AeroRio EAST 2018 – Saga sobre alas

Hace algunos meses, tuvimos una oportunidad en un millón. Una oportunidad de volar y conquistar algo gigante. Un equipo, o mejor, un grupo de amigos que se unieron para cumplir un objetivo noble: construir un avión capaz de sorprender una nación. Un avión en «escala» gigante y único, representado por las increíbles personas y futuras ingenieras y ingenieros. Un avión que nada le pesa como motto de la nuestra universidad «Alis grave nil-«, del latim, «Nada es pesado para quien tiene alas», muy oportuno en nuestro caso». En resumen, nuestro «avioncito» ganó la competencia más importante de su categoría (la Fórmula 1 de AeroDesign) del país, Brasil. Con nuestra hazaña, ganamos la oportunidad de representar y participar en la competencia internacional en Florida, EE.UU.

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Para los que no conocen, AeroDesign es un estilo de construcción de aviones en pequeña escala, aviones no tripulados que cumplen objetivos predeterminados por el reglamento de la misión. En el caso de la SAE AERODESIGN EAST 2018, es construir un avión que transporte cargas de ayuda humanitaria (humanitarian packages), que tienen que ser lanzados desde una altura mínima en vuelo y acertar un blanco en el piso. Al mismo tiempo el avión tiene que transmitir imágenes y datos de telemetría.

El AR18, como lo llamamos, es único. El ala tiene 3,83 m de largo, gigante por si sola y lleva 20 kg de peso y de cargas. Un avión muy complejo, pero espectacular y estable como ninguno.

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El AR18 – Cuando las ideas salen del papel

 

El equipo está compuesto por estrellas. Cada uno con sus particularidades. Larissa (Ingeniería Eléctrica) es nuestra capitana, toma las decisiones y elige los caminos a seguir. Pablo (Ingeniería Mecánica) es nuestro piloto, maneja el avión y nos ayuda en la construcción y desarrollo. Renan (Ingeniería Electrica) es uno de los integrantes del Team Electronica participa en el desarrollo también y elabora los sistemas embarcados y la electrónica en general. Junto con Renan están Vidigal (Ingeniería Electrica) que también es uno de nuestros presentadores oficiales, Pizzaia (Ingeniería Automación) que trabaja en la parte más física de la electronica y Manoel (Ingeniería Automación) que colabora en la programación y los códigos, todos trayendo sus habilidades y experiencias en esta compleja parte del avión. Después tenemos las estrellas de la construcción. Petrus (Ingeniería Mecánica) y Alef (Ingeniería Mecánica) ponen manos a la obra en las tareas más pesadas. Junto con ellos están Giovanna (Ingeniería Mecánica), Bruna (Ingeniería Civil),  Marçano (Ingeniería Mecánica), que también gestionan la logística y las comunicaciones del equipo, Lili (Ingeniería de Producción), Vivi (Ingeniería de Producción) ayudan también en la construcción y gestionan los gastos y el patrimonio del equipo y Matheus (Ingeniería Mecánica) que también participan en todas las actividades de construcción. Está también Erik, nuestro analista de puntuación y también participa en la construcción. En el área de desarrollo tenemos a Lucas y Thiago que crean y piensan en nuevas ideas para el avión y también son consejeros de la construcción ayudando con su partipación también. Finalmente estamos Papa y yo en el area de diseño en CAD, SolidWorks y ayudamos en la construcción. Eduardo es nuestro coordinador y profesor y nos acompaña en las nuestras sagas, como representante oficial de la universidad PUC-Rio.

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Erik, Thiago, Pizzaia, Manoel, Vivi, Matheus, Papa, Larissa, Lili, Pablo, Renan, Bruna, Giovanna, Marçano, Petrus, Eduardo, Vidigal, Lucas y yo (Derecha a izquierda)

Con este increíble equipo intentaremos ganar la competencia y ir más allá, haciendo lo mejor y buscando siempre evolucionar y mejorar el nuestro proyecto. Nosotros vamos a por todo ya haremos lo mejor que podamos y lo que sea posible. Somos AeroRio, el mejor equipo de AeroDesign de todos y seguramente vamos a agregar en mucho con esta gran familia. Con los siguientes posts iré describir los días precedentes a ala competencia y la competecia y ir mostrando sobre mi punto de vista los nuestros pasos, desafíos y conquistas. Una saga sin igual pero antes de todo: Vamos AeroRio!

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Expedición Patagonia – Conclusión

Con esto, cierro la Expedición Patagonia. Qué puedo decir… Un sueño hecho realidad. Conocer estos lugares fue para mí una de las cosas que más me llenaron el alma. La Patagonia, por algún motivo, me atrae de una manera indescriptible, mucho más que otros lugares del mundo como la tan comercializada América del Norte o la tan adorada Europa. Tengo orgullo de decir que estos fantásticos lugares son nuestros, argentinos, chilenos…¡Latino Americanos! No hay nada más fantástico que decir que los lugares más lindos del mundo son nuestros. Desde las planicies patagónicas, hasta las maravillas de los Andes, Torres del Paine, Los Glaciares, Los Lagos, Las Salinas y mucho más. No pude creer que en un pequeño espacio podía haber tantas maravillas. Cada día mis ojos se encadilaban con tanta belleza junta. Y lo mismo puedo decir de Mamá, Agus, Gonzi y Papá que apreciaron tanto como yo las bellezas de la Patagonia. Mi opinión es que la Patagonia es la región más linda del mundo y para que cambie va a ser muy difícil. No es casualidad que tanta gente que viene de sus tranquilos hogares europeos, americanos o de donde sea, para visitar estos lugares, aunque vivan en ciudades desarrolladas y organizadas. La magia esta ahí. Puedo ser muy racional y lógico, pero estos lugares me mostraron que no hay cálculos, estudios ni nada que expliquen eso. Fue el poder de cualquier cosa que haya moldado todo eso. La Patagonia es fantástica.

Por ese motivo, voy a hacer un Top 10 de los mejores lugares que visitamos. Es mi lista, y cada uno puede hacerse la suya, pero algo que nadie dudará, es que los protagonistas de cada lista siempre serán los mismos. Esto también nos dará la oportunidad de revivir algunos momentos y hacer un resumen básico para los que quieran venir algún día para Patagonia.

Mención Honrosa – Santa Rosa – La Pampa – Argentina

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Básicamente, Santa Rosa es mucho más un parador para los que van a entrar a la Patagonia, para los que van de ida, no hay mucha necesidad, pero para los que vuelven, Santa Rosa es como un pequeño paraíso en el desierto pampeano. Además es un excelente parador con varios spas y hoteles del tipo resort para que el viajero pueda descansar y disfrutar el fin de su viaje, como fue el nuestro caso.

Décimo Lugar – Punta Tombo – Chubut – Argentina

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Ver los pinguinos es el sueño de muchos, porque son especies poco encontradas en el mundo. Punta Tombo hace ese sueño a la realidad. Miles de pinguinos. Son muchos… El mejor punto para el avistaje de pinguinos.¡Y qué avistaje! Son pinguinos en todas las poses y haciendo todo tipo de cosas. Animales tan simpáticos y tan graciosos. Es posible verlos de cerca y tan cerca que uno no puede creer. Caminar juntos a ellos nos hace sentir como uno de ellos. Si uno esta de pasaje por el lugar hacia Puerto Madryn o Comodoro Rivadavia debe ir a este lugar. La mejor época es la primavera, cuando hay más pinguinos, pero en el verano todavía hay muchos de ellos, y cuando digo muchos es muchos.

Noveno Lugar – Puerto Natales – Chile

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La pequeña ciudad de Puerto Natales está en las margenes del Golfo Almirante Montt y está rodeada por los Andes y los primeros fiordos hacia el Océano Pacífico. Es posible realizar excursiones de barco hacia los glaciares escondidos como el Bernardo O’Higgins, dicen ser fantástico. La ciudadela es más como un punto de descanso para los que van hacia Torres del Paine. Desde Puerto Natales es posible ver algo del Macizo Paine.

Octavo Lugar – Parque Nacional Monte León – Santa Cruz – Argentina

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El Parque Nacional Monte León es lindisimo. Las formaciones esculpidas por el viento impresionante de la Patagonia y por las mareas gigantes de la Costa Atlántica. Además es una oportunidad de ver muchos lobos marinos y las famosas aves patagónicas, como los cormoranes y las gaviotas. Además, este lugar es buenísimo para disfrutar la playa y hacer diversas caminatas para las pinguineras y las otras regiones del parque.

Séptimo Lugar – Villa La Angostura – Neuquén – Argentina

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Escondida en las montañas del lago Nahuel Huapi, la pintoresca ciudad de Villa La Angostura es lindísima y muy buena para los que buscan una tranquilidad poco encontrada en los alrededores de la Región de Los Lagos. Un destino exclusivo y muy recomendable. Es una buena manera de conocer la ciudad y los destinos cercanos, con una bici porque las vistas son espectaculares y sentir el viento, además de toda la naturaleza. Es una ciudad muy linda y se recomienda conocer la Península al lado del puerto. Otra actividad muy buscada es el ski, pero esta más recomendada para el invierno.

Sexto Lugar – Puerto Madryn y Península Valdés – Chubut – Argentina

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Otro lugar espectacular de la Argentina. La Península es muy buscada para los que quieran ver las gigantes del mar, las ballenas franco-austral. Además de esas maravillas de la fauna argentina, están los lobos marinos, los elefantes marinos y los pinguinos de Magallanes. Nada mejor que recorrer la Península y sus bellezas, que son tierras lindas. Es otro destino muy buscado. Un microclima impresionante. Además la pequeña ciudad de Puerto Madryn es también muy linda y la playa es fría, pero limpia y muy cómoda para los que se hospedan en algún hotel al lado del mar. La mejor época para visitar este destino es la primavera, de Septiembre a Diciembre, porque es el momento para el avistaje de ballenas. El verano también es muy bueno.

Quinto Lugar – Cueva de las Manos y el Cañadón Pinturas – Santa Cruz – Argentina

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La Cueva de Las Manos es otro lugar fantástico, pero poco conocido por los argentinos y por los turistas. Como queda bien aislado de todo, poca gente conoce y muchas veces no tiene interés, por este lugar. Como ya hablamos, la Cueva de Las Manos, en el Cañadón del Río Pinturas es algo único en el mundo. Las varias manos en negativo pintadas en las paredes del cañadón, y todos los guanacos ilustrados por nuestros antepasados de 10.000 años atrás. Es muy lindo. Además el paisaje del cañadón trae una visión diferente de la fría y fantasmagórica cadena de los Andes. Recomendamos ir a la Hostería Cueva de las Manos, donde se puede hacer el tekking del cañadón, muy bueno. Es mejor visitar en la época del verano.

Cuarto Lugar – El Chaltén – Santa Cruz – Argentina

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La pequeña ciudad de El Chaltén rodeada por los macizos de los Andes es simple. Este destino que está creciendo y buscado por los clásicos mochileros que buscan algo menos poblado que el Calafate y otros destinos igualmente importantes. Y tienen razón. Es un lugar espectacular. La vista para la Capital Nacional del Trekking es una de las más lindas del mundo y compite con otras tan importantes como la de Torres del Paine. El Cerro Torre y el Cerro Fitz Roy imponentes sobre El Chaltén abren las puertas para los más fantásticos senderos del mundos. Para quien quiera caminar y le gusta, este es el lugar. Con muchas posadas buenas, además varios restaurantes ricos y lindos, El Chaltén es espectacular en todos los sentidos y no escuchen a lo que los calafateños tienen a decir sobre este destino. Uno tiene que estar listo para caminar y apreciar la naturaleza. La mejor época para visitar es el verano, cuando no hace tanto frío y hay mucha luz solar.

Tercer Lugar – Ushuaia – Tierra del Fuego – Argentina

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El Fin del Mundo. Tierra del Fuego tiene esa fama de ser la punta más austral del mundo y por eso, muchos creen que es un destino aislado y remoto. Puede serlo, pero la vida explota en toda la isla, principalmente, en su capital, Ushuaia. Esta ciudad al lado de las aguas del Canal de Beagle y la única ciudad argentina en el lado occidental de la Cordillera de los Andes es impresionante. Viva, con restaurantes, hoteles cinco estrellas y excursiones de primer mundo. Desde el paseo de barco por el Canal de Beagle, hasta la subida al Glaciar Martial. Es posible hacer muchas de las actividades de la Patagonia en Tierra del Fuego. Es una isla espectacular. La lenga y toda su vida llenan las tierras de la isla. Un destino muy accesible de avión, pero complicado de auto, porque hay muchos pasos de fronteras y además una balsa que esta sujeta al tiempo. Es una aventura y cada uno va por el camino que le guste. Es bueno para visitar todo el año. En el invierno, Cerro Castor y su ski más austral del mundo y el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Otoño, la lenga y su resplandor dorado. Primavera y verano, excelentes para actividades al aire libre. El Parque Tierra del Fuego es lindísimo y único, también uno de los lugares más lindos del mundo.

Segundo Lugar – Torres Del Paine – Chile

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Considero Torres del Paine el lugar más lindo del mundo. Pena que no pudimos conocerlo del todo, pero lo que vimos ya era suficiente. Simplemente lo más bello que ya había visto. Tan lindo que hasta casi nos quedábamos a dormir en la frontera. Es posible visitar el Parque Nacional Torres del Paine en cualquier momento del año, tomando los debidos cuidados con el clima. Es importante hacer por lo menos alguno de los trekkings disponibles porque es la mejor manera de visitar y conocer el lugar. A partir de Puerto Natales es posible acceder y hacer campings, etc. Hay muchas excursiones guiadas para poder caminar tranquilo por las Torres del Paine. Además uno debe reservar varios días aquí para conocer del todo a este parque fantástico.

Primer Lugar – Parque Nacional Los Glaciares – Glaciar Perito Moreno – Santa Cruz – Argentina

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El Parque Nacional Los Glaciares tiene algo que ningún lugar tiene y son los propios glaciares. Las inmensas masas de hielo que parecen ser estáticas y aburridas, de cierta forma, pero están en constante movimiento, crujiendo, gritando y irrumpiendo para decir que están ahí. Desde el Perito Moreno hasta Viedma, todos son espectaculares y traen un sensación que solo ahí se consigue. Es el lugar más diferente, en ese sentido. Es también accesible todo el año y es el lugar más fantástico de la Argentina, según la guía Lonely Planet – Argentina. Es accesible durante todo el año, pero durante el verano existe el fenómeno de la ruptura en todo su resplandor. Además, el clima es menos abrasivo y más agradable. Es muy bueno hacer las cuatro excursiones principales. La navegación por el Brazo Rico del Glaciar Perito Moreno. La navegación para los otros glaciares, Upsala, Spegazzini y el otro lado del Perito Moreno, conociendo los asustadores y impresionantes témpanos. Las famosas pasarelas con sus vistas panorámicas y buenísimas para observar las rupturas impresionantes del glaciar más famoso del mundo. Y por último, pero no peor, la fantástica experiencia de caminar por el Glaciar Perito Moreno y sentir el sabor puro de sus aguas en deshielo. Todas las experiencias ofrecen lo mejor de los glaciares.

Después de 9737 km por la Argentina y 12.686 km desde que partimos de Porto Alegre, 25 días de viajes, mostramos que pudimos concluir otro espectacular viaje por nuestro país. Y qué lindo que es. Cada vez que viajo por él me doy cuenta la suerte que tenemos nosotros argentinos de vivir en un país tan lindo y magnífico. Las aventuras, historias y risas quedarán para la historia y en nuestras memorias. Los Caldas siempre en el camino y como Spinetta diría «Por las rutas argentinas, rutas argentinas, rutas argentinas, hasta el fin». Las calcomanías de todos los lugares que pasamos llenaron  nuestro Thule y nos hacían recordar todo lo que pasamos, todos los lugares, las experiencias y aventuras. Muchas fotos y historias para contar. Pero como tiene que terminar, llegamos a casa con un sentimiento de meta cumplida, y en mi caso, de sueño hecho realidad. Sólo se que como comí varios Calafates voy a volver, no importa como, para conocer de nuevo estos lugares, los más lindos del mundo. Les recomiendo a todos que conozcan la Patagonia.

Por último les muestro el recorrido total de nuestro viaje, nuestra hazaña.

Recorrido Total

Este es mi última publicación por mucho tiempo, hasta que nuestra próxima aventura aparezca. De esa manera, quiero agradecer a todos los que nos acompañaron por la Patagonia. Gracias a todos los que participaron de nuestro viaje, como Cartuja, Cakis y Claudio en la parte técnica del auto y de nuestro equipo Thule. Gracias al señor Julio de Olavarría que nos ayudó mucho en el primer tramo al arreglar el nuestro sistema Thule. Gracias a Walter y su restaurante Cook, que nos sirvió las mejores empanadas de Villa La Angostura. Gracias a los que nos dieron direcciones y a los que escucharon nuestras historias. Gracias a todos los que nos ayudaron a construir y a aventurarnos por la Patagonia. Gracias a todos los hoteles por las buenas y malas noches. Gracias a los restaurantes que nos sirvieron comidas simpre argentinamente ricas. Gracias a los eternos amigos guanacos, pinguinos y lobos marinos y también a las ovejas que nos acompañaron por toda la travesía. Gracias a la más grande compañera del viaje, la VeraCruz, que sobrevivió estos miles de kilómetros, con ripio, asfalto, frío, calor, noches oscuras y balsas. Y por fin… Gracias a tí, Patagonia.

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Santa Rosa – Buenos Aires (Llegada)

Salida: 10.30 h – Llegada: 18.00 h – Distancia: 657 km – Total acumulado: 9737 km

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¡Último día! Los últimos kilómetros recorriendo este fantástico país. Como estábamos ansiosos para llegar y saludar a Micha, íbamos a salir temprano y hacer los últimos kilómetros lo más rápido posible.

Nos despertamos a las 7.30 h, y como Agus y yo ya estábamos listos, no tuvimos tanta prisa. La teoría era fantástica, pero en la práctica siempre salimos mal. Agus tardó en vestirse, Gonzi no quería despertarse de ninguna manera y Papá con su clásico ritual nos hicieron ir a desayunar a las 9.00 h, horario planeado para la salida. Comimos y después nos fuimos a preparar. Tardamos más un rato y al fin salimos, a las 10.30 h, de Santa Rosa, la capital pampeana.

Nuestros últimos kilómetros serían, en su mayoría, por la Ruta Nacional 5, que conecta la Capital Federal a Santa Rosa. Ahora, la Pampa húmeda invadió el paisaje y al contrario de la Pampa seca, las vacas rumiaban por las extensas hectáreas fértiles y nos veían pasar con todo el nuestro equipo. Además, las máquinas enormes agropecuarias, andaban lentamente por las praderas pampenas. A la media hora, pasamos por la frontera de provincia entre La Pampa y Buenos Aires, después de 25 días y volvíamos a las tierras bonaerenses.

Nuevamente, las planicies productivas, repletas de vacas, toros, bueyes y muchos otros rumiantes, pasaban a 160 km/h y el tiempo pasaba. Impresionantemente, los kilómetros pasaban más rápido de lo que creíamos. Pasamos por ciudades famosas como Pehuajó y Chivilcoy y muchas otras que rellenan la provincia de Buenos Aires. Vimos a Manuelita, medio capeta, pero nos acordamos un poco de nuestra infancia. Seguimos camino y Mamá nos contó historias del pasado, de cuando vivíamos acá en Argentina.

Seguimos camino hasta Mercedes. Teníamos poca nafta, pero Papá quería parar en Luján, porque quedaba más cerca de nuestro destino. En el peaje hacia Luján, que quedaba a unos 30 kilómetros, la luz amarilla de la nafta se enciende. No nos restaba mucho tiempo para llenar el tanque. Papá preguntó por alguna estación de servicio… O en Luján o en Mercedes donde justo habíamos pasado. El señor del peaje nos dijo que volviéramos y así lo hicimos. Miedo por quedarnos en medio de la ruta 5. En más de 9000 kilómetros, nunca nos había pasado eso, pero volvimos y faltaban unos 12 kilómetros hasta la estación que nos indicaron. La VeraCruz ya estaba sintiendo sed y cansancio, apagamos el aire y bajamos las ventanas. Papá insistía que no había problema, pero bueno, mejor tomar las precauciones debidas. Después de minutos de estrés, llegamos a la bendita estación de servicio y llenamos el tanque, el último hasta Buenos Aires.

Continuamos camino ahora hacia Luján. Después de Luján, salimos de la Ruta Nacional 5 y fuimos por la Ruta Provincial 6 hasta el cruce con la ruta nacional 8. Ya había muchos camiones porque nos acercábamos hacia la capital del país. El tráfico aumentó mucho. Más autos y camiones, además que volvíamos a la gran ciudad después de muchos días en la tranquilidad del sur. Entramos a la ruta nacional 8 y fuimos hasta Pilar donde paramos en Las Palmas de Pilar. Ahí comimos porque ya era tarde, eran las 16.00 h. Hicimos 600 kilómetros en menos de seis horas, impresionante. Comimos algo rápido porque queríamos llegar a la Quinta lo más rápido posible, ya no aguantábamos más estar en el auto, además las ansias de llegar eran muchas, queríamos hacer una llegada triunfal, como la del Rally Dakar, porque nuestra salida había sido medio desastroza, entonces nuestro plan era llegar de la mejor manera, pero, con nosotros, no iba a ser así, siempre tendría que pasar algo y justo en el final.

Volvimos al auto a los 40 minutos. De nuevo a la ruta nacional 8. El GPS nos llevó por un camino hasta un cruce cerca del shopping Tortugas, estábamos a unos 10 kilómetros de la Quinta.

El tráfico por ahí era un lío, era un miércoles y estábamos en la hora pico. El cruce estaba lleno de autos, buses y camiones. Creo que en ese cruce había más vehículos de los que habíamos visto en muchas ciudades de la Patagonia. En la locura automovilística, entramos en el cruce y Papá dejó pasar un autobús. Sin embargo, otro pasó sin piedad y sin calcular el espacio, obviamente, nos chocó el frente del auto. No nos pasó nada, y el auto tampoco sufrió mucho, se raspó al costado del paragolpes delantero. No fue nada, pero es claro que Papá no lo iba a dejar así.

Al instante del choque, el autobús aceleró y se escapó, nosotros abismados con la situación, fuimos atrás de él. Como en una película de Veloces y Furiosos, Papá siguió velozmente y furiosamente al chofer del autobús. El autobús entró en la Panamericana y nosotros también. La VeraCruz aceleró como nunca y quedamos al lado del autobús, gritándole para que parara y que fuera resuelto el conflicto. Obviamente, no paró. Nuevamente aceleró y se puso adelante del autobús haciéndolo frenar. Como típico conductor de autobús, no le importó nada y aceleraba, casi chocando en nuestra parte trasera. Papá desvió y lo siguió hasta un punto de parada, cerca de la Panamericana. Papá y yo le gritábamos al señor y este se hacía el que no hizo nada. El señor se enfureció y nos gritaba a nosotros. Situación tensa, pero teníamos razón. El autobús forzó el paso entre nosotros y el otro autobús. Nunca iba a pasar. Así que tratamos de hacer que el señor se disculpara o nos hiciera algo para reparar los daños. El tipo no quiso nada, se subió al autobús de vuelta y ni se importó con los que estaban en la parada y se escapó por la Panamericana. No teníamos cómo perseguirlo, era inútil. Pasamos por una calle y al lado nuestro pasó un auto de Servicio de Apoyo Policial. Le explicamos la situación y la fuga del autobús, teníamos foto y todo, le dimos la patente y mostramos por dónde se fue. Y allí fueron las autoridades. Entramos al auto y Papá se fue por el lado opuesto en dirección a la Quinta. Considerando las complicaciones de una denuncia, o de burocracia, además del propio hecho de encontrar al autor del choque, no había nada que hacer. Lo único que nos restaba era volver y descansar en la Quinta. Queríamos llegar a toda costa, pero fue una pena y rabia el hecho de que hubiéramos hecho miles de kilómetros hasta el Fin del Mundo, sin ningún problema, pasando por rutas buenas, malas, de ripio o no, por montañas y todo lo que teníamos derecho y nada pasó, y justo a 10 kilómetros de la Quinta, nos pasaba eso. Tenía que pasar para poder escribir un poco más de nuestra historia.

Así que seguimos nuestro camino, comentando la situación y bajando un poco la tensión y los nervios y también entristecidos y rabiosos por el cierre de la nuestra espectacular Expedición Patagonia.

Pasamos por Garín y finalmente llegamos a Benavidez. Avenida Brasil 2664, después de 25 días de viaje, llegamos a nuestro hogar. Abrí el portón marrón y ahí estaba nuevamente este lugar que considero el mejor del mundo. Papá entró con la VeraCruz y ahí fue donde descansó. Bajamos las cosas y Micha nos recibió a su mejor manera, como siempre, nada mejor, después de tantos días encontrarnos con Micha y poder relajar después de tanto estrés. Estaba Mabel, amiga de Micha, y juntos tomamos la merienda en el Quincho y, por fin, relajamos sentados sin tener que pensar sobre lo que teníamos que hacer al día siguiente. Al rato, Cakis, Flor y Manu nos recibieron también de la mejor manera y ahí estábamos con el día completo, para eso queríamos volver tan rápido, volver a ver a los que más queríamos. Sea para escuchar un «Hola, Marcos» de Manu o reírnos un poco sobre lo que había pasado tanto para los que fueron como para los que se quedaron. Disfrutamos la tarde y descansamos con Micha. Cenamos más tarde y dormimos en el mejor hotel de todos: la Quinta.

P.S.: Disculpen la demora de los últimos posts.

18/01/16 – Neuquén – Santa Rosa

Salida: 10.30 h – Llegada: 17.30 h – Distancia: 624 km – Total acumulado: 9080 km

Neuquén - Santa Rosa - Total

Nos despertamos temprano para salir lo más rápido posible de Puerta Oeste, o Puerta del Infierno como nosotros solíamos llamar a nuestra cabaña. Yo dormí súper bien, los otros como dormían todos en una sola habitación, decían que durmieron con mucho calor. No tuve ningún problema. Guardamos las pocas cosas que teníamos en la cabaña y salimos rápido para ir a desayunar algo que en YPF.

Salimos por el portón capeta y fuimos a YPF. Comimos liviano y rápido porque hoy teníamos un largo tramo, un largo camino y tal vez uno de los más peligrosos de toda la Expedición Patagonia.

Como siempre, todos, excepto Papá, estábamos listos, porque tenía que cumplir su clásico ritual. Salimos a las 10.30 h de Puerta del Capeta. Rápido y sin problemas seguimos por la ruta Nacional 22, y seguimos hasta la Autovía 2 de Neuquén. Después cruzamos a la ruta provincial 7 y después de muchas lecciones de justiciero de Papá a los automovilistas neuquinos, cruzamos la provincia de Neuquén y entramos a Río Negro, por la ruta nacional 151. Rápido, hicimos ese tramo y después de 150 km, llegamos a Veinticinco de Mayo en La Pampa, después de cruzar el Río Colorado y oficialmente salir de la Patagonia.

Entramos a la región de La Pampa. Apenas cruzamos la frontera de la provincia, cargamos nafta porque hasta Santa Rosa, capital de La Pampa, había muchos kilómetros sin estaciones de servicio y sin auxilio.

Tuvimos que hacer fila y aguantarnos las reclamaciones de Papá. Después de un rato, llenamos y salimos hacia el Cruce del Desierto.

Muchos de los que van hacia Bariloche, Villa La Angostura o alrededores, desde Buenos Aires, van por la ruta Nacional 3 hasta Bahía Blanca, después van por la Ruta Nacional 22 hasta Neuquén y después siguen por la 231 hasta la región de los Lagos. Buena decisión, pero muchas veces hay tráficos y cortes u otras cuestiones complicadas, porque la 3 es muy utilizada. Así, varias personas van por un camino alternativo. Desde Buenos Aires, toman la Ruta Nacional 5 que va hasta Santa Rosa y después, la provincial 35, donde después se hace el Cruce del Desierto por la 143 y 151 o 152, a elección del usuario. Esas rutas llevan a Neuquén y posteriormente a los destinos más famosos de la Argentina. Hasta ahí solo rosas. El tema es que esas rosas tienen espinos y son letales. El llamado Cruce del Desierto es uno de los recorridos más peligrosos de la Argentina. Nosotros hicimos el viaje inverso porque no queríamos hacer el mismo pedazo de ruta que en la ida.

¿Pero por qué tan peligroso es el Cruce? La ruta cruza una región que se llama la Pampa árida. Es tan seca como un desierto, además es planísima. Entonces, el llamado Cruce del Desierto es peligroso por el simple hecho de que hay pocas paradas para cargar nafta y para conseguir auxilio. Además, es la ruta más monótona que uno podría imaginarse. En los 200 kilómetros del cruce, hay 4 curvas abiertas, nada más. Son 200 kilómetros de rectas interminables. Nada más monótono que eso. Principalmente para el conductor. Papá ya había pasado por algunos tramos del viaje cansado y hubo momentos que pensé que tendríamos que parar solo para descansar porque ya se le cerraban los ojos. En este, no sabía qué hacer, tendría que estar con los ojos más abiertos que nunca, y no hacia la ruta, sino hacia él. Hay muchos carteles, en el camino, que aconsejan el descanso o que cuentan historias » el que se durmió, volcó», «el que no descansa, mata», y realmente debe haber habido muchos accidentes porque es muy monótona. Hasta los carteles se tornan monótonos. Había varios paradores, con bancos, fuentes de agua, y otras cosas, para los que quieren descansar.

Bueno, nosotros ya habíamos hecho miles de kilómetros por la Argentina, entonces no habría ningún problema. Entramos al Cruce del Desierto o Ruta de la Conquista del Desierto. Y sacamos algunas fotos, obvio. Papá aceleró enseguida y ya estábamos a 160 km/h por la ruta. Los kilómetros pasaban y pasaban, pero el paisaje no cambiaba. Seguimos andando y el tiempo pasaba. Estaba tan aburrido que vi El Cadaver de la Novia en el tiempo libre del viaje. A cada cinco minutos miraba a Papá para ver si estaba todo bien.

Después de hora y media, llegamos a La Reforma. Íbamos a cargar nafta, pero no había, suerte que habíamos cargado antes, sino nos quedábamos a dormir. Ahí comimos, con una nube de moscas al nuestros alrededor y salimos los más rápido posible. Con las panzas llenas, salimos y seguimos camino. Otra vez la recta interminable nos esperaba y continuamos mirando el paisaje caluroso y constante de La Pampa. Al rato largo, llegamos a otros pequeños pueblos, como Chacharramendí y General Acha. Cargamos nafta y fuimos al baño porque todavía nos restaban varios kilómetros.

Después de terminar el Cruce del Desierto, entramos en la ruta provincial 35, hasta Santa Rosa.

La ciudad de Santa Rosa, en las afueras, era muy organizada con muchos hoteles de lujo y calles anchas. Seguimos camino hasta el inicio de la Ruta Nacional 5, donde estaba el hotel. El Campiña Spa y Hotel muy tranquilo y bueno sería nuestra última parada en la Expedición Patagonia. Estaríamos dos noches para poder descansar. El tramo de hoy fue muy cansador. Fue largo y no sabemos por qué, fue el más doloroso. Creemos que fue la monotonía que nos cansó más, pero también estábamos cansados de todo.

Llegamos al hotel, nos registramos y descansamos en las habitaciones, fuimos un rato a la pileta y descansamos en la soleada Santa Rosa, en La Pampa. A las 21.30, comimos y después que conversamos, nos fuimos a dormir. Mañana pasaremos el día acá descansando para el último estirón.

19/01/16 – Descansando en La Pampa

Después de un larguísimo cruce por el desierto, este día fue una forma de descansar en el intermedio de dos tramos que eran muy largos. El de ayer sumó muchos kilómetros que superamos los 9000, por la Argentina y los 10500 desde Porto Alegre donde comenzó todo. Básicamente, hasta el punto final nos faltan 600 km, un estirón plano por las planicies de La Pampa y de Buenos Aires. Amanecimos más tarde de lo normal. El día, al contrario de ayer, que estaba limpio y soleado, estaba nublado y apenas me desperté, se levantó una tormenta con rayos incluidos. Todos pensábamos con lo que Gonzi nos iba a decir porque le habíamos prometido ir a la pileta y hacer varias cosas. Era día libre, entonces no había mucho problema con horarios. Nos vestimos y fuimos a tomar el desayuno. Agus y Mamá fueron a buscar los horarios y informaciones sobre el spa porque ya pretendían hacerlo desde que salimos de la Quinta. Más o menos a las 10.00 h, la lluvia ya había parado y las nubes se dispersaban. Bueno, a las 10.30 h, como Gonzi estaba aburrido, Papá organizó jugar al paddle. El hotel era bastante simpático. La pileta, gigante, hay muchos salones de fiesta, canchas de tenis, volley, fútbol y paddle. Muy variado. Papá y Gonzi fueron primero, pero como todas las cosas de recreación sólo abrían a las 12.00 h, consiguieron apenas dos raquetas y encontraron una canasta llena de pelotas. Así, empezaron a jugar. Agus y yo llegamos al ratito. Como estaban jugando tranquilos, esperé que terminaran y ahí entre. Jugamos Gonzi y yo un ratito, diferente del tenis pero más rápido y más divertido, creo. Gonzi no le iba muy bien, pero a veces tiraba unas bolas capetas, profesionales. Al rato se cansó. Fue a buscar a Mamá para poder ir a la pileta. Fue, volvió… Fue y volvió…. No la encontraba. En ese entretiempo, Papá y yo jugamos como los viejos tiempos. Como Gonzi ya estaba desesperado y insistente, Papá fue con él y juntos fueron a buscar a las dos. En ese ínterin, me quedé jugando con la pared, esperando al resto. Los cuatro volvieron después de organizar lo del spa, Papá volvió a jugar conmigo y Agus, Mamá y Gonzi nos quedaron mirando por unos 15 minutos y después se fueron para la pileta. Papá quiso jugar más un rato, sudados y con calor insoportoble, fuimos a la pileta también. El hotel estaba vacío a aquella hora. Nadie en la pileta. Obviamente, eran las 12.00 h, quién es loco para tomar sol y aprovechar la pileta bajo el fuerte sol pampeano. El cielo se había despejado espectacularmente. Ni una nube. El viento cesó y día estaba fantástico. Aprovechamos la pileta y quedamos ahí descansando, recordando el viaje que estaba llegando al fin. Quedamos un rato hasta que llegó la hora del almuerzo. Agus tenía marcada su sesión del spa a las 15.30 h y Mamá a las 16.15 h. El sol nos quemaba pero ni nos dimos cuenta. Comimos ahí en el jardín y aprovechamos el día.

Agus después fue a su sesión y Gonzi, Papá y yo nos quedamos descansando en la habitación. Después Mamá fue a su relajación y vimos pelis en el tiempo libre. Descansamos más y más.

A las 22.00 h, todos relajados y descansados fuimos a comer. Pastas para todos. Estuvo bien y recordamos nuevamente el viaje y dimos nuestras opiniones Decidimos salir temprano, pero sabemos que eso nunca pasa. Volvimos a las habitaciones y ya nos organizamos para mañana, Agus y yo por lo menos, no sabíamos cómo estaba la situación en la otra habitación.

Mañana va a ser nuestro último tramo de la Expedición Patagonia y los últimos kilómetros en la Argentina, todavía tendremos kilómetros hasta Porto Alegre, pero nos despediremos de las rutas argentinas. Veremos lo que será mañana en la llegada a Buenos Aires.