Día 17: Mokuti Lodge

Recorrido hasta Mokuti Lodge - Etosha Park
Recorrido hasta Mokuti Lodge – Etosha Park

Hoy nos levantamos muy temprano para tratar de ver más animales. Vimos algunos pero no ese especial que estábamos buscando: el león no apareció. Cerca del mediodía volvimos al hotel. Para alegría de Gonzi, fuimos a la pileta. Almorzamos poco después y el resto del día fue de subir fotos, mandar mensajes y descansar. La cena fue complicada pero divertida. Como quedaban pocos pasajeros, sirvieron la cena en un lugar muy caluroso y lleno de mariposas de la noche. Lleno, sin exagerar. Volaban sobre la comida, sobre nuestras cabezas, sobre los hombros de Agus, rozaban las orejas de Marcos. Ellos no paraban de hacer comentarios. Todos desubicados, como se podrán imaginar. Gonzi se durmió y no llegó  a cenar así que Agus lo llevó al cuarto a dormir y escapó a mitad de la cena y de las mariposas. Mañana partimos rumbo a Bagani, pasando por Caprivi. Ya anduvimos 1970 km y mañana nos tocan más de 500 km y otro tanto al día siguiente. Es probable que no tengamos conexión ni mañana ni pasado. Después la rutina se irá calmando de a poco. Bueno, calmar es una forma de decir. Todavía hay mucho por hacer pero nada será tan agitado como estos días. Besos a todos!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Día 16: Okaukeujo – Namutoni

Estos nombres raros son campamentos dentro del Parque. Campamentos deben haber sido en el comienzo, ahora hay restaurantes, pileta, alojamientos, oficina de turismo y espacio para estacionar, etc. Todo es simple pero funcional. Salimos como a las 9 h de Okaukuejo. Siempre con la ceremonia de abrir y cerrar valijas, subir las valijas, revisar que no quede nada perdido…y un nuevo paso: sacudir todo. Los bolsos están cubiertos de una capa blanca de polvo finito, de ese que se entraña hasta el alma. Es que andar por rutas de ripio con una 4 x 4 tiene sus consecuencias. Mientras estábamos en esta tarea, se acercó un señor a sugerir que revisáramos la cabina de plástico porque él perdió la suya dentro del parque y que está prohibido bajarse del vehículo. Ya te imaginás la situación de ver todas tus cosas sueltas por el camino? Nuevo punto de atención: chequear los tornillos.

El parque está lleno de rutas internas y uno decide por dónde ir. La sugerencia era visitar los lagos porque es ahí que se reúnen los animales a tomar agua. La hora ideal es bien temprano o al atardecer. El parque cierra al atardecer o sea que no teníamos muchas opciones. En los lugares elegidos, nos cruzamos con órix, springboks, jirafas, millones de cebras, avestruces, pájaros raros y una chita. Paramos en Halali (otro campamento) para almorzar y a la tarde, llegó la mayor sorpresa: siguiendo los rastros de una caca de dimensiones considerables, encontramos un elefante. No, eran dos o tres… qué tal si te digo que eran más de 30! Era una imagen increíble. 30 elefantes moviéndose despacio… unos en filas, unos solos, unos parando para comer…los chiquitos acompañando.. Filipe quiso acercarse un poco más con la camioneta pero el tamaño de estas criaturas inspira respeto. Nos quedamos quietos observando… Gonzi pegado al ipad pero bueno.. él jura que los vio a todos.

Llegamos a Mokuti Lodge a la tarde y después de bajar todas las valijas, salimos a dar una vuelta por el hotel. Hay animales sueltos, ardillas, mangostas, etc. Nos dijeron que había un serpentario y la verdad, fuimos por curiosidad, pero era de dar miedo. Todas las serpientes eran venonosas y peligrosas. Ya era oscuro cuando volvimos así que nos fuimos a preparar para la cena. Se acabó el buen servicio y la atención cuidadosa. Los funcionarios parecían estar de mal humor.. el restaurante estaba lleno de turistas alemanes y todo era medio confuso. Cosas que pasan… por primera vez en muchos días, nos fuimos a dormir temprano.

PS: Las fotos vienen más tarde para cada una de las publicaciones. Besos a todos.

PS2: Les dejo un videíto que es gracioso por los comentarios de los turistas.

Día 15: Algunos elefantes

11/01/14
Como el largo relato de Marcos les contó, hoy tuvimos que despertarnos a las 5h30 para ir al paseo de los elefantes. El mayor desafío del día fue conseguir bañarse (en el baño) al aire libre. La pared lateral es el muro de piedras y el techo es de cañas. Al salir al baño, vi que todavía estaba oscuro, y el sol estaba saliendo. Mejor forma de bañarse, imposible. Por más que no lo crean, me bañé con agua caliente. Prenden el fuego con leña para calentar el agua. Cuando terminé, grité: «Marcos, tenemos un pequeño problema!» Se había formado una laguna en nuestro baño. Marcos gritó impresionado de la situación, y protestó en cómo podría bañarse así. Después que nos vestimos, estamos pronto para el paseo. Cuando vamos a abrir la puerta, aparece Papá corriendo, y preguntando si estábamos listos. Obviamente, se habían acabado de despertar, y no estaban ni cerca de estar listos. Los esperamos por unos 20 minutos. Marcos, entretanto, se estaba volviendo loco por la preocupación si le iban a picar mosquitos, si iba a tener malaria, si se iba a morir. Jajaja. Neurótico. Fuimos a desayunar, y como había pasado en el día anterior, una pareja alemana capeta nos miró con odio, por haber molestado su silencio. Somos Caldas, ¿qué  podemos hacer? Partimos rumbo a ver los elefantes. Arriba del jeep, había «tapaditas», como diría Gonzi (frazadas para los que no saben). Mamá, Gonzi y yo agarramos de primera, y nos tapamos hasta la nariz. 1 hora después, y nada de elefantes. Hasta que el señor para y dice «estamos llegando cerca de los elefantes, ¿alguien quiere ir al baño?». Nadie quiso, y seguimos el camino. De lejos conseguimos ver un elefante. Uau, UN elefante! Avanzamos un poco, y.,. 15 elefantes aparecieron, había desde un bebé de 4 meses, hasta uno grande de 40 años. Nos quedamos más o menos 1h con los elefantes. Y así, entre idas y vueltas, llegamos al hotel a las 11h40. El almuerzo empezaba a la una, pero nos sirvieron más temprano para que pudiéramos partir y no perturbar el almuerzo de los otros turistas. El gerente del hotel empezó a decirle a Gonzi «mini Bieber», y de ahí partió una gran charla sobre Justin. Jajaja. Como siempre. Y así, partimos para Okaukuejo, adentro del Etosha National Park. Llegamos al hotel y no encontrábamos los cuartos, hasta que de lejos vimos los tan buscados W34 y W35. Los cuartos, que en realidad eran unas casitas de 2 pisos, quedaban justo adelante de una laguna, donde varios animales iban a tomar agua, y mucha gente se juntaba ahí para verlos, también conocidos como Water Holes. Por bastante tiempo, nos quedamos mirando los animales. Aparecieron cebras, springboks (muchos!), rinocerontes, jirafas y hasta un elefante. Cada vez que íbamos a ver a los animales, Gonzi empezaba a hablar, y todos le hacíamos «shhhh», pero nada funcionaba. Nos fuimos a dormir, y yo ya preparé el despertador para las 5h30, para que pudiera ver el amanecer, y poder ver algunos animales que posiblemente vendrían a tomar agua antes del calor.

Agus

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

20140113-144757.jpg

20140113-144841.jpg