Día 8: A la playa

Nos levantamos temprano para llevar el auto pero los primeros llamados fueron pura frustración. Nadie nos quería atender hasta dentro de varios días. Filipe encontró una concesionaria que nos dio turno para el jueves a las 9.30 h en Viña del Mar. Salimos a almorzar y después a la playa. El agua estaba helada pero a Gonzi no pareció importarle. Yo apenas metí el dedito gordo del pie. Volvimos de la playa tarde y tratamos de cenar en hotel, digo tratamos porque el servicio es un horror. Cansados, nos fuimos a dormir como a las 23 h.