Próximo destino: NYC

Y un día, volvimos al blog. Faltan 6 días para embarcar en esta nueva aventura. Es muy extraño pensar cuánto tiempo pasó desde la última publicación, pero recientemente, alguien trajo a la conversación el recuerdo del blog y volvimos a abrir los textos y a reírnos de cosas que ni siquiera recordábamos.

En ese momento, decidí que iba a tratar de repetir la hazaña y compartir nuestro viaje. Consulté la lista de suscriptores. «Nosotros los de entonces ya no somos los mismos», diría Pablo Neruda en otro contexto. Me entristeció un poco ver que estamos un poquito más solos, pero este blog es sobre momentos lindos y compartidos y sobre crear memorias para el futuro.

“We all have our time machines, don’t we. Those that take us back are memories…And those that carry us forward, are dreams.”
― H.G. Wells

Vamos a calentar los motores de esta máquina del tiempo. Hoy planeamos un sueño y, a medida que avancemos, plasmaremos los recuerdos. ¡Bienvenidos a bordo!

Días 8 a 15: De regreso a Cascais

La semana pasó rápido entre visitas al departamento, conversaciones con el banco, con abogados, con vecinos, etc.  Filipe encontró algunos amigos de su adolescencia y Agus visitó a Mia, antigua compañera de la Escolinha. Yo intenté combinar encuentros pero con tantos compromisos, tuve que dejarlos para otra oportunidad. Acá incluyo algunas de las visitas que hicimos. Vengan al túnel del tiempo con nosotros.

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Mañana partimos para Londres a eso de las 18 h. Espero poder conectarme para contarles más sobre este viaje. Besos a todos.

Día 7: Rumbo a Lisboa

Salimos tempranito desde el hotel rumbo al aeropuerto. El checkin fue sin demasiado sobresaltos, apenas la burocracia de siempre. Una hora y cuarenta minutos después aterrizamos en Amsterdam y después de 30 min de espera, era hora de embarcar rumbo a Lisboa. El piloto de KLM sobrevoló la ciudad a eso de las 15.30 h y abrió la puerta para miles de recuerdos. Hace siete años más o menos, dejábamos Lisboa ignorando si íbamos a volver algún, y si eso sucedería no sabíamos cuándo. Pensar que fue un inicio tan duro, con tantas diferencias, tantas distancias y hoy vuelvo sintiendo nostalgia. Apenas pisamos suelo portugués empiezan a surgir situaciones graciosas. De esas que te causan gracia porque hace mucho que no nos pasan pero que si pensás friamente: solo en Portugal. Marcos y Agus se ríen del acento, de las palabras diferentes…empiezan a surgir más y más recuerdos. Cargamos valijas y partimos rumbo a Cascais. Todo parece más o menos lo mismo. Algunas autopistas nuevas, los mismos edificios pero sin pintura. Muchos autos que no son tan nuevos como eran hace 7 años y llegamos a Cascais. La casa que alquilamos en muy linda y nos recibe una señora conversadora con mucha información que nos vendrá muy bien en estos días. Más tarde, pasamos por el supermercado para abastecer la heladera y vamos a cenar a un lugar que íbamos muchas veces. Cascais está medio vacía, taciturna. No sé si es la época del año, el clima o la crisis portuguesa. Veremos en estos días….

Días 5 y 6 – Berlín desde el ómnibus rojo

El 1 de enero desayunamos en el hotel y tomamos el subte hasta la Puerta de Brandeburgo (centro de la ciudad) desde donde salen varias líneas de ómnibus de recorridos turísticos. Tomamos el recorrido básico que dura casi dos horas para tener un panorama general de la ciudad. Cuando acabó el paseo, tomamos otra vez el subte hasta el Museo de Tecnología (http://www.sdtb.de/Englisch.55.0.html) Para ser sincera, el museo es enorme, muy detallado y moderno, pero había muchos motores, mucho tren y barco y avión, que a mí no me interesó demasiado. Pero los hombres de la familia se divirtieron un montón. Emprendimos el camino de vuelta y cenamos en un restaurante italiano. Al día siguiente, el programa fue parecido, solo que empezamos visitando Checkpoint Charlie. Hoy es un Museo pero era la entrada a la zona americana cuando Berlín fue dividida en 4 partes y surgió el muro de Berlín. Lleno de historias tristes, aberrantes, desesperadas con gente tratando de huir. Había mucho material para leer e información para procesar. Al salir de este museo, subimos al ómnibus y recorridos la zona más suburbana de Berlín. Pasamos por los restos del muro pero ya no había tiempo suficiente para bajarnos. En el viaje de vuelta, paramos en la Torre de televisión. Tiene un ascensor y da para ver toda la ciudad. Había más de 200 personas antes así que compramos las entradas, fuimos a comer algo y volvimos más tarde a realizar la visita. Después de cenar volvimos al hotel para preparar las valijas porque al día siguiente, 3 de enero, partíamos rumbo a Lisboa.

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