Día 19: Namibia – Botswana

La noche anterior habíamos combinado desayunar a las 7h30. A las 7h40 estábamos a camino. Y sólo a las 8h00 nos sentamos a la mesa a comer. 100%  estilo Caldas. Al llegar al desayuno, el señor nos pregunta si queremos café. Mamá, adicta al café, acepta y no sé porqué, Papá le dice al señor: «we DON’T want hot eggs and hot breakfast». El tipito, como diría Gonzi, se fue aterrorizado. Creo que no entendió muy bien porque, 10 minutos después, nos vino a preguntar: «Do you want any eggs or bacon? (quieren huevos o bacon?)». Le dijimos que no, y nos matamos de risa. Poco después, escapamos del hotel, y partimos para Botswana. Después de 4h30 dentro del auto, llegamos a la frontera entre Namibia y Botswana. Hicimos migraciones en la oficina de Namibia, y seguimos unos metros más hasta llegar al «control de pestes» del lado de Botswana. Una señora nos para en la ruta y dice: «Welcome to Botswana» y Papá le responde que vinimos a pasear, (???). Jajaja. La situación empeora cuando la señora nos dice que salgamos del auto con nuestros zapatos. Y que abramos la cabina para mirar el equipaje; luego, pide que agarremos el bolso de los zapatos, y que los saquemos del bolso y los pongamos en el medio de la ruta. En realidad, eran dos bolsos, uno para Mamá, Marcos, Gonzi y yo, y otro para Papá, ya que el príncipe de África siempre necesita más ropa que todos, pero eso todos ya saben. La señora nos pide que pasemos TODAS las zapatillas, las ojotas, y los elegantes zapatos de Papá sobre un trapo sucio que había en la ruta que mojaba con el contenido sospechoso de una botella de plástico. Parecía una broma…Mientras trabajábamos al rayo de sol, la señora intentaba interactuar con un niño llamado Bonzi, desconocido para Gonzi. Bueno, siguiendo la historia. Después de haber hecho un trabajo de esclavos, seguimos unos metros a la oficina de migraciones de Botswana. Era mínima. El funcionario nos empieza a hablar de fútbol porque Marcos tenía una remera de Portugal, pero de hockey, ok,todos nos equivocamos de vez en cuando, hasta que nos dice que Cristiano Ronaldo es mucho mejor que Messi. Íbamos a hablar en nombre del orgullo argentino, pero nos callamos la boca sino iba a empezar esa novela de argentinos que viven en Brasil pero que tienen nacionalidad portuguesa. Tuvimos que fingir que nos encantaba Cristiano. Jajaja. Después de eso, avanzamos unos kilómetros hasta entrar al Chobe Game Park. Bastó pasar el portón y ya vimos elefantes, jabalíes, impalas, MUCHOS ciervos, entre otros. Y pensamos «es acá que vamos a encontrar el santo León que tanto buscamos», hasta que 10m adelante del último elefante, no vimos NINGÚN animal. Llegamos al hotel a las 15h15. Se suponía que teníamos un paseo por el río pero ya lo dábamos por perdido. Papá bajó a hacer el checkin y mientras estábamos sacando las cosas del auto, vuelve rápido y pide que cancelemos todo porquye el paseo estaba saliendo en ese mismo instante. Salimos corriendo todos hacia el barquito. Al llegar, 8 pares de ojos de unos viejos gordos nos miraban con odio. Yo me siento con Mamá y Gonzi. Marcos y papá se sentaron un poco más atrás. Hoy sí vimos muchos hipopótamos y muchos elefantes, hasta llegamos cerca de uno que estaba en la orilla. También vimos varios pajaritos. El paseo estuvo muy interesante. En un momento, Gonzi y yo nos cambiamos para el primer asiento, y los viejos y viejas capetas nos miraron. Gonzi todo el tiempo me decía: «Agus, ela ta te olhando» y se reía. Jajaja. Al llegar al hotel, había unas 20 personas cantando, y fue bastante asustador, porque nos miraban, y de lejos parecían, y sólo PARECÍAN desnudos. Nos bañamos, y fuimos a almorzar/cenar. La señora nos dijo varias veces que era SELF-SERVICE, por si nos olvidábamos. Marcos y yo comimos cocodrilo; tenía gusto de pollo, bastante rico. También había avestruz, pero no estaba para eso. Y bueno, así terminó nuestro día. Los dejo hasta que llegue mi vez de vuelta para contarles las próximas aventuras de los Caldas.

Los veo pronto,
Besos
Los quiero.