Rumbo a Orlando

Salimos de Orange Park, como siempre, tarde. Pasamos por el centro de Jacksonville. Según la guía era un punto imperdible. Imagino que durante la semana debe ser un lugar agitado y lleno de gente, pero este domingo estaba muy tranquilo. Caminamos un poquito, esperamos que abriera el puente levadizo y subimos otra vez al auto. Seguimos directo a Orlando. Nuestro hotel quedaba dentro del Walt Disney World Resort. Después de bajar las valijas, pedimos instrucciones y nos dijeron que atravesando la calle estaba el centro comercial de Disney con restaurantes y locales. Para qué esperar el ómnibus si podemos caminar. Consejo del día: no confíes nunca en alguien que te dice: cruzando la calle.  Creo que caminamos unos 800 m hasta llegar a Downtown Disney. El lugar… liiindo. Lleno de gente hablando diferentes idiomas, todo decorado con la perfección de Disney, limpio, como en un lugar de fantasía. Fuimos a comer a un restaurante llamado Pollo Campero. Mezcla de comida mexicana con brasileña. ¿Ya les conté que todo el mundo habla español? Increíble. Caminamos un poco más, tomamos un helado y decidimos volver al hotel para empezar el día más organizados. A la vuelta, ya no podíamos caminar las 8 cuadras con Gonzalo a cuestas así que buscamos el ómnibus que nos debería llevar de regreso al hotel. Nada… decidimos tomar un taxi. El taxista nos dijo que el hotel quedaba del otro lado de la calle, que no valía la pena. Filipe le dijo que si no nos quería llevar lo dijera pero que nada de cruzar la calle. Ahí el señor aceptó llevarnos de mala gana, casi como en América Latina.

PD: Ya estamos de vuelta en casa, pero les debo el relato y las fotos. ¡Qué vergüenza! Marcos y Agus también me reprocharon el atraso pero qué se le va a  hacer. No fue posible. Entre los horarios locos, algún que otro trabajo y el  hecho de tener que pagar Internet por día (sí en estos lugares, te cobran hasta el aire que respirás), no facilitaron.Voy a ir subiendo de a poco. Besos.

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St. Augustine

Esta ciudad se encuentra en el NE de la península de Florida. Fue fundada por Pedro Menéndez de Avilés en 1565 y es la más antigua con ocupación constante desde su fundación. Nuestra primera parada fue en un criadero/zoológico de cocodrilos: http://www.alligatorfarm.com/. Hay cocodrilos de todos los tamaños, colores, edades y orígenes. Vimos un cocodrilo albino, caimanes, un dragón de Komodo, víboras, pájaros y tortugas. Almorzamos frente a una zona de cocodrilos donde descansaban cerca de 35. El show principal fue Máximo: un animal enooooorme al que le daban de comer ratones.

Después del zoológico, hicimos una visita guiada por la ciudad. Era interesante pero como la ciudad es pequeñita, íbamos y volvíamos por los mismos lugares. A principios del siglo pasado, había grandes hoteles de lujo que hoy, funcionan como colegios o museos. El estilo español prevalece en las construcciones y en los nombres de los locales y las calles. Antes de volver al hotel, cenamos en un restaurante con comida típica. Lleno de gente comiendo cerdo con las manos y maíz, papas asadas y pavo. Los chicos se murieron de risa.. todo es gigante, el tamaño de las porciones, los vasos…

Miami – Orange Park

El día de viaje fue tranquilo. Salimos de Miami cerca del mediodía. Las rutas son excelentes y, en general, no hay problemas de tráfico. Paramos a almorzar a mitad de camino, ya era tarde. Dejamos la autopista para andar al lado de la costa y llegamos a Cocoa Beach. Quisimos entrar a un parque y Filipe le pidió unas instrucciones al guardia pero el señor se limitaba a decir: «Esto es un parque. Esto es un parque.» Está bien.. entremos al parque. No bajamos del auto porque de verdad era un parque y no daba para ver la playa. Y bueno… seguimos hasta Cabo Cañaveral, donde se encuentra el Centro Espacial. Estaba casi cerrando así que seguimos viaje. Pasamos por Daytona Beach y vimos la pista de las carreras de Nascar. Ahí me dormí. Cuando desperté, estábamos literalmente en medio de la nada. Era la dirección del hotel (supuestamente) pero estábamos  a más de 60 km de la ciudad, en una calle oscura, con unas casitas. Reprogramamos el GPS y  volvimos 60 km marcha atrás. Por suerte era el lugar correcto esta vez. Compramos comida chatarra en el hotel y fuimos a dormir. Ya era muy tarde.

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Miami Metro Zoo

Ayer amaneció con una verdadera tormenta tropical. Los chicos protestaban que sería otro día perdido. Esperamos a que parara un poco el viento y nos aventuramos. La experiencia dice que en algún momento la lluvia para. Cuando llegamos al zoológico, todavía llovía con bastante fuerza. Compramos ponchos de plástico y paraguas y comenzó el paseo. Era obvio que muchos animales estarían protegiéndose de la lluvia, así que algunos espacios estaban vacíos. El zoológico tiene un monorail que recorre todo el perímetro. Aprovechamos para pasear pero desde ahí arriba no se veía mucho. Poco a poco la lluvia comenzó a disminuir y a eso de las 15 h, volvía el calor agobiante. Debemos haber sido los últimos a salir del zoo pero conseguimos hacer la visita. Nos faltó ver al tigre blanco pero conseguimos darle de comer a las jirafas. Claro, que Gonzalo quedó protestando porque no vio los murciélagos y los koalas y no sé qué más, pero entre el calor y el cansancio, empezaba a protestar por cualquier cosa. Fuimos a un supermercado a comprar cositas (galletitas, caramelos, bebidas, etc.) para prepararnos para el viaje de hoy. Cenamos en un restaurante y volvimos al hotel. Hoy vamos a recorrer 500 km aprox. hasta Jacksonville.  Ahora estamos cerrando las valijas y preparándonos para el próximo tramo.

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Día de reunión

Salimos tarde a pasear por Miami. Fuimos de auto hasta Dadeland North, segunda estación del tren Metrorail, donde dejamos el auto. Lo interesante es que el sistema de trenes circula a altura. En Brickell, hicimos conexión con un trencito más chiquito que circula en el microcentro (Metromover), casi entre los edificios. Este sistema tiene uno o dos vagones y como los tramos son cortitos, apena tiene 8 asientos para ancianos y discapacitados o sea que se viaja casi siempre parado. Hicimos un par de conexiones y después paramos a almorzar. Ya era tarde, así que entramos en un café francés chiquito (Café Bastille) pero con comida muy rica. Eran como las 17 h cuando salimos para la casa de Viviana. Era muy cerca de la estación de trenes. No llegué a tocar el timbre, ya estaba esperándonos con sus cinco hijos. ¿Qué les puedo contar? Fue muy lindo el encuentro. Como si no hubieran pasado 12 años y tantas vidas en el medio. Vivi hizo empanadas para todo el mundo. Nos divertimos mucho…la conversación no paraba ni un minuto y hubiéramos seguido de no ser por las obligaciones maternales de las dos. Viole, la más peque, se durmió y Gonzi estaba medio zombie. Salí de la casa de Vivi super feliz. Ojalá que no tengan que pasar otros 12 años hasta la próxima reunión.

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