Salimos tempranito desde el hotel rumbo al aeropuerto. El checkin fue sin demasiado sobresaltos, apenas la burocracia de siempre. Una hora y cuarenta minutos después aterrizamos en Amsterdam y después de 30 min de espera, era hora de embarcar rumbo a Lisboa. El piloto de KLM sobrevoló la ciudad a eso de las 15.30 h y abrió la puerta para miles de recuerdos. Hace siete años más o menos, dejábamos Lisboa ignorando si íbamos a volver algún, y si eso sucedería no sabíamos cuándo. Pensar que fue un inicio tan duro, con tantas diferencias, tantas distancias y hoy vuelvo sintiendo nostalgia. Apenas pisamos suelo portugués empiezan a surgir situaciones graciosas. De esas que te causan gracia porque hace mucho que no nos pasan pero que si pensás friamente: solo en Portugal. Marcos y Agus se ríen del acento, de las palabras diferentes…empiezan a surgir más y más recuerdos. Cargamos valijas y partimos rumbo a Cascais. Todo parece más o menos lo mismo. Algunas autopistas nuevas, los mismos edificios pero sin pintura. Muchos autos que no son tan nuevos como eran hace 7 años y llegamos a Cascais. La casa que alquilamos en muy linda y nos recibe una señora conversadora con mucha información que nos vendrá muy bien en estos días. Más tarde, pasamos por el supermercado para abastecer la heladera y vamos a cenar a un lugar que íbamos muchas veces. Cascais está medio vacía, taciturna. No sé si es la época del año, el clima o la crisis portuguesa. Veremos en estos días….