Hicimos las valijas y partimos rumbo a Legoland California, a unos 60 km de Orlando. Este parque se inauguró este año de modo que todo está casi nuevo. Todos saben que somos fans de Lego, así que no podíamos dejar de ir. Aunque la verdad, es que exceptuando el Miniland (las ciudades miniatura en Lego), el parque está más orientado para los pequeñitos, así que Gonzalo fue el rey. Se lo merecía, después de haberlo arrastrado por todas las atracciones para más grandes. Hacía un calor tremendo y si bien llovió un poco y pararon las atracciones, una vez más, salió el sol y todo volvió a la normalidad. Lo que más me sorprendió en Lego, fue el hecho de que los hombrecitos tomaran vida. Era muy raro ver muñequitos Lego actuando o sacándose fotos. Entre las fotos, van a ver a Gonzi manejando un autito (al salir les daban una licencia de conductor), una carrera entre camiones de bomberos (participaron Filipe, Marcos, Agus y Gonzi) y debo admitir que estaban todos compenetrados. Perdieron pero se divirtieron igual. El paseo en safari es cortito pero todos los animales de Lego son casi perfectos. En un momento, paramos a tomar un helado. El de Agus cayó al piso y se quedaron mirando a ver quién lo pisaba. Agus tiene anécdota para eso. Al salir del parque, la visita imperdible pero el local de Lego nos dejó con un saldo de 5 cajas gigantes para meter en las valijas. La diferencia de precio es abismal. Salimos casi a las 20 h de Legoland y nos sorprendió ver que hasta Boca Raton teníamos como 200 km. Llegamos muy tarde al hotel y como no había servicio de comidas, pedimos por teléfono. A la una de la mañana, cenando sandwiches en el hotel. ¡Qué horror!
Aventuras en una isla
El 18/7 teníamos pensado ir al parque de Universal Studios. Una vez más, salimos tarde, solo que esta vez fue muy tarde. Los chicos se codeaban y protestaban por lo bajo, mientras Filipe seguía respondiendo miles de mensajes de correo electrónico. Esta vez, para superarnos, salimos del hotel a las 14 h. Llegamos al parque enseguida porque estábamos cerca. Universal tiene dos parques y era imposible pensar en visitar los dos el mismo día, especialmente a esa hora. Compramos la entrada para Islands of Aventure porque Agustina quería subir a una montaña rusa y porque estaban las atracciones de Harry Potter. A Gonzalo le habíamos dicho que iba a conocer a los minions de la película «Mi villano favorito», pero sabíamos que en estas condiciones, no íbamos a poder cumplir. Uno de los grandes problemas que se nos presentan siempre es ir a lugares que satisfagan a todos al mismo tiempo. Existe la regla que mide la altura y que determina quién sube y quién espera. La primera atracción era la del Hombre Araña y Gonzi alcanzó el límite justito. Apenas nos sentamos en el carrito, supe que había cometido un error. El carrito sube, baja, gira y se sacude. Los malvados escupen agua y con los anteojos 3D te parece que el hombre araña te agarra con sus telas de araña. Totalmente inapropiado para mi enanito que no paraba de esconderse. La gente grita de emoción y de miedo… imagínense Gonzi. Nunca más. Paseamos por todo el parque. Todo es muy lindo y moderno. Descubrí personajes que nunca más había vuelto a ver en mi vida.
Paramos para comer pizza y en ese momento, el cielo se oscureció y se largó un chaparrón oscuro. Esperamos un poco antes de seguir. Las atracciones paran, especialmente las montañas rusas. Llegamos a la zona de Harry Potter. Evaluación: 10 puntos. Yo pude pasear un poquito por el castillo de Hogwarts mientras Filipe subía con los chicos a la atracción. Dijeron que estaba genial y que asustaba de verdad. Todavía nos faltaba ir al Increíble Hulk, una montaña rusa verde y asustadora. Gonzalo se durmió así que aprovecharon para ir. Faltaba poco para que cerrara el parque. Volvimos al mundo del Dr. Seuss pero Gonzi no quiso subir ni al trencito. Debe haberse asustado mucho con el hombre araña. Salimos casi a empujones porque empiezan a cerrar y no te dan más atención. El desfile final y los fuegos artificiales estaban en el otro parque. Una pena… Mi conclusión fue que no hay quien supere a Disney. Es verdad que Epcot quedó un poco en el tiempo y que hay atracciones que merecen ser repensadas pero la magia del parque, la decoración, la organización… solo Disney. Esta vez cenamos en el hotel porque nos dolía todo y había que cerrar valijas.
Como tocar la Luna con las manos
El 17 no me quedó otra que lavar ropa. Tenía como 5 bolsas de ropa sucia y poco tiempo. Tomé control de 4 máquinas de lavar y a medida que terminaba el proceso, metía lo que podía en las secadoras. Marcos protestaba a mi lado porque quería salir ya. Después de todo, él había elegido el paseo y podía prescindir de la ropa limpia pero no de ir a visitar la NASA – Kennedy Space Center. Llegamos a Cabo Cañaveral cerca de las 13.30 h y nos subieron a unos ómnibus para hacer la visita guiada, que empezó en una de las torres de lanzamiento. Al principio, todo es muy científico y lleno de nombres extraños, pero a medida que empezamos a conocer la historia del centro espacial y a entender los nombres y el proceso de despegue, eso tan abstracto, empieza a tomar una dimensión increíble.
En la segunda parada de la visita, vimos una película que nos ubicó en el tiempo cuando comenzó la carrera espacial entre Rusia y Estados Unidos. Después, pasamos a la sala de control desde donde se supervisó el despegue del Apolo/Saturno V. Parece mentira que esa máquina consiguió salir del suelo, volar hasta la Luna y volver (es la que dio la vuelta a la Luna). En el mismo galpón, hay una sala con trajes de astronautas y herramientas utilizadas para estudiar el material recogido y varias muestras de piedras lunares. En un rinconcito, hay un pedacito diminuto de piedra para que lo puedas tocar. Se te pone la piel de gallina al pensar de dónde vino la piedra (y sí, cuántos miles de personas ya la habrán tocado). Cuando volvimos al punto de partida, Marcos, Agus y Filipe se fueron a un simulador, mientras Gonzi y yo partimos hacia el pelotero. Igual de divertido… Volvimos a Orlando y decidimos cenar otra vez en el restaurante argentino.
Epcot pasado por agua
Esta vez salimos bastante temprano. Nos costó decidir cuál sería el parque de Disney que íbamos a visitar porque la idea era ir a uno solo. Preguntamos a la señora que vendía los tickets en el hotel qué parque nos recomendaba y nos miró con cara de locura. Cómo pretendíamos ir a un solo parque? El elegido fue Epcot. Llegamos relativamente temprano pero ya había fila. El día se anticipaba complicado. Entramos a una sesión de fotos con los personajes. Agus y Gonzi estaban radiante pero Marcos no dejaba de protestar. Después de la obligada espera y sonrisas fotografiadas, entramos a un espacio llamado Innoventions. Parecía medio simple… nos entregaron un chanchito que nos enseñaría a alcanzar un objetivo. Había que colocar al chanchito en una máquina y hacer unas actividades en la computadora. Al final del juego, nos diríamos si habíamos alcanzado el objetivo deseado. Fue interesante aunque Gonzalo se quería llevar el chanchito a casa. Fuimos a la atracción de Nemo y sus amigos (The Seas with Nemo & Friends), a pasear en un barquito por un canal dentro del invernadero de Epcot (Living with the Land) y a ver una película sobre el medio ambiente (The Lion King). Mientrasbuscábamos un lugar donde comer, nos ofrecieron participar en una misión con Perry. Nos entregaron un celular y teníamos que seguir las pistas. El juego está muy bien pensado, pena que estaba en inglés. Gonzalo estaba fascinado porque estábamos buscando imágenes y apuntando el celular y él pensaba que deteníamos a los malvados y rescatábamos a Perry de una trampa de bocamoli (guacamole). Creo que debe ser genial para un chico de 6-7 años. Para almorzar, caminamos hasta la zona de Italia y ahí se largó un chaparrón. Esta vez no teníamos ponchos ni paraguas y tampoco íbamos a comprar nuevos. Esperamos un poco y como siempre, la lluvia paró. Fuimos a varias atracciones que era pura promesa en el papel (Captain EO, con Michael Jackson/ Imagination Pavilion (con vieja tecnología tipo Eyetoy), un trencito super aburrido que se paró en medio del viaje (Journey into Imagination with Figment) y las clásicas que nunca decepcionan: el simulador de vuelo (Mission: SPACE Advanced Training Lab), el viaje dentro de la bola de Epcot (Spaceship Earth) y algún otro que se me escapa. El parque termina el día con fuegos artificiales que no sorprendieron mucho. Terminamos cenando en un restaurante argentino cerco del hotel con tenedor libre pero parrilla muy rica (The knife).
Rumbo a Orlando
Salimos de Orange Park, como siempre, tarde. Pasamos por el centro de Jacksonville. Según la guía era un punto imperdible. Imagino que durante la semana debe ser un lugar agitado y lleno de gente, pero este domingo estaba muy tranquilo. Caminamos un poquito, esperamos que abriera el puente levadizo y subimos otra vez al auto. Seguimos directo a Orlando. Nuestro hotel quedaba dentro del Walt Disney World Resort. Después de bajar las valijas, pedimos instrucciones y nos dijeron que atravesando la calle estaba el centro comercial de Disney con restaurantes y locales. Para qué esperar el ómnibus si podemos caminar. Consejo del día: no confíes nunca en alguien que te dice: cruzando la calle. Creo que caminamos unos 800 m hasta llegar a Downtown Disney. El lugar… liiindo. Lleno de gente hablando diferentes idiomas, todo decorado con la perfección de Disney, limpio, como en un lugar de fantasía. Fuimos a comer a un restaurante llamado Pollo Campero. Mezcla de comida mexicana con brasileña. ¿Ya les conté que todo el mundo habla español? Increíble. Caminamos un poco más, tomamos un helado y decidimos volver al hotel para empezar el día más organizados. A la vuelta, ya no podíamos caminar las 8 cuadras con Gonzalo a cuestas así que buscamos el ómnibus que nos debería llevar de regreso al hotel. Nada… decidimos tomar un taxi. El taxista nos dijo que el hotel quedaba del otro lado de la calle, que no valía la pena. Filipe le dijo que si no nos quería llevar lo dijera pero que nada de cruzar la calle. Ahí el señor aceptó llevarnos de mala gana, casi como en América Latina.
PD: Ya estamos de vuelta en casa, pero les debo el relato y las fotos. ¡Qué vergüenza! Marcos y Agus también me reprocharon el atraso pero qué se le va a hacer. No fue posible. Entre los horarios locos, algún que otro trabajo y el hecho de tener que pagar Internet por día (sí en estos lugares, te cobran hasta el aire que respirás), no facilitaron.Voy a ir subiendo de a poco. Besos.


























