Después de la tragedia del día anterior, todos estábamos en ritmo más lento. El pronóstico era de lluvia. Los chicos tenían muchos pendientes pero con Agus dolorida, preferimos ir más lento.
Nos fuimos a la Quinta Avenida a visitar algunas tiendas emblemáticas y dar las últimas vueltas. Había planes extra si sobrara tiempo, pero se nos hizo tarde y seguía lloviendo así que el saldo fue una visita a la tienda de Nintendo y a la de Lego (que es un amoooooor). Almorzamos unos bagel y después pasamos por Apple (porque Apple siempre es Apple). La tienda es enorme y queda en un subsuelo super moderno con muchos empleados y gente de todo el mundo comprando cositas. Volvimos cansados de nuestro último recorrido por la gran Manzana pero era hora de hacer valijas, ordenar y prepararnos para la próxima etapa del viaje.




