. Tendremos festejos tardíos en algún otro lugar del mundo.

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Una tortura

Llegamos a las 23 h a São José dos Campos, afuera de São Paulo, es decir 11 h para recorrer 680 km. La ruta es de buena calidad, pero entre los camioneros locos, los conductores audaces y la lluvia, todo termina complicado. Mañana todavía tenemos que enfrentar 400 km en la Dutra. Otra locura. A dormir y a armarse de paciencia.