Día 20: Chobe Marina Lodge

Conseguimos llegar a tiempo al paseo por el Parque Chobe. A las 6 h en punto, estábamos subiendo a la camioneta. Gonzi dormía en mis brazos y se negaba a abrir los ojos. Pobrecito, estamos exigiendo demasiado de él. Por más que vayamos a dormir temprano, es muy dificil despertarse a las 5 h. Apenas empezaba a amanecer cuando entramos al parque. Nuestro guía explicó que el parque tiene la mitad de tamaño que el parque Kruger en Sudáfrica, pero con una concentración mayor de animales. Obviamente, muchos más elefantes. Se estima que hay alrededor de 70.000 trompitas atacando los árboles de la región. En el recorrido vimos hermosos pájaros, impalas, cebras, jirafas, hipopótamos, águilas, mangostas, cocodrilos, búfalos, cigüeñas y los tan difíciles leones. En realidad, solo vimos leonas, como explica Gonzi con toda propiedad. Había tres leonas con unos cuantos leoncitos. Un amor… cuando están lejos de uno. Volvimos al hotel a las 9 h, justo a tiempo para el desayuno. Casi cuando estábamos terminando, llegó Peter, el chofer de la empresa, que venía a buscar la camioneta. Fin de una etapa porque ahora seguimos en medios más tradicionales. Filipe le explicó a Peter las cuestiones técnicas del auto (tanque lleno, neumático sustituido, etc.) y nos despedimos de él. Próximo paso: pileta. Para nuestra mala suerte, el grupo de extranjeros que nos viene mirando con cara fea desde ayer ya estaba tomando sol. Habían ocupado todo el espacio disponible y nos tuvimos que conformar con un rinconcito. Los chicos pensaron en mandar a Gonzi a salpicar sus diarios y palabras cruzadas para ver si conseguíamos más espacio pero sería mucha maldad. Nos divertimos igual en nuestro rinconcito, tomamos sol, nadamos un poco y descansamos. Después fuimos a almorzar. Uno de los mozos me escuchó hablando español con Gonzi y preguntó si era italiana. A partir de ahí comenzó toda una charla sobre fútbol. En este momento, usé todo mi derecho a defender a Messi, pero no hubo caso. Este chico decía que el premio no lo merecían ni Messi ni Ronaldo, sino que Rivieri (disculpen la ignorancia pero no sé cómo se llama ese jugador del que me hablaba el muchacho). Agus probó wrap de avestruz, pero nosotros optamos por un menú más tradicional. Después de almorzar, vinimos al cuarto a descansar un poco aunque Gonzi se resiste… quiere jugar, hacer algo. Ordenamos algunas fotos y nos morimos de risa recordando algunos momentos. Es una pena porque las fotos son apenas segundos captados por una lente. Es imposible compartir con ustedes todo lo que hemos visto y sentido hasta ahora. Por momentos, el blog se vuelve muy personal pero creo que para obtener información técnica, siempre será mejor consultar una guía o una enciclopedia.

Hoy al entregar el auto cerramos la etapa de 3130 km recorridos desde que subimos a la 4 x 4 en Windhoek. Hasta ahora, llevamos 10 hoteles y no sé cuántos restaurantes. Ya pasamos por Sudáfrica, Namibia y Botsuana. Mañana vamos para Zimbabue y probablemente, entremos a Zambia porque nuestro próximo destino es limítrofe a estos dos últimos países. Será apenas por unas horas pero estoy segura que ese sello en el pasaporte va a resultar en alguna historia. Todavía nos quedan unos días…2 noches en Cataratas Victoria y 4 en Johannesburgo antes de volver a casa. Sé que no van a entender mucho, pero pensamos que sería divertido hacer una lista de las expresiones que se repiten una y otra vez entre nosotros y que nos hacen reír mucho. Quién sabe cuando nos veamos personalmente, podemos contarles de qué se trata cada una, si es que no lo descubren después de lo que leyeron en el blog.

Exagera nas fritas

Chama Manim

Se manca, Aguyiña.

Eu não dou p

Todo o mundo p

Tubooooy thaitz

Eu sou a elegante girafa..

A gente foi no Kruger Park e foi muito gostoso.

Veo veo.. ¿Qué ves? Una cosa

Don´t you know what schnitzel is?

Is it sleeping? -No, dead.

Agus trajo A menina que roubaba libros de Markus Zusak y yo, La sonrisa de las mujeres de Nicolás Barreau. Yo había cargado otros en el iPad pero Gonzi no me libera el uso del dispositivo así que no me quedó más remedio que intercambiar los libros con Agus y, aunque parezca increíble, las dos ya terminamos y no tenemos más material de lectura. Ambos libros son muy recomendables para diferentes momentos de la vida. El de Agus es lindísimo pero, pucha, cómo lloré. Sí llorar, casi con angustia. Cerré el libro y todavía se me caían las lágrimas. La historia se desarrolla durante el Holocausto. Los interesados pueden pedir más información después.

El otro es una novela romántica que transcurre en París. Todo leve, levísimo… casi para un culebrón de Hollywood. Rosa, rosita.. pero divertido. Les cuento esto porque son elementos que también forman parte del viaje. Otro librito que hemos usado y abusado es la guía que nos regaló Javi:  Sur de África de Lonely Planet. Excluyendo el comentario de que ‟uno puede ser procesado o algo mucho peor”, el resto pareció bastante fiel a la realidad. Jajaja.

Estamos terminando el día en la terraza del hotel, viendo el atardecer. El mozo acaba de traer un snack que nada tiene que ver con el café que acabo de tomar. El grupo de música local volvió a tocar y a bailar pero no tuvimos coraje de sacarles fotos. Estamos sintiendo algunos mosquitos. Hora de entrar y empezar a preparar las valijas para mañana. La combi que nos lleva a las Cataratas Victoria pasa a las 10 h. Besos desde Botswana.

PD: Sin tiempo para fotos. Espero que mañana pueda subir alguna cosa. Ya no tengo chip en el teléfono, solo cuando consigo wi-fi.

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