Epcot pasado por agua

Esta vez salimos bastante temprano. Nos costó decidir cuál sería el parque de Disney que íbamos a visitar porque la idea era ir a uno solo. Preguntamos a la señora que vendía los tickets en el hotel qué parque nos recomendaba y nos miró con cara de locura. Cómo pretendíamos ir a un solo parque? El elegido fue Epcot. Llegamos relativamente temprano pero ya había fila. El día se anticipaba complicado. Entramos a una sesión de fotos con los personajes. Agus y Gonzi estaban radiante pero Marcos no dejaba de protestar. Después de la obligada espera y sonrisas fotografiadas, entramos a un espacio llamado Innoventions. Parecía medio simple… nos entregaron un chanchito que nos enseñaría a alcanzar un objetivo. Había que colocar al chanchito en una máquina y hacer unas actividades en la computadora. Al final del juego, nos diríamos si habíamos alcanzado el objetivo deseado. Fue interesante aunque Gonzalo se quería llevar el chanchito a casa. Fuimos a la atracción de Nemo y sus amigos (The Seas with Nemo & Friends), a pasear en un barquito por un canal dentro del invernadero de Epcot (Living with the Land) y a ver una película sobre el medio ambiente (The Lion King). Mientrasbuscábamos un lugar donde comer, nos ofrecieron participar en una misión con Perry. Nos entregaron un celular y teníamos que seguir las pistas. El juego está muy bien pensado, pena que estaba en inglés. Gonzalo estaba fascinado porque estábamos buscando imágenes y apuntando el celular y él pensaba que deteníamos a los malvados y rescatábamos a Perry de una trampa de bocamoli (guacamole).  Creo que debe ser genial para un chico de 6-7 años. Para almorzar, caminamos hasta la zona de Italia y ahí se largó un chaparrón. Esta vez no teníamos ponchos ni paraguas y tampoco íbamos a comprar nuevos. Esperamos un poco y como siempre, la lluvia paró. Fuimos a varias atracciones que era pura promesa en el papel (Captain EO, con Michael Jackson/ Imagination Pavilion (con vieja tecnología tipo Eyetoy), un trencito super aburrido que se paró en medio del viaje (Journey into Imagination with Figment) y las clásicas que nunca decepcionan: el simulador de vuelo (Mission: SPACE Advanced Training Lab), el viaje dentro de la bola de Epcot (Spaceship Earth) y algún otro que se me escapa. El parque termina el día con fuegos artificiales que no sorprendieron mucho. Terminamos cenando en un restaurante argentino cerco del hotel con tenedor libre pero parrilla muy rica (The knife).

Miami – Orange Park

El día de viaje fue tranquilo. Salimos de Miami cerca del mediodía. Las rutas son excelentes y, en general, no hay problemas de tráfico. Paramos a almorzar a mitad de camino, ya era tarde. Dejamos la autopista para andar al lado de la costa y llegamos a Cocoa Beach. Quisimos entrar a un parque y Filipe le pidió unas instrucciones al guardia pero el señor se limitaba a decir: «Esto es un parque. Esto es un parque.» Está bien.. entremos al parque. No bajamos del auto porque de verdad era un parque y no daba para ver la playa. Y bueno… seguimos hasta Cabo Cañaveral, donde se encuentra el Centro Espacial. Estaba casi cerrando así que seguimos viaje. Pasamos por Daytona Beach y vimos la pista de las carreras de Nascar. Ahí me dormí. Cuando desperté, estábamos literalmente en medio de la nada. Era la dirección del hotel (supuestamente) pero estábamos  a más de 60 km de la ciudad, en una calle oscura, con unas casitas. Reprogramamos el GPS y  volvimos 60 km marcha atrás. Por suerte era el lugar correcto esta vez. Compramos comida chatarra en el hotel y fuimos a dormir. Ya era muy tarde.

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Día de reunión

Salimos tarde a pasear por Miami. Fuimos de auto hasta Dadeland North, segunda estación del tren Metrorail, donde dejamos el auto. Lo interesante es que el sistema de trenes circula a altura. En Brickell, hicimos conexión con un trencito más chiquito que circula en el microcentro (Metromover), casi entre los edificios. Este sistema tiene uno o dos vagones y como los tramos son cortitos, apena tiene 8 asientos para ancianos y discapacitados o sea que se viaja casi siempre parado. Hicimos un par de conexiones y después paramos a almorzar. Ya era tarde, así que entramos en un café francés chiquito (Café Bastille) pero con comida muy rica. Eran como las 17 h cuando salimos para la casa de Viviana. Era muy cerca de la estación de trenes. No llegué a tocar el timbre, ya estaba esperándonos con sus cinco hijos. ¿Qué les puedo contar? Fue muy lindo el encuentro. Como si no hubieran pasado 12 años y tantas vidas en el medio. Vivi hizo empanadas para todo el mundo. Nos divertimos mucho…la conversación no paraba ni un minuto y hubiéramos seguido de no ser por las obligaciones maternales de las dos. Viole, la más peque, se durmió y Gonzi estaba medio zombie. Salí de la casa de Vivi super feliz. Ojalá que no tengan que pasar otros 12 años hasta la próxima reunión.

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Recorriendo Miami

El día amaneció nublado. Filipe trabajó a la mañana así que terminamos paseando un poco por la ciudad. Fuimos hasta el Puerto de Miami, pasamos por la Torre de la Libertad (un edificio antiguo de arquitectura con estilo español en medio de rascacielos) y seguimos hasta la zona más antigua conocida como e Miami Art Deco District. Gonzalo se durmió y aprovechamos para ir hasta Miami Beach. Almorzamos en un centro comercial muy agradable sobre la bahía de Biscayne (Bayside Marketplace). Recorrimos un poco el centro comercial donde se mezclan locales de ropa con artesanía y gente ofreciendo paseos de barcos. La ciudad es muy cosmopolita y eso se siente a cada paso. En determinado momento no se sabe qué idioma hablar. Entre una cosa y otra, salimos de Bayside como a las 17 h. Queríamos conocer Key Biscayne. Esta región es muy tranquila, organizada y moderna. Llena de resorts y hoteles.Entramos a Bill Baggs Cape Florida State Park, una reserva con un faro muy antiguo. Mientras íbamos andando encontramos unos mapaches y unas ardillas. La anécdota del día: un mapache subió a una mesa y se robó un paquete de papas fritas. Igual que en las películas infantiles. A menos de 2 m de donde íbamos pasando, el bicho se llevó el paquete de una mesa con la mayor tranquilidad. Es impresionante, podemos estar en un lugar espectacular, pero siempre son esas escenas triviales y simples las que más deleitan.

Después de una visita rápida a la reserva, partimos hacia Sawgrass Mills. Un outlet gigante a casi 70 km de Miami. De más está decir que hay de todo y a precios muy convenientes. Llegamos casi 19.30 h y como cierra a las 21.30h no conseguimos hacer/comprar muchas cosas. El lugar es tan grande que uno debería disponer de un día entero para recorrer con calma, cosa que no sucede con un pequeño de 3 años y dos casi adolescentes. Cenamos en un restaurante al lado del outlet: The Cheesecake factory. Todo muy rico, sólo faltaban Sheldon, Raj, Leonard, Howard y Penny (The Big Bang Theory). Gonzalo comió y dijo: «Quiero dormir» y se acostó en el asiento del restaurante y durmió. No es fácil la rutina de un viajero tan joven. Llegamos de vuelta al hotel a medianoche. PD: Las fotos vienen más tarde porque me olvidé la cámara en el auto.

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