Salimos temprano a dar un paseo en catamarán por la bahía. Éramos pocas personas y el capitán no paraba de hacer bromas y hacer comentarios medio desubicados. Vimos pelicanos, delfines, focas (se suben al barco como si nada) y miles de gaviotas. En determinado momento, el ayudante dio de comer a una foca que estaban tan desesperada que se subió a la espalda de Agus, que estaba sentada en el trampolín del catamarán. Ella estaba feliz, después de todo, no es todos los días que te abraza una foca. En el viaje de vuelta, sirvieron unos aperitivos y champán. Parece que acá asocian turismo con champán porque a cualquier hora y en cualquier lugar, te ofrecen la bebida. Al llegar al muelle, almorzamos algo rapidito porque a las 12.30 h venían a buscarnos para pasear por las dunas. La espera se extendió un poco pero a las 13.30 h, llegó Hermann en su Land Rover y nos llevó a pasear por la orilla del mar y después de algunas paradas, nos dejó subir a las dunas. Es impresionante el paisaje y la experiencia. El camino de vuelta fue todo por la cima de las dunas. Nos divertimos mucho. Hermann nos hizo un par de bromitas así que andábamos con cuidado. Consejos diversos: Nunca te distraigas porque puede esperarte una bajada abrupta y nunca comas ninguna hierba verde que te ofrezca el guía. Puede dejarte un sabor horrible.
Llegamos al hotel a eso de las 18 h. Después de bañarnos, salimos a cenar y a la cama. Hoy partimos rumbo a Damarland. Será que conseguimos ver elefantes? Más noticias en el próximo boletín. Algo es seguro: a partir de ahora, tenemos que empezar a usar repelentes y tomar más precauciones concretas.
PS: Estoy tratando de subir las fotos por Google. Mando noticias si consigo. Besos desde Swokopmund!



