Día 9: Valparaíso y Viña del Mar

Llegamos a la concesionaria en horario y entregamos el auto. Anduvimos unas 10 cuadras buscando una agencia para alquilar un auto, pero nada. Cada uno nos sugería otra. Finalmente, tomamos un taxi hasta el Museo Marítimo Nacional. Super interesante, pero a mitad del recorrido, me senté a descansar. Gonzalo dormía plácidamente y el peso de su cuerpito estaba pesando mucho. Bajamos en un funicular (asustador por lo viejo) y tomamos otro taxi hasta un restaurante bastante folclórico, con forma de goleta. Agus empezó a sentirse mal, probablemente resultado de todas las mezclas que uno hace, y Filipe empezó a tener fiebre. Lindo panorama. Volvimos a la concesionaria. Para nuestra sorpresa, el auto no estaba listo y querían dejarlo para el día siguiente. Escándalo de por medio (sin llegar a los gritos, por suerte), el empleado dijo que se quedaría a hacerlo. Agus y Gonzi tocaron todo lo que podían tocar, mientras Marcos visitó todos los modelos Hyundai del local. Finalmente a las 19.15 h el auto estaba listo. El cortocircuito de la luz trasera debe haber afectado el sistema eléctrico de los cambios (especialmente el de marcha atrás) de modo que hubo que cambiar una pieza completa. Mientras esperábamos, leí el diario y ahí nos enteramos que para volver a Argentina, el horario estaba limitado por unas obras que están haciendo. A nosotros nos tocaba volver de 20 h a 7 h. Lindo horario. Pensamos y pensamos diferentes opciones. La decisión fuequedarnos un poco más acá y salir tipo 2-3 h de la mañana. Así, Filipe podría descansar un poco. La fiebre y el malestar del padre y la hija pasaron. Creemos que llegaremos a Mendoza a la mañana y ya llamamos para pedir que nos dejen quedarnos un par de horitas más. Ya tenemos todo listo (bueno, casi listo) y el día está horrible, así que será descanso total. Después de descansar un poco seguiremos para San Juan. Pensar que todavía tenemos un montón de días por delante… nos vemos en la ruta. Besos.

PD: Las fotos vienen después.

Día 8: A la playa

Nos levantamos temprano para llevar el auto pero los primeros llamados fueron pura frustración. Nadie nos quería atender hasta dentro de varios días. Filipe encontró una concesionaria que nos dio turno para el jueves a las 9.30 h en Viña del Mar. Salimos a almorzar y después a la playa. El agua estaba helada pero a Gonzi no pareció importarle. Yo apenas metí el dedito gordo del pie. Volvimos de la playa tarde y tratamos de cenar en hotel, digo tratamos porque el servicio es un horror. Cansados, nos fuimos a dormir como a las 23 h.

Día 7: Descanso en tierra chilena

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Estamos en un apart hotel bastante sencillo que queda casi frente al mar. La playa es rocosa, con pequeñas bahías de arena oscura. Nos recibió un día de sol pero nos levantamos tarde y perdimos tiempo sacando la ropa, ordenando el cuarto después de la llegada tardía de anoche. El desayuno que nos trajeron al cuarto (porque es el servicio así y no porque somos excéntricos) resultó un poco insuficiente, así que entre los puntos pendientes colocamos pasar por el supermercado a adquirir refuerzos. Teníamos que resolver el tema de las luces del auto de la patente casi cayéndose del rack. Salimos tarde del hotel hasta un lugar que nos recomendaron. Era tipo Easy así que más que un poco de pegamento, precintos (que acá se llaman amarras) y una linterna no conseguimos. Entramos al supermercado y aprovechamos para lavar el auto. El joven que nos atendió sugirió otro lugar donde vendía repuestos pero fuimos hasta allí y nada. Ya era tarde, así que entramos a Maitencillo para almorzar. Ya me había olvidado de la variedad de mariscos que hay acá (chocos, machas, pulpos, camarones, ostiones y ceviche de pescado…). Terminamos de almorzar como a las 17 h y salimos a dar una vuelta por ahí. Impresionantes paisajes…casas de verano y otras no tanto que se arrastran sobre las costas escarpadas frente a un mar helado. ¿Será que consigo bañarme en esta agua tan fría? Anduvimos hasta Zapallar y volvimos. Hora de descansar un poco. Pero justo cuando estábamos estacionando frente al hotel, el auto se bloquea. La marcha atrás no entra. El tablero prende mensajes extraños. Gonzi protesta, Agus da su opinión en el momento más inadecuado. Sugiero que nos bajemos y esperemos en el cuarto. Después de leer el manual y toquetear un poco, Filipe y Marcos descubren cómo desbloquear el cambio manualmente pero vamos a tener que cambiar los planes. Con el auto así no da para seguir. Filipe está llamando a Hyundai en Brasil y como tienen un servicio de atención al cliente las 24 h, van a decirnos qué hacer o mejor dicho, a dónde llevar el auto. La llamada se corta y vuelven a intentar. Yo no tengo internet en la habitación así que dejo este mensaje por ahora. Seguimos mañana con más novedades y crucen los dedos para que salga todo bien. Besos desde Chile.