Día 13: Muchas actividades

Salimos temprano a dar un paseo en catamarán por la bahía. Éramos pocas personas y el capitán no paraba de hacer bromas y hacer comentarios medio desubicados. Vimos pelicanos, delfines, focas (se suben al barco como si nada) y miles de gaviotas. En determinado momento, el ayudante dio de comer a una foca que estaban tan desesperada que se subió a la espalda de Agus, que estaba sentada en el trampolín del catamarán. Ella estaba feliz, después de todo, no es todos los días que te abraza una foca. En el viaje de vuelta, sirvieron unos aperitivos y champán. Parece que acá asocian turismo con champán porque a cualquier hora y en cualquier lugar, te ofrecen la bebida. Al llegar al muelle, almorzamos algo rapidito porque a las 12.30 h venían a buscarnos para pasear por las dunas. La espera se extendió un poco pero a las 13.30 h, llegó Hermann en su Land Rover y nos llevó a pasear por la orilla del mar y después de algunas paradas, nos dejó subir a las dunas. Es impresionante el paisaje y la experiencia. El camino de vuelta fue todo por la cima de las dunas. Nos divertimos mucho. Hermann nos hizo un par de bromitas así que andábamos con cuidado. Consejos diversos: Nunca te distraigas porque puede esperarte una bajada abrupta y nunca comas ninguna hierba verde que te ofrezca el guía. Puede dejarte un sabor horrible.

Llegamos al hotel a eso de las 18 h. Después de bañarnos, salimos a cenar y a la cama. Hoy partimos rumbo a Damarland. Será que conseguimos ver elefantes? Más noticias en el próximo boletín. Algo es seguro: a partir de ahora, tenemos que empezar a usar repelentes y tomar más precauciones concretas.

PS: Estoy tratando de subir las fotos por Google. Mando noticias si consigo. Besos desde Swokopmund!

Día 12: Más ruta de ripio

Ya recorrimos 1000 km de este viaje tan diferente. No sé realmente cuántos faltan. Hoy va a ser un tramo complicado porque son más 410 aproximadamente de ruta de ripio que se hace mucho más despacio. Después, queda un recorrido por el medio de un parque y más allá.. ruta asfaltada. El día 12 del viaje salimos de Sossusvlei cerca de las 11 h. No se imaginan el estado de las valijas después del recorrido por rutas de ripio: totalmente llenas de polvo. Cruzamos alguna jirafa, órix y algún avestruz. Cerca de Walvis Bay, nos paró una viejita en la ruta. Por su cara de susto, pensé que estaba con alguien enfermo en la ruta. Lo único asustador fue que la señora saliera de la ciudad sin mapa. Quería ir a la playa y estaba dirigiéndose rauda y veloz justamente para el otro lado: el desierto. Nos siguió y solo aceleramos cuando tuvimos la confirmación que la abuelita iba en dirección correcta.

Llegamos a Walvis Bay, el puerto de entrada y salida de todos los productos para Namibia. Es pequeña pero en comparación con las ciudades visitadas es una metrópolis. Almorzamos en un restaurante junto a la playa: The Raft. Nos asustó un joven que nos ofrecía lavar la camioneta pero no conseguíamos entender cuánto cobraría. El servicio fue lento y el mozo estaba muy distraído. Llegamos al hotel en Swakopmund, a 25 km poco después del almuerzo. Esta ciudad de origen alemán es donde los namibios vienen a pasar sus vacaciones. El movimiento es poco y no hay edificios. Apenas casitas bajas. Llegamos al hotel medio estropeados pero ilusionados con la civilización. Para nuestra sorpresa, Internet no funcionaba. Tenían que ver la cara de Agustina dispuesta a conectar cuanto aparato electrónico carga en la cartera. Cenamos muy cerca del hotel. Excelente comida en un restaurante con forma de barco remolcador. La vuelta caminando fue un poco asustadora. En la calle no había un auto. Apenas una joven que andaba por la vereda. Estaba cuando pasamos a la ida y estaba a la vuelta. Estoy tratando de subir fotos pero Internet se niega. Hace 20 minutos que dejé subiendo y estoy en 0%.

Día 11: 08/01/2014

Bueno, segundo día en Sossusvlei, Namibia. Marcos, Papá y yo nos levantamos al alba para poder ir al paseo de globo. Mamá solo no fue invitada por culpa de Gonzi. Marcos y yo siempre decimos que la culpa es del quinto, o sea, del número impar de la familia. Jajajaja (just kidding Gonzi!). Al salir a las 5h30 del cuarto, todavía estaba oscuro y nos moríamos de frío. Un señor nos vino a buscar al hotel, y partimos rumbo a la nuestra próxima aventura. Cuando llegamos al lugar de despegue del globo («en la nada mesma»), había 6 personas esperando, dos holandeses, dos alemanes y dos de no se adónde. Como siempre, Marcos y Papá reclaman que quiero sacar fotos del amanecer. Cuando el globo ya estaba listo para el despegue, Papá con mucha dificultad sube a la canasta, que 1 hora después nos llevaría al medio del desierto, donde sólo encontraríamos una mesa con un desayuno capeta y moscas capetas. Nuestro piloto se llamaba Paul, alias Indiana Jones. Era idéntico a Indiana. Jajajajaj. Observación: para bajar del aerostato, nuevamente Papá tuvo mucha dificultad, y necesitó ayuda de un señor. Obviamente, Marcos y yo hicimos cara de «no te conozco». Jajajaja. Al llegar al hotel, encontramos a Mamá y en seguida salimos para visitar las dunas. Estábamos en el auto calmamente, cuando escuchamos a Marcos gritar «PIEDRAAAAA CAPETA!» Y «BUUUM». Un neumático a menos para el viaje. Después que me senté en una piedra a esperar por 20 minutos para que los dos mecánicos terminaran, partimos. Más o menos que llevamos 10 kilos de arena en los zapatos, después de haber corrido con Gonzi por las dunas. Nos costó una rueda, pero valió la pena. Salimos de las dunas en busca de un nuevo neumático, y de un lugar para comer. Como siempre, Gonzi y yo perseguimos a un perro mientras los otros hacían algo útil. Al salir de ahí, fuimos a comer unas sandwiches en un restaurante. Cuando Gonzi y yo estábamos en el baño lavándonos las manos, miramos para atrás y vimos una señora sentada en el inodoro. No miré con muchos detalles, pero según Gonzi, estaba haciendo número 2. Ok… Jajajaja. Volvimos al hotel y descansamos un poco. Yo no tenía NADA para hacer. Se me terminaron los libros. Mi iPad y el celular estaban sin batería. No teníamos tele. Eso si fue un retiro espiritual. Cuando estábamos por ir a cenar, Marcos vio una hiena por la ventana. Yo la perseguí, y Mamá me quería matar. De vuelta, a la cena, fueron los 5 elegantes platos de la noche. Comimos Springbok bebe! Me da mucha pena, pero detalle, estaba muy rico. Nos fuimos a dormir, y Gonzi durmió conmigo y con Marcos. Pensé que iba ser peor. Ahora «estamos por salir» para Swakopmund. Y así, esperamos nuestras nuevas aventuras…

Día 9: Cape Town-Windhoek

Salimos del hotel a eso de las 12.30 h y fuimos directo al Aeropuerto Internacional. Fue una de las pocas veces que llegamos con mucho tiempo pero también, teníamos que almorzar. El vuelo a Namibia salió a las 17 h y duró 2 h. Llegamos al aeropuerto internacional de Namibia con ciertas dudas. El aeropuerto es muy chiquito y queda a 40 km de la ciudad. Nos esperaba Peter, chofer de la empresa que nos hizo todas las reservas para los próximos días. Peter nos llevó al hotel y después a cenar a un restaurante muy interesante. Le hicimos miles de preguntas durante la cena para empezar a prepararnos para los próximos días. En el aeropuerto, compramos chips de teléfono locales, o sea que vamos a tener un mínimo acceso a Internet pero no sé cómo será la publicación en el blog. La conexión en este hotel es un poco lenta, así que les debo las foto de la regata. En un rato, vamos a desayunar y a comprar los elementos básicos (repelente, agua, etc.) para partir rumbo a Sossusvlei, en el desierto. Un recorrido de 380 km. ¡Nos vemos en la ruta!

Recorrido

PD: ¡Feliz día de Reyes!

Día 8: Cape2Rio

A las 12 h nos reunimos con todos los familares y amigos de las tripulaciones del Team Angola. El equipo está formado por dos barcos: el Mussulo III  y el Bille. En clima festivo, con bebidas y comida (medio pobrecita, pero comida al fin) partimos siguiendo a los barcos. Tenían que llegar hasta el punto de partida en la bahía, hacer un recorrido específico por detrás de 3 boyas y partir rumbo a Rio. Fue muy divertido, con mucho sol y buena onda. Volvimos a eso de las 17 h y almorzamos en un restaurante, otra vez en V&A Waterfront. Llegamos al hotel tipo 19 h. Hora de empezar a preparar valijas y organizar la partida rumbo a Namibia. Por lo que vimos más tarde, el Mussulo III está bien posicionado. Claro que en 13-14 días todo puede cambiar. La entrega de premios es el 1 de febrero en Rio.

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