Entre una cosa y otra, terminamos saliendo tarde del hotel (para variar, ¿no?) Filipe decidió que era mejor sacar el baúl y el rack y fue una excelente decisión. Estacionamos el auto frente a la Plaza San Martín, donde hay una réplica del monumento a San Martín que todos vemos cerca de River. Después caminamos hasta otra plaza y seguimos andando por la Peatonal Sarmiento, donde paramos a almorzar. Los chicos protestaron todo el tiempo, que no era divertido, que hacía calor, que había solo plazas y plazas. Mientras almorzamos, nos sorprendió la cantidad de gente que pasó pidiendo limosna o vendiendo estampitas. Me encanta el silencio de la ciudad, en contraposición con el barullo de Río, la calma de las personas, la educación… tal vez esté equivocada pero es lo que vivimos mientras paseamos y ya saben, no debemos generalizar, pero es la percepción que me llevo de Mendoza. Volvimos al auto y partimos rumbo al Parque General San Martín, creado después de un enorme terremoto con el objetivo de poblar esa zona de la ciudad. Para eso, llamaron al paisajista Carlos Thays… el mismo que diseñó el Parque 9 de Julio y el Jardín Botánico. Cerca del Parque, se encuentra el Cerro de la Gloria, donde se levanta el Monumento al Ejército de los Andes tan representativo de la ciudad. El lugar es impresionante. Es una pena que Marcos, Agus y obviamente, Gonzalo no tengan noción de la importancia del lugar.
Después del paseo, volvimos al hotel.










