Todo lo que empieza termina en algún momento. Después de 10 días, el nuestro viaje llega a su fin. Yo me desperté más o menos a las 6:30. No había dormido mucho pero había mucho que hacer y poco tiempo. Mi valija estaba prácticamente lista. Faltaban algún detalle que otro pero nada que en cinco minutos no se resolviera. Me fui a bañar y desayunar. Otra vez el desayuno fue completo. Con el de ayer, habíamos bajado bastante la despensa, sin embargo todavía restaban varias cosas, regalos para Jin que sea. Algunos como Petrus y Lucas se quedaron despiertos hasta esa hora guardando sus cosas y preparando sus valijas. Me acompañaron en el desayuno y al rato, se fueron a dormir, lo necesitaban, el día iba a ser largo. Decidieron despertarse a las 10:00, para ayudar a guardar las cosas en el auto y para salir. Las cajas en general estaban listas. El problema eran las valijas de Aero que ya en la ida no fueron muy organizadas, ahora iban a ir menos porque teníamos más herramientas, así que tuvimos que ir poniendo las cosas como pudimos. La mañana también fue de limpiar la casa y volver a poner los muebles donde estaban. Una correría para todas partes. Suerte que habíamos pedido una hora más para el check out.
El tiempo iba pasando y las cosas se iban empacando en las valijas. El living de abajo se iba quedando lleno con las valijas y con las cajas. Nos íbamos dando cuenta que realmente llevábamos muchas más cosas de las que habíamos llevado. Por ejemplo, algunos llevaban valijas dentro de valijas, así que el auto de Pizzaia iba a ir más lleno.
Uno de los nuestros problemas, es que con las compras y las comidas que fuimos sacando de la despensa teníamos mucha basura y las bolsas no entraban en las cajas de afuera. Así que tratamos de seguir las instrucciones que Jin nos había mandado cuando llegamos. Ahí, decía que en el condominio había un lugar cerca de una pileta (que ya no existía más), donde habría un deposito para la basura. Era mucha basura. Como recién habíamos bajado los asientos del auto y como era tanta basura, Matheus, Pizzaia y yo decidimos llenar el auto con la basura. Había de todo. Hasta sapatos que habían dejado pars trás. Era tanta basura que Matheusiba parado dentro del auto, mientras que Pizzaia y yo íbamos adelante buscando el dumpster. Anduvimos y anduvimos por todas las calles del Hampton Lakes y nada del dumpster. Preguntamos a los vecinos y nos respondían que nuncan habían visto el tal lugar. Así que decidimos ir al lugar dónde supuestamente era el dumpster.

La situación adentro del auto era cómica como mínimo. Estábamos andando en un auto normal con los asientos rebajados y con una montaña de basura atrás. Sólo faltaba la puerta del baúl para que fuéramos un verdadero camión de basura. Como les había dicho a los chicos, éramos el AeroBasura disponibles al servicio. Matheus iba al lado de la puerta con la ventana abierta, porque practicamente no había espacio para que el entrara. Así que cuando llegamos al dicho lugar del dumpster apenas encontramos unos basureros normales por el parque. Había un centro comunitario ahí cerca y también tenían dos tachos de basuras grandes, pero no para tanto contenido. O sea, no encontrábamos el deposito y estábamos con el auto lleno de basura sin saber que hacer. Así que juntos decidimos de tratar de ir llenando esos tachos que fuimos encontrando y ver lo que pasaba. Hicimos el curso completo de basurero. Entrega, distribución y reciclaje. Cómo nos reímos los tres. Éramos los basureros del Hampton Lakes. Bajamos del auto y empezamos a descargar las miles de porquerías que estaban dentro del auto. Pizzaia fue a los tachos del parque y Matheus y yo fuímos a los del centro comunitario. Estaban medio vacíos, así que aprovechamos y pusimos miles de cosas. Los llenamos hasta el tope. Pizzaia había llenado el suyo y no habíamos descargado ni un cuarto de lo que teníamos. Los tres enfrentamos los tachos del centro comunitario como si fueran los ultimos minutos que faltaban para irnos (que no dejaba de ser verdad). Como los tachos ya estaban al tope, Matheus hizo, digamos, una maniobra de riesgo, que Pizzaia y yo no nos olvidaríamos. Saltó sobre el tacho y dejó caer todo su peso sobre la basura que estaba dentro. Suerte que la mayoría de las cosas eran cajas y bolsas de plastico. Y lo hizo como nunca, saltaba y compactaba la basura (todo esto pasó en un lapso de 5 minutos). Como nos reímos los tres. Yo pensaba en como habíamos ido a parar ahí. De construir aviones a estar saltando sobre la basura en un tacho de basura en un condominio de Florida. Increíble lo que hacemos por Aero. Sin embargo, no fue suficiente. Los tachos, creo yo, nunca estuvieron tan llenos cuanto aquella vez. De vuelta al auto, decidimos ir a la portería para ver si había alguien. Nadie. Recorrimos todas las calles del condominio y nada. Volvimos a la casa y nos encontramos con Rob, el contratado por Jin para cuidar la casa. Estaba desde las 10:00 rondando la casa. Cuando habíamos vuelto debían ser unas 10:30. Cuando habíamos salido eran unas 9:30. A cada 10 minutos, venía a preguntarnos si ya podían entrar para organizar la casa. Con los nervios ya por todas partes, le respondí varias veces con un rotundo «NO!». La casa era de mala calidad y encima teníamos que soportar ese tipo de presión, no podía ser de lo más simpatico. Como nos miró con el auto lleno de basura, nos preguntaba que era… Ni quise responderle. Con tranquilidad le respondí que no encontrábamos el dumpster, que en teoría tendría que haber. Él me responde con un cierto tono de superioridad que en realidad nunca había existido el tal dumpster, que el podría llevar la basura con el. Todo el esfuerzo en vano, por lo menos nos rindió un momento increíblemente cómico. Rob nos dió unas bolsas gigantes de basura y vaciamos el auto de Pizzaia. Llenamos las bolsas y pasamos la responsabilidad a Rob.
Volvimos a la casa y estaban casi todos listos. Los dueños de los drones sin embargo todavía estaban en la misión de descubrir donde poner sus recién adquiridos drones. Decidieron ponerlos en las cajas de Aero, creían ser más seguros, yo por lo menos no lo estaba, tenía miedo que se los robaran, pero bueno, era un riesgo a correr. Los otros a su vez estaban bajando las ultimas valijas de arriba y juntadolas afuera. Pizzaia, Matheus, Manoel, Papa, Vivi, Renan y yo empezamos a empacar todo en el auto. Matheus dentro del auto iba manejando las operaciones. Iba jugando al Tetris nivel maximo, con bonus de volúmenes con peso medio de 25 kg. No era fácil. A las 11:00, Rob ya no tenía otra y nos pidió si podían entrar para empezar a organizar. Nos juró que si un día volviéramos, la casa estaría totalmente diferente, que iba a ser reformada a pleno. No le creí en nada, hasta porque sería muy dificil volvermos ahí. Poner las cosas en el auto realmente no fue facil, pero el boy scout lo solucionó y a la media hora cerrábamos el baúl y terminabamos toda la salida de la casa. Hice una ultima revisión para ver si nadie si olvidaba de nada y salí hacia el auto de Lucas que era el ultimo para salir. En el auto de Lucas, iban los que todavía tenían que buscar cosas y hacer unas compras finales en Target y Best Buy. Yo tenía que pasar por UPS, así que fui con ellos. Los otros autos fueron en dirección a Orlando, iban a pasar por el shopping para comer y tal vez hacer alguna compra que otra de ultimo momento.
Salimos en dirección a UPS, buscamos nuestras cosas y volvimos a la highway en dirección a Target y Best Buy. En el auto íbamos llenos. Estábamos Bruna, Petrus, Marçano, Vidigal, Lucas, Giovanna y yo. No todos quisimos salir del auto, porque era un lío salir, además que no necesitábamos comprar nada en esos lugares. A los 20 minutos, los que fueron a hacer sus compras, volvieron y salimos en dirección al siguiente destino. Petrus tenía que buscar unos paquetes lejos, en un lugar hasta que remoto, entonces seguimos rapido por el camino. Dormir era casi que una presencia constante sobre todos, así que decidí continuar escribiendo el blog, que era una de las cosas que repelía mi sueño. Al rato, llegamos a los correos donde Petrus tenía que buscar sus cosas. Tardó unos 20 minutos y nos pareció raro que tardara tanto, pero al volver nos dimos cuenta de que el tiempo escaseaba. El vuelo era a las 17:30 y ya eran las 13:30. Todavía teníamos que llegar al aeropuerto y ayudar a despachar todo. Y eso que todavía querían ir al outlet, por ultima vez, claro que decidieron no ir. El viaje hasta Orlando tardó bastante y fue bastante incómodo, como Marçano, Bruna y yo diríamos. Por lo menos, iba escribiendo el blog y el tiempo pasó relativamente rapido.
Llegamos al aeropuerto y empezamos la entrega de los autos. Estuvimos como una media hora esperando a que los otros llegaran de los shoppings. Descargamos todo y empezamos nuestra movida por el aeropuerto. Los varios carritos con las cajas y las valias que no podían ser cargadas con las manos. Era subir y bajar por los ascensores, que por si solo era un estrés. Agregar todo el estrés, al clima medio pesado de fin de viaje y tuvimos ciertos realmente no era una de las mejores cosas. Mostraba como al mismo tiempo todos querían quedarse, todos querían volver a casa (si se termina mejor en la tranquilidad de casa). Llegamos al check in y fue un lío organizar quien iba a llevar qué durante todo el viaje, además de sus proprias valijas personales. Bruna, Giovanna y yo medio que empezamos a organizar y cada uno iba llevando sus volúmenes hacia el check in. El tiempo iba pasando y todos se iban liberando para entrar a la puerta. Una observación es que Renan y pablo iban en un vuelo diferente, que salía después, así que nos despedíamos de ellos, que sólo los íbamos a encontrar en Río. Los del auto de Lucas, no habíamos comido, así que fuimos a la misma plaza de alimentación de hace 10 días. Todos mucho mejor que en comparación a la noche anterior. Por lo menos volvíamos bien, sin malas sensaciones. El tema es que todavía nos faltaba la fila para pasar por los rayos-X y nos restaban 30 minutos para el embarque. En el medio de la fila, Lucas conversó con una de las funcionarias del aeropuerto y nos dejó avanzar. Suerte, no hubiésemos llegado a tiempo. Después de fila larguísima de los rayos-X, encontramos a todos esperandonos y a Matheus que había sido llamado otra vez para un chequeo aleatorio, medio raro, pero por lo menos, esta vez fue mucho más rapido. Cruzamos el aeropuerto con el pequeño trencito y en 20 minutos, estábamos ya entrando para el avión que iba hacia Miami.
El vuelo a Miami fue muy corto. Yo estuve escribiendo el blog y todos los otros, menos Papa, dormían. Realmente había sido un día largo y con varios contratiempos. Así que era bueno que todos descansaran.
Salimos del avión a la hora siguiente. Ahora nos sobraba el tiempo, la conexión era de 4 horas hasta el vuelo para Río. El sol se estaba poniendo, así que en uno de los pasillos sacamos varias fotos, las que en realidad serían las ultimas del viaje. Qué vista! Seguimos camino hasta la puerta dónde nos instalamos. Más o menos que caminamos por el mismo lugar por donde habíamos venido. Recordábamos los momentos que pasamos en ese aeropuerto, que no fueron de los más tranquilos. Yo decidí quedarme escribiendo el blog, tendría bastante tiempo para escribir, así que aproveché al maximo. El resto o se quedaban descansando en las sillas, o iban a dar una vuelta por el freeshop, o se iban a comer algo rico, porque la comida del avión no era un paraiso. Todos medio que se separaron, tratando de hacer lo que tenían ganas. Las cuatro horas, sin embargo, pasaron muy rapido. Había escrito bastante pero todavía faltaba mucho. Me dije a mi mismo quee iría escribir más durante el vuelo.

A las 22:30, fuimos llamados a las puertas y seguimos camino hacia el avión. Guardamos nuestras pertenencias y sentamos en nuestros asientos. Se vendrían 8 horas de vuelo hasta Río. Durante la primer hora y media de vuelo escribí y empezé a ver un peli. Después lo unico que hice fue comer la cena, que no había comido en el aeropuerto, y el desayuno. El resto del tiempo estuve durmiendo de una manera tan pesada, que ni me importé del asiento estar tan incómodo. El tiempo pasó volando mientras dormía profundamente, resultado de tantos días exaustivos, pero tan buenos.
A las 8:00, aterrisábamos de vuelta en el Galeão y desembarcábamos del avión. Nos reunimos a la salida del avión. Algunos fueron al baño y yo esperé que todos llegaran. Durante la ultima hora de vuelo, me quedé pensando en algo que decir al equipo. Antes de que pasáramos, ahí en la salida del avión, era la ultima vez que estaríamos todos JUNTOS. Después vendría el lío de las valijas y consequentemente el reencuentro con los padres. Así que pedí que todos esperaran un poco y hice un pequeño discurso. Lo que dije basicamente lo voy a decir en la conclusión de esta narrativa, entonces no se preocupen que después les cuento. Fue un momento lindo, porque todos estaban cabisbajos y pude al menos, levantar un mínimo el ánimo de todos, y en resumen decía que era un honor trabajar y convivir con esas personas tan increíbles y tan amigas mías. Aunque sea un introvertido, son esos los momentos que más importan y tenía que expresarlo para todos, que todos supieran lo cuan increíble fue para mí toda la experiencia de haber ido con todos ellos a Lakeland.
Al terminar mi breve discurso, fuimos todos juntos hacia Migraciones y no tuvimos problemas, así que seguimos hacia las cintas para buscar las nuestras valijas. Otra vez toda la comitiva de AeroRio con los miles de carritos se reunía para esperar que todos estuvieran con sus volúmenes que habían traído de Lakeland. La mayor perocupación del momento del viaje de vuelta era pasar por Aduana. Los que habían comprado drones estaban con miedito de pasar por ese pasillo tan malevolo. Como estábamos todos con la misma remera y que llevábamos las medallas colgadas en el cuello, los de Aduana nos dejaron pasar y éramos libres y estábamos de vuelta a Brasil, oficialmente. Algunos quisieron pasar por el freeshop así que estuvimos unos veinte minutos esperando a que todos se reunieran en la salida.
Un momento lindo que vino en seguida es que los padres habían preparado una sorpresa para cuando llegáramos a Río. Encima, dijeron que los de TV PUC-Rio iban a estar para entrevistarnos y hacernos preguntas por nuestra hazaña. En la salida hicimos una fila, y vimos algo increíble. Todos los padres nos esperaban con remeras con nuestro simbolo de AeroRio, pero diciendo AeroPadres. Había al fondo colgado sobre dos carritos un banner con nuestra foto y nuestros logros. Era espectacular y super linda la intención de todos los padres. Finalmente, cuando llegamos nos reunimos con nuestros padres y los abrazamos. En fin estábamos en casa. Los de TV PUC-Rio me llamaron y respondí las preguntas que me hacían sobre el nuestro increíble viaje. A Larissa, Pablo y Thiago tambíen les entrevistaron y ellos hicieron lo mismo. Los momentos siguientes comprobaron mi teoría. Muchos padres ya se iban y se llevaban a sus hijos para sus casas, mientras otros se quedaron, como yo, se quedaron para ayudar a llevar las cosas a la PUC, así que estuvimos en pequeños grupos y separando el grupo para declarar el fin del viaje.
Manoel y yo decidimos ir en el camión para acompañar las cajas y valijas de Aero. Fue un viaje largo por el intenso tráfico de Río, pero la conversa que tuve con Manoel fue muy fructífera, hablamos del futuro del equipo y de los momentos geniales que pasamos en Lakeland. Fue un viaje largo que se hizo corto. A la hora y media, llegamos a la PUC pero ahora volvíamos con la victoria en el cuello y en las remeras. Desembarcamos todo en la PUC, y con el calor húmedo de Río fuimos de a poco llevando las cajas y valijas pesadas de vuelta al laboratorio de Aero. Después de 12 días, todo volvía a su lugar y volvíamos al lugar que tanto nos gusta y que tanto nos hace reunir todos los días de clases. Los que quedamos y volvimos del aeropuerto para la PUC, Manoel, Renan, Pablo, Lili, Larissa y yo decidimos ir a comer a Outback para cerrar nuestro viaje. Allá, Vidigal se juntó a nosotros y tuvimos un almuerzo divertido y rico. De ahí, fui con Thiago en el auto de vuelta a casa y con eso encerraba oficialmente el nuestro viaje.
Oficialmente, los relatos del viaje se terminan aquí, así que fue un honor escribirlos para la historia y muy gratificante poder dejar un pedazito que sea de nuestro equipo, AeroRio, para todos ustedes. El próximo texto es una conclusión más organizada y más elaborada. Así que esperen por el ultimo texto de la Saga sobre alas, que va a guardar una sorpresa. Los que encierran sus lecturas acá, muchísimas gracias por acompañarnos y conocernos un poco más, espero que les haya podido transmitir lo cuan Aero es especial. Muchas gracias.




