Salida: 9.15 h – Llegada: 18.30 h – Distancia: 705 km – Total: 1419 km

Bahía Blanca tenía que despedirse de nosotros, pues la parada era breve. Nos despertamos a las 7 h, impresionante hazaña de los Caldas. Pero, para mí, no era el viaje la preocupación, sino el calor. No hay nada más incomodo para nosotros que el calor. Es como un despertador natural y quien nos conoce sabe cómo reaccionamos. Hotel Muñiz tenía ese despertador natural, con los 40 grados de sensación térmica son aire acondicuonado, estábamos despiertos para el horario planeado. Desayunamos, organizamos las pocas cosas que habíamos sacado y partimos del hotel más antiguo de Bahía Blanca. Salíamos en dirección a las famosas ballenas de Puerto Madryn y a los tan deseamos pingüinos de Gonzi.
Nuevamente, las planicies y las estepas. La vegetación seca y los miles de camiones en la ruta 22, 251, y por fin la Ruta Nacional 3, la que conecta Buenos Aires a Ushuaia. A medida que íbamos avanzando por nuestro recorrido, pasamos por las provincias de La Pampa, Río Negro y Chubut. Las planicies fueron sustituidas por pequeñas colinas y por el ambiente de la Patagonia. Estábamos finalmente en ella.
Paramos en Las Grutas, balneario más famoso de la Patagonia (?), conocida por sus aguas cálidas y tranquilas que llegan entre 24 y 25 grados, queda el tip para los que quieran ir algún día.
Comimos en una marisquería, Bariloche, y volvimos a recorrer la ruta 3, conociendo un poco de la costa sureña argentina, empezando a avistar la famosa Península Valdés, uno de nuestros grandes destinos. Las cosas transcurrieron con una normalidad impresionante.
La ruta era genial, desde Bahía Blanca hasta Puerto Madryn. La velocidad promedio fue de 130 km/h… En el último tramo 160 km/h y hubo un momento en que pisó el acelerador y llegó a 180km/h. Nada como un poco de velocidad para encender la Patagonia dormida.
A las 18 h, llegamos a Puerto Madryn, después de 705 km y en un día que no podía estar más lindo. Todos en la playa, aunque el mar estuviera lo más helado posible, y Puerto Madryn es lindo y organizado, otro tip bueno.
Descargamos, y el Rayentray en Puerto Madryn nos dejó maravillados con la vista y el servicio. Este hotel, después del Muñiz, no podía ser mejor y decidimos comer temprano, así podíamos aprovechar el cumple de Papá y la gran Península Valdés y esperemos ver muchas ballenas y pingüinos, dicen que el tiempo va estar lindo, no hay como pasar nada malo. Veremos lo que está por venir.