Llegada a Montevideo – Uruguay

Llegamos a la terminal de Buquebus con mucha anticipación. Pudimos almorzar y embarcar con calma. Gonzi estaba superexcitado en Migraciones y la persona que nos atendió miró los papeles como quince veces. La travesía fue muy tranquila. Después de ver la partida, Gonzi durmió un poco y los chicos se entretuvieron con el iPad, dibujando o leyendo. Llegamos un poco más tarde de lo previsto porque había mucho viento, pero todo en calma. Para cenar, el personal del hotel nos recomendó una restaurante con parrilla. El cuidador de autos del lugar nos indicó un lugar para estacionar. Pena que el señor no vio que el auto tenía un baúl. Marcha atrás y ruido de plástico. Filipe baja, llega el dueño del auto, conmoción dentro de la camioneta y silencio hasta que Filipe anuncia que al otro auto no le pasó nada, pero que el rack tiene la luz de guiño rota. Dimos la vuelta manzana, estacionamos en otro lugar y bajamos a cenar. Comimos rico y volvimos al hotel. Mis compañeros de viaje duermen, pero Filipe se fue a buscar una casa de electricidad para no viajar con el farol roto. Es un poco tarde, voy a despertar a los chicos.

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