Día 1: Cruzando el océano

Vacaciones de invierno 2024 – Día 1

Sentí que la semana previa al viaje fue como ponerse zapatillas y correr, correr y correr. Las mil listas de cosas típicas de preparar un viaje se mezclaron con sorpresitas como que el auto se muriera al salir del estacionamiento, que la persona que te ayuda salga corriendo para el hospital o que el proyecto en el que estás trabajando se complique de la nada.

El sábado 13 nos levantamos temprano y corrimos, corrimos y corrimos. Río de Janeiro nos despidió con lluvia. Resolvimos pasar por la sala vip de Gol y tuvimos la clásica discusión entre el empleado y Filipe. No teníamos mucho tiempo pero no sería un viaje ‘clásico’ sin esa entrada en calor.

No tengo muchas historias sobre el vuelo; simplemente, me dormí. Me sorprendió la falta de paciencia de las azafatas y el desorden que dejaron los pasajeros en el baño y en la cabina del avión. Es como si cada vez fuera peor. No entiendo cómo las personas pueden dejar vasos de plásticos, paquetes de papas fritas y servilletas en el piso del espacio que ocuparon durante 9 horas. La situación del baño dispensa relato.

Aterrizamos a las 9.15 h del horario de Lisboa. Caminamos un poco por el aeropuerto y pasamos Migraciones. El aeropuerto está diferente. Se nota la modernización. Hay mucho movimiento de gente por todas partes. Entramos a la sala de TAP porque tenemos unas cuantas horas de espera hasta la próxima etapa. Filipe ronca, aunque jura que es mentira. Gonzalo intenta dormir. Me acomodo en la silla y tengo sueño, pero tampoco consigo descansar. Ahora son las 12.40 h. Me faltan las cuatro horas de diferencia del huso horario; la luz prendida, las conversaciones en diferentes idiomas y el silloncito no me están ayudando.

(13 de julio de 2024)

Días 8 a 15: De regreso a Cascais

La semana pasó rápido entre visitas al departamento, conversaciones con el banco, con abogados, con vecinos, etc.  Filipe encontró algunos amigos de su adolescencia y Agus visitó a Mia, antigua compañera de la Escolinha. Yo intenté combinar encuentros pero con tantos compromisos, tuve que dejarlos para otra oportunidad. Acá incluyo algunas de las visitas que hicimos. Vengan al túnel del tiempo con nosotros.

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Mañana partimos para Londres a eso de las 18 h. Espero poder conectarme para contarles más sobre este viaje. Besos a todos.

Día 7: Rumbo a Lisboa

Salimos tempranito desde el hotel rumbo al aeropuerto. El checkin fue sin demasiado sobresaltos, apenas la burocracia de siempre. Una hora y cuarenta minutos después aterrizamos en Amsterdam y después de 30 min de espera, era hora de embarcar rumbo a Lisboa. El piloto de KLM sobrevoló la ciudad a eso de las 15.30 h y abrió la puerta para miles de recuerdos. Hace siete años más o menos, dejábamos Lisboa ignorando si íbamos a volver algún, y si eso sucedería no sabíamos cuándo. Pensar que fue un inicio tan duro, con tantas diferencias, tantas distancias y hoy vuelvo sintiendo nostalgia. Apenas pisamos suelo portugués empiezan a surgir situaciones graciosas. De esas que te causan gracia porque hace mucho que no nos pasan pero que si pensás friamente: solo en Portugal. Marcos y Agus se ríen del acento, de las palabras diferentes…empiezan a surgir más y más recuerdos. Cargamos valijas y partimos rumbo a Cascais. Todo parece más o menos lo mismo. Algunas autopistas nuevas, los mismos edificios pero sin pintura. Muchos autos que no son tan nuevos como eran hace 7 años y llegamos a Cascais. La casa que alquilamos en muy linda y nos recibe una señora conversadora con mucha información que nos vendrá muy bien en estos días. Más tarde, pasamos por el supermercado para abastecer la heladera y vamos a cenar a un lugar que íbamos muchas veces. Cascais está medio vacía, taciturna. No sé si es la época del año, el clima o la crisis portuguesa. Veremos en estos días….