Día 7: Criadero de avestruces y otros

Después de una discusión sobre las posibles salidas, Filipe decidió ir a un criadero de avestruces. La idea era original pero no muy atractiva. Los chicos protestaron pero no quedó otro remedio. La estancia queda a unos 20 minutos de Ciudad del Cabo y llegamos casi al mediodía. Nos recibió un guía super simpático que nos hablaba despacio y repetía las cosas como 3 veces por las dudas. Nos explicó algunos datos interesantes pero la verdad, es que es más graciosa la representación de Marcos y Agus. Dimos de comer a algunas avestruces, los chicos se subieron sobre un huevo de avestruz (y Filipe también!), nos mostró al menor avestruz adulto del mundo (con certificado de Guiness Record) y acabamos la visita subiendo a un avestruz. Ya sé… deben estar buscándonos todavía para denunciarnos a la sociedad protectora de avestruces. Filipe encima del bicho fue un espectáculo digno de risas y comentarios maléficos.

Terminada la visita, seguimos el paseo por Stellenbosch, la segunda ciudad más antigua de Sudáfrica. Lugar super bien conservador y pintoresco. Almorzamos en un restaurante chiquito, donde Marcos tuvo el coraje de comer gacela (sprinbox), mientras que el resto optó por comidas más tradicionales. De regreso, visitamos toda una zona de viñedos, siguiendo el camino de los cuatro pasos. Cada paso es un punto alto de la montaña, desde donde el paisaje es increíble. En medio de uno de esos caminos, encontramos un grupo de mandriles. Si esto es cerca de la ciudad, es difícil pensar cómo será dentro de una reserva. Paramos para cargar nafta y compré el diario porque aparecía una noticia de primera plana sobre la regata. Solo después me di cuenta de que la foto era del Mussulo III. Llamamos a Manim para contarle y nos pidió que compráramos un diario para él. Otra vez el día terminó en el astillero (embolados entre personas extrañas). Los chicos me cargan porque intenté ser animadora de 3 niños, para integrar a Gonzi. Supuestamente, fue la despedida de Manim porque al día siguiente solo lo veríamos desde el barco. Cenamos en un restaurante portugués (Tasca de Belem) en el centro comercial V & A Waterfront y volvimos al hotel (http://www.wininganddining.co.za/western-cape/cape-town/waterfront/tasca-de-belem).

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Avances

Ayer fuimos a visitar una granja de avestruces. Super interesante y divertido. Más tarde, almorzamos en un pueblito muy antiguo y paseamos por la montaña. El barco de Manim salió en el diario y llamamos para comentarle, así que terminamos pasando por el astillero una vez más. Hoy largó la carrera. Acompañamos la partida desde otro barco y volvimos a tierra firme a eso de las 17.30 h. Mis colaboradores se declararon en huelga. Mañana les cuento todos los detalles porque Gonzi está sin nada de sueño y con muchas ganas de conversar. No hay normalizado los horarios. Acá son las 00.30 h y él está un cascabel. Besos.

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Día 6: Montaña de la Mesa

El día empezó otra vez en el A&V Waterfront, desde donde parten los ómnibus rojos con paseos guiados (http://www.citysightseeing.co.za/capeTown.php). Es una excelente manera de tener una visión general de la ciudad, con un relato conciso e interesante. Optamos por el recorrido más largo que sube hasta la estación base del teleférico giratorio. El paisaje es impresionante y en 6 min estás en la estación superior de la Montaña de la Mesa. Lleva ese nombre porque es completamente plana en la cima. Al llegar, fuimos directo a almorzar. El restaurante era medio desorganizado, tipo autoservicio, con basura en el piso, más parecido a la realidad de América Latina pero todo se olvida con la vista desde allá. Gonzi me dejó un poco estresada porque iba a los saltitos por todas partes y quería subir a las piedras, pero no es novedad: a los niños les encantan probar los límites. Bajar fue un poco más lento de lo previsto. La fila era enorme y cuando llegamos, vimos que nuestro ónmibus nos había dejado a pie. Tomamos un taxi hasta el estacionamiento donde había dejado el auto. El taxista parecía haber salido de una película de terror, pero tomó todos los atajos posibles y nos dejó en el estacionamiento pero en otra entrada. Debo confesar que no perdimos el auto, simplemente demoramos 15 minutos en encontrarlo. Entre tanto, teníamos que ir a cenar con Manim y su familia pero era tarde. Manim todavía estaba en el puerto así que pasamos a buscarlo y fuimos juntos a Camps Bay. Todos estaban muy elegantes para ir a cenar mientras que nosotros veníamos del paseo, pero nosotros somos así y no nos amedrentamos. Además, no había otra alternativa. Cenamos en Zenzero, un lugar elegante, medio oscurito y nada adecuado con niños. No hubo ambiente para conversar mucho, o bueno, se conversó sobre temas políticamente correctos y a la 1.30 am lo único que escuchaba era a Marcos y Agustina preguntando a qué hora nos íbamos. Gonzi estaba despierto jugando con el ipad. Volvimos caminando unos 200 m hasta la casa de Manim, uno de los pocos momentos de charla descontraída y risas fáciles. Nota mental:  esos son los momentos más importantes. PD. Las fotos vienen después.

Día 5: Cabo de Buena Esperanza

Hoy salimos tarde, para variar. La idea era recorrer la península hasta el Cabo de Buena Esperanza y volver sobre la otra costa. El recorrido suma un total aproximado de 60 km de ida y otros 60 km de vuelta. La costa africana es impresionante. Por momentos, la región parece el sur de Portugal, en otros, el sur patagónico.  Los portugueses deben haber quedado impresionados al llegar a estas tierras. Pasamos por la Universidad de Cape Town y por varios pueblos más distantes. Vimos un barrio humilde tipo favela por primera vez. No se compara ni de cerca a la villa 31 de Retiro ni a la Rocinha de Rio. Me pregunto qué van a pensar los turistas que vinieron a Ciudad del Cabo hace 4 años cuando lleguen a Rio. Las autopistas, la infraestructura, la calidad del servicio. Definitivamente, será una experiencia diferente.

Datos interesantes:

  • Bartolomé Dias lo llamó el cabo de las Tormentas pero más tarde, el rey Juan II de Portugal, lo cambió por el Cabo de la Buena Esperanza. Obviamente, que era muy positivo porque descubrieron que pasando este cabo se podía seguir navegando hacia el este y llegar a la India.
  • Muchos piensan que en este punto se unen el oceáno Atlántico con el Índico, lo cual no ocurre sino en el cabo Agulhas, que se encuentra más al sur.
  • En 1652 el marino holandés Jan van Riebeeck instaló un campamento cerca del cabo, que acabó convirtiéndose en lo que hoy es Ciudad del Cabo. No todo fue mérito de este señor; había muchos habitantes antes de su llegada.
  • Por todos lados, hay carteles que dicen: Cuidado con los babuínos. No los alimente porque son peligrosos. Por suerte, no apareció ninguno.

RecorridoAlmorzamos en un restaurante cerca de la base del funicular. Servicio excelente.  La vista desde el faro de la montaña es de cortar la respiración. Al bajar, no había aire en el funicular. Casi perdemos la respiración en ese momento también. A eso de las 19 h cerraba el parque nacional. La verdad es que nos faltó tiempo pero teníamos que volver. Lamentablemente, otra vez nos agarró el tráfico. Demoramos casi 3 h en llegar. Intentamos pasar a comer algo por el shopping pero por ser 1 de enero estaba todo cerrado. Cena en el depto y a dormir. Mañana vamos a pasear por la ciudad.

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Mensaje de fin de año

Dentro de pocas horas, llega el Año Nuevo. Minuto más, minuto menos… vamos a seguir siendo los mismos. Seguiremos teniendo los mismos amigos, el mismo empleo y hasta la misma pareja. Las mismas deudas, las mismas frustraciones, los mismos orgullos. Seguiremos siendo el resultado de las elecciones que tomamos durante toda nuestra vida. Seremos las mismas personas que fuimos durante este 2013.

La diferencia, muy sutil diferencia, es que a partir del momento en que el reloj nos avise que llegó la medianoche del 31 de diciembre de 2013, tendremos un año entero o mejor dicho el inicio del resto de nuestras vidas para hacer lo que nos de la gana. Podemos empezar lo que no hicimos antes por falta de fuerza, de fe, de coraje… podemos perdonarnos los errores cometidos hasta ahora o podemos dejar que el mundo haga lo que quiera con nosotros.

Siempre hay una elección, un camino…y es por eso que mi deseo para este año y para siempre es que tomes las mejores decisiones que puedas tomar y que sean las que fueren, que te hagas cargo de ellas.

Finalmente, brindo por lo que están, por los que se fueron pero nunca nos dejaron, por los que todavía llegaron pero van a llegar. Brindo por lo que siguen en la lucha, los que tienen unas fuerzas increíbles y por los que no tienen fuerza pero saben pedir ayuda. Brindo por los que siempre están a nuestro lado, por los que siguen dando a pesar de todo. Brindo por los pacientes, los humildes, los cariñosos… Brindo por cada una de las personas que están hoy en mi vida y por esas que se alejaron (ellas se la pierden ;). Brindo por un futuro de paz para cada uno y porque cada uno pueda hacer brillar su luz.

Buenas elecciones y muchas felicidades… hoy y siempre.

Con mucho cariño.

Gabriela