Una tortura

Llegamos a las 23 h a São José dos Campos, afuera de São Paulo, es decir 11 h para recorrer 680 km. La ruta es de buena calidad, pero entre los camioneros locos, los conductores audaces y la lluvia, todo termina complicado. Mañana todavía tenemos que enfrentar 400 km en la Dutra. Otra locura. A dormir y a armarse de paciencia.

Haciendo magia por última vez

Después de un día de encierro, el equipo está listo para las dos últimas etapas. Ahora Filipe está haciendo magia para que todo vuelva a entrar en el auto; quizás para el próximo viaje todo sea más fácil, y atención que ya hablo de un próximo viaje. Es que Filipe ya tiene la mente puesta en la próxima travesía, y como siempre, va dando información en forma progresiva. Nos esperan casi 700 km en no sé cuántas horas. Próximo destino: São José dos Campos, en São Paulo. El clima sigue nublado y con lluvia. ¡Nos vemos!

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700 km sin problemas

Salimos del Diablo Tranquilo después de un desayuno un poco bizarro entre surfistas con tablets y un ambiente un poco desprolijo. Ni hablar de la cadena de frío porque a Maru le daría un infarto. Costó meter las valijas pero entre protestas y reclamos, salimos a las 11.30 h. Llegamos a Chuy 12.30 h y pasamos la frontera sin ni siquiera acercarnos al mostrador. Almorzamos en un pueblito llamado Novo Povo y a las 20.30 h, finalmente llegamos a Canela. Nos guió una ruta llena de hortensias y una decoración navideña de dejar a cualquiera con la boca abierta. También empezó a llover. Los chicos se portaron muy bien, es decir, las peleas fueron mínimas. Gonzalo está cansado e irritable. Nos ayuda muchísimo el Trio de Fisher Price porque arma y desarma todo tipo de cosas, antes de cenar o en un ataque de aburrimiento. ¡Gracias, madrina! Los libritos de Javi y las cartas de Tití son otro bonus, sin dejar de lado la eterna película de Phineas. A 60 km de llegar, finalmente aceptó Lluvia de hamburguesas. ¡Viva!