
Hoy nos levantamos muy temprano para tratar de ver más animales. Vimos algunos pero no ese especial que estábamos buscando: el león no apareció. Cerca del mediodía volvimos al hotel. Para alegría de Gonzi, fuimos a la pileta. Almorzamos poco después y el resto del día fue de subir fotos, mandar mensajes y descansar. La cena fue complicada pero divertida. Como quedaban pocos pasajeros, sirvieron la cena en un lugar muy caluroso y lleno de mariposas de la noche. Lleno, sin exagerar. Volaban sobre la comida, sobre nuestras cabezas, sobre los hombros de Agus, rozaban las orejas de Marcos. Ellos no paraban de hacer comentarios. Todos desubicados, como se podrán imaginar. Gonzi se durmió y no llegó a cenar así que Agus lo llevó al cuarto a dormir y escapó a mitad de la cena y de las mariposas. Mañana partimos rumbo a Bagani, pasando por Caprivi. Ya anduvimos 1970 km y mañana nos tocan más de 500 km y otro tanto al día siguiente. Es probable que no tengamos conexión ni mañana ni pasado. Después la rutina se irá calmando de a poco. Bueno, calmar es una forma de decir. Todavía hay mucho por hacer pero nada será tan agitado como estos días. Besos a todos!