26/12/15 – Buenos Aires – Bahía Blanca

Salida: 10.00 h – Llegada: 20.00 h – Distancia: 714 km – Total: 714 km

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Salimos de la quinta a las 10.15 h en dirección a Bahía Blanca, nuestra primera y última parada antes de entrar a la Patagonia.

Después de organizar todo, hacer los últimos preparativos y saludar a Micha, Manu, Flor y Cakis, la VeraCruz partió con todo el equipo Thule reformado y preparado para la Expedición Patagonia. Saliendo, digamos de una manera triunfal, hicimos los primeros kilómetros y ya estábamos mentalmente preparados para lo que estaba por venir, cuando el señor comandante dice: «Volvamos que me olvidei de la piezza do remolque (observen que traté de ilustrar el perfecho español de Felipe Caldas)». Yo, es claro, me decía: «No confía en su propia pieza, va haber algún problema, sea lo que sea».

Y volvimos. La salida triunfal se transformó en una salida «bosteada». Entré a la Quinta, agarré la pieza, volví a saludar a Micha y entonces realmente partimos. Recalculando la ruta, nos decía el GPS. Cómo nos conoce…
Y bueno, Panamericana, General Paz, Ezeiza y por fin la ruta 205. Pasamos por kilómetros cuadrados de planicies, por miles de vacas mirándonos con cara de desconfianza ya nunca habían visto una camioneta de Brasil con patente de Jaboatão dos Guararapes.
Más vacas, camiones y familias probablemente yendo hacia Mar del Plata. Y de esa forma, el tiempo iba transcurriendo hasta la hora del almuerzo. En Olavarría, paramos para almorzar algo rápido, milanesas y ensaladita, cuando nos dimos cuenta que la nueva pieza del remolque se había torcido con el movimiento oscilatorio del peso acoplado (básicamente, las lomas torcieron la pieza y estábamos en problemas). Había que buscar lo más rápido posible, alguien que nos ayudara a resolver nuestro pequeño gran problema. Un sábado a la tarde, todo estaba cerrado menos la casa de un tal de señor Julio y su familia. Miró el sistema y nos ayudó con las habilidades que tenía, reformando, una vez más, la pieza y dejándola como nueva. Una hora y media de trabajo y estábamos de vuelta recorriendo las tierras planas de la provincia de Buenos Aires.

Después de 700 km, llegamos a Bahía Blanca, «metrópolis» del sur de la Provincia de Buenos Aires. Ahí sí, fue una llegada triunfal. Creo que fue el primer auto de Jaboatão dos Guararapes en Bahía Blanca, todos nos miraban como si fuéramos de otro mundo y, realmente, veníamos de muy lejos.

Llegamos al Hotel Muñiz, descansamos, cenamos en Victor y después, dormimos para que el día siguiente estuviéramos despiertos para la próxima parada, Puerto Madryn, para otra nueva aventura.

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Expedición Patagonia – Introducción

La Argentina, gigante como es y maravillosa como siempre, guarda secretos que tal vez sigan escondidos del mundo y desconocidos hasta para los que recorrieron todo lo posible y imaginable. Una de las joyas y maravillas de este gigante es la Patagonia. Aislada, desierta y, para muchos, perdida en la propia nada. La Patagonia trae en el imaginario argentino una idea de libertad y paz, pero, al mismo tiempo, la soledad, el silencio y, principalmente, el misterio. Uno podría imaginar la Patagonia como un pequeño pájaro, una paloma por ejemplo. Siempre está ahí, sentadita, calmita, paciente, esperando el porvenir. Cuando aparece algún tipo de amenaza, sea lo que fuera, abre sus alas, vuela y se lleva todo lo que representa materialmente y esencialmente. La Patagonia siempre está ahí, pero nunca está para mostrarse ni agrandarse. Es ella y nada más.

Y por qué Expedición Patagonia? Para conocer a la Patagonia tendremos que cruzar caminos que tal vez nunca fueron cruzados y tendremos que hacer largas distancias y estar preparados para lo que pueda pasar. Todas las experiencias nos ayudarán a conocernos a nosotros mismos.
Desde Buenos Aires a Ushuaia, Calafate, Río Gallegos y muchos otros lugares fantásticos, estaremos recorriendo la Argentina. Los que quieran recorrerla con nosotros, aunque no sea lo mismo que hacerlo personalmente, serán totalmente bienvenidos. Conozcamos un poquito más de nuestra gigante nación, con los capetas Caldas de siempre.

Días 8 a 15: De regreso a Cascais

La semana pasó rápido entre visitas al departamento, conversaciones con el banco, con abogados, con vecinos, etc.  Filipe encontró algunos amigos de su adolescencia y Agus visitó a Mia, antigua compañera de la Escolinha. Yo intenté combinar encuentros pero con tantos compromisos, tuve que dejarlos para otra oportunidad. Acá incluyo algunas de las visitas que hicimos. Vengan al túnel del tiempo con nosotros.

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Mañana partimos para Londres a eso de las 18 h. Espero poder conectarme para contarles más sobre este viaje. Besos a todos.

Día 7: Rumbo a Lisboa

Salimos tempranito desde el hotel rumbo al aeropuerto. El checkin fue sin demasiado sobresaltos, apenas la burocracia de siempre. Una hora y cuarenta minutos después aterrizamos en Amsterdam y después de 30 min de espera, era hora de embarcar rumbo a Lisboa. El piloto de KLM sobrevoló la ciudad a eso de las 15.30 h y abrió la puerta para miles de recuerdos. Hace siete años más o menos, dejábamos Lisboa ignorando si íbamos a volver algún, y si eso sucedería no sabíamos cuándo. Pensar que fue un inicio tan duro, con tantas diferencias, tantas distancias y hoy vuelvo sintiendo nostalgia. Apenas pisamos suelo portugués empiezan a surgir situaciones graciosas. De esas que te causan gracia porque hace mucho que no nos pasan pero que si pensás friamente: solo en Portugal. Marcos y Agus se ríen del acento, de las palabras diferentes…empiezan a surgir más y más recuerdos. Cargamos valijas y partimos rumbo a Cascais. Todo parece más o menos lo mismo. Algunas autopistas nuevas, los mismos edificios pero sin pintura. Muchos autos que no son tan nuevos como eran hace 7 años y llegamos a Cascais. La casa que alquilamos en muy linda y nos recibe una señora conversadora con mucha información que nos vendrá muy bien en estos días. Más tarde, pasamos por el supermercado para abastecer la heladera y vamos a cenar a un lugar que íbamos muchas veces. Cascais está medio vacía, taciturna. No sé si es la época del año, el clima o la crisis portuguesa. Veremos en estos días….

Días 5 y 6 – Berlín desde el ómnibus rojo

El 1 de enero desayunamos en el hotel y tomamos el subte hasta la Puerta de Brandeburgo (centro de la ciudad) desde donde salen varias líneas de ómnibus de recorridos turísticos. Tomamos el recorrido básico que dura casi dos horas para tener un panorama general de la ciudad. Cuando acabó el paseo, tomamos otra vez el subte hasta el Museo de Tecnología (http://www.sdtb.de/Englisch.55.0.html) Para ser sincera, el museo es enorme, muy detallado y moderno, pero había muchos motores, mucho tren y barco y avión, que a mí no me interesó demasiado. Pero los hombres de la familia se divirtieron un montón. Emprendimos el camino de vuelta y cenamos en un restaurante italiano. Al día siguiente, el programa fue parecido, solo que empezamos visitando Checkpoint Charlie. Hoy es un Museo pero era la entrada a la zona americana cuando Berlín fue dividida en 4 partes y surgió el muro de Berlín. Lleno de historias tristes, aberrantes, desesperadas con gente tratando de huir. Había mucho material para leer e información para procesar. Al salir de este museo, subimos al ómnibus y recorridos la zona más suburbana de Berlín. Pasamos por los restos del muro pero ya no había tiempo suficiente para bajarnos. En el viaje de vuelta, paramos en la Torre de televisión. Tiene un ascensor y da para ver toda la ciudad. Había más de 200 personas antes así que compramos las entradas, fuimos a comer algo y volvimos más tarde a realizar la visita. Después de cenar volvimos al hotel para preparar las valijas porque al día siguiente, 3 de enero, partíamos rumbo a Lisboa.

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