• 27/12/15 – Bahía Blanca – Puerto Madryn

    Salida: 9.15 h – Llegada: 18.30 h – Distancia: 705 km – Total: 1419 km

    Bahía Blanca - Puerto Madryn - Total

    Bahía Blanca tenía que despedirse de nosotros, pues la parada era breve. Nos despertamos a las 7 h, impresionante hazaña de los Caldas. Pero, para mí, no era el viaje la preocupación, sino el calor. No hay nada más incomodo para nosotros que el calor. Es como un despertador natural y quien nos conoce sabe cómo reaccionamos. Hotel Muñiz tenía ese despertador natural, con los 40 grados de sensación térmica son aire acondicuonado, estábamos despiertos para el horario planeado. Desayunamos, organizamos las pocas cosas que habíamos sacado y partimos del hotel más antiguo de Bahía Blanca. Salíamos en dirección a las famosas ballenas de Puerto Madryn y a los tan deseamos pingüinos de Gonzi.

    Nuevamente, las planicies y las estepas. La vegetación seca y los miles de camiones en la ruta 22, 251, y por fin la Ruta Nacional 3, la que conecta Buenos Aires a Ushuaia. A medida que íbamos avanzando por nuestro recorrido, pasamos por las provincias de La Pampa, Río Negro y Chubut. Las planicies fueron sustituidas por pequeñas colinas y por el ambiente de la Patagonia. Estábamos finalmente en ella.

    Paramos en Las Grutas, balneario más famoso de la Patagonia (?), conocida por sus aguas cálidas y tranquilas que llegan entre 24 y 25 grados, queda el tip para los que quieran ir algún día.

    Comimos en una marisquería, Bariloche, y volvimos a recorrer la ruta 3, conociendo un poco de la costa sureña argentina, empezando a avistar la famosa Península Valdés, uno de nuestros grandes destinos. Las cosas transcurrieron con una normalidad impresionante.

    La ruta era genial, desde Bahía Blanca hasta Puerto Madryn. La velocidad promedio fue de 130 km/h… En el último tramo 160 km/h y hubo un momento en que pisó el acelerador y llegó a 180km/h. Nada como un poco de velocidad para encender la Patagonia dormida.

    A las 18 h, llegamos a Puerto Madryn, después de 705 km y en un día que no podía estar más lindo. Todos en la playa, aunque el mar estuviera lo más helado posible, y Puerto Madryn es lindo y organizado, otro tip bueno.

    Descargamos, y el Rayentray en Puerto Madryn nos dejó maravillados con la vista y el servicio. Este hotel, después del Muñiz, no podía ser mejor y decidimos comer temprano, así podíamos aprovechar el cumple de Papá y la gran Península Valdés y esperemos ver muchas ballenas y pingüinos, dicen que el tiempo va estar lindo, no hay como pasar nada malo. Veremos lo que está por venir.

  • Salida: 10.00 h – Llegada: 20.00 h – Distancia: 714 km – Total: 714 km

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    Salimos de la quinta a las 10.15 h en dirección a Bahía Blanca, nuestra primera y última parada antes de entrar a la Patagonia.

    Después de organizar todo, hacer los últimos preparativos y saludar a Micha, Manu, Flor y Cakis, la VeraCruz partió con todo el equipo Thule reformado y preparado para la Expedición Patagonia. Saliendo, digamos de una manera triunfal, hicimos los primeros kilómetros y ya estábamos mentalmente preparados para lo que estaba por venir, cuando el señor comandante dice: «Volvamos que me olvidei de la piezza do remolque (observen que traté de ilustrar el perfecho español de Felipe Caldas)». Yo, es claro, me decía: «No confía en su propia pieza, va haber algún problema, sea lo que sea».

    Y volvimos. La salida triunfal se transformó en una salida «bosteada». Entré a la Quinta, agarré la pieza, volví a saludar a Micha y entonces realmente partimos. Recalculando la ruta, nos decía el GPS. Cómo nos conoce…
    Y bueno, Panamericana, General Paz, Ezeiza y por fin la ruta 205. Pasamos por kilómetros cuadrados de planicies, por miles de vacas mirándonos con cara de desconfianza ya nunca habían visto una camioneta de Brasil con patente de Jaboatão dos Guararapes.
    Más vacas, camiones y familias probablemente yendo hacia Mar del Plata. Y de esa forma, el tiempo iba transcurriendo hasta la hora del almuerzo. En Olavarría, paramos para almorzar algo rápido, milanesas y ensaladita, cuando nos dimos cuenta que la nueva pieza del remolque se había torcido con el movimiento oscilatorio del peso acoplado (básicamente, las lomas torcieron la pieza y estábamos en problemas). Había que buscar lo más rápido posible, alguien que nos ayudara a resolver nuestro pequeño gran problema. Un sábado a la tarde, todo estaba cerrado menos la casa de un tal de señor Julio y su familia. Miró el sistema y nos ayudó con las habilidades que tenía, reformando, una vez más, la pieza y dejándola como nueva. Una hora y media de trabajo y estábamos de vuelta recorriendo las tierras planas de la provincia de Buenos Aires.

    Después de 700 km, llegamos a Bahía Blanca, «metrópolis» del sur de la Provincia de Buenos Aires. Ahí sí, fue una llegada triunfal. Creo que fue el primer auto de Jaboatão dos Guararapes en Bahía Blanca, todos nos miraban como si fuéramos de otro mundo y, realmente, veníamos de muy lejos.

    Llegamos al Hotel Muñiz, descansamos, cenamos en Victor y después, dormimos para que el día siguiente estuviéramos despiertos para la próxima parada, Puerto Madryn, para otra nueva aventura.

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  • La Argentina, gigante como es y maravillosa como siempre, guarda secretos que tal vez sigan escondidos del mundo y desconocidos hasta para los que recorrieron todo lo posible y imaginable. Una de las joyas y maravillas de este gigante es la Patagonia. Aislada, desierta y, para muchos, perdida en la propia nada. La Patagonia trae en el imaginario argentino una idea de libertad y paz, pero, al mismo tiempo, la soledad, el silencio y, principalmente, el misterio. Uno podría imaginar la Patagonia como un pequeño pájaro, una paloma por ejemplo. Siempre está ahí, sentadita, calmita, paciente, esperando el porvenir. Cuando aparece algún tipo de amenaza, sea lo que fuera, abre sus alas, vuela y se lleva todo lo que representa materialmente y esencialmente. La Patagonia siempre está ahí, pero nunca está para mostrarse ni agrandarse. Es ella y nada más.

    Y por qué Expedición Patagonia? Para conocer a la Patagonia tendremos que cruzar caminos que tal vez nunca fueron cruzados y tendremos que hacer largas distancias y estar preparados para lo que pueda pasar. Todas las experiencias nos ayudarán a conocernos a nosotros mismos.
    Desde Buenos Aires a Ushuaia, Calafate, Río Gallegos y muchos otros lugares fantásticos, estaremos recorriendo la Argentina. Los que quieran recorrerla con nosotros, aunque no sea lo mismo que hacerlo personalmente, serán totalmente bienvenidos. Conozcamos un poquito más de nuestra gigante nación, con los capetas Caldas de siempre.

  • Días 8 a 15: De regreso a Cascais

    La semana pasó rápido entre visitas al departamento, conversaciones con el banco, con abogados, con vecinos, etc.  Filipe encontró algunos amigos de su adolescencia y Agus visitó a Mia, antigua compañera de la Escolinha. Yo intenté combinar encuentros pero con tantos compromisos, tuve que dejarlos para otra oportunidad. Acá incluyo algunas de las visitas que hicimos. Vengan al túnel del tiempo con nosotros.

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    Mañana partimos para Londres a eso de las 18 h. Espero poder conectarme para contarles más sobre este viaje. Besos a todos.

  • Salimos tempranito desde el hotel rumbo al aeropuerto. El checkin fue sin demasiado sobresaltos, apenas la burocracia de siempre. Una hora y cuarenta minutos después aterrizamos en Amsterdam y después de 30 min de espera, era hora de embarcar rumbo a Lisboa. El piloto de KLM sobrevoló la ciudad a eso de las 15.30 h y abrió la puerta para miles de recuerdos. Hace siete años más o menos, dejábamos Lisboa ignorando si íbamos a volver algún, y si eso sucedería no sabíamos cuándo. Pensar que fue un inicio tan duro, con tantas diferencias, tantas distancias y hoy vuelvo sintiendo nostalgia. Apenas pisamos suelo portugués empiezan a surgir situaciones graciosas. De esas que te causan gracia porque hace mucho que no nos pasan pero que si pensás friamente: solo en Portugal. Marcos y Agus se ríen del acento, de las palabras diferentes…empiezan a surgir más y más recuerdos. Cargamos valijas y partimos rumbo a Cascais. Todo parece más o menos lo mismo. Algunas autopistas nuevas, los mismos edificios pero sin pintura. Muchos autos que no son tan nuevos como eran hace 7 años y llegamos a Cascais. La casa que alquilamos en muy linda y nos recibe una señora conversadora con mucha información que nos vendrá muy bien en estos días. Más tarde, pasamos por el supermercado para abastecer la heladera y vamos a cenar a un lugar que íbamos muchas veces. Cascais está medio vacía, taciturna. No sé si es la época del año, el clima o la crisis portuguesa. Veremos en estos días….