Nuestra escala fue bastante corta. La bendita ley de Murphy: siempre hay que ir a la otra punta. La caminata fue interesante. Habíamos estado en este aeropuerto hacía muchos años, cuando el aeropuerto tenía solo una terminal abarrotada de gente.
Descubrimos que ahora son dos. La nueva terminal es moderna, amplia y muchas más puertas de embarque.
Ahí nos separamos de Sarah por un ratito porque, en el segundo tramo, ella fue en otro vuelo que salía 10 minutos más tarde.
Cuando salimos de São Paulo, mi tarjeta de embarque decía «SSSS». Era la única del grupo con esa marca. Dijeron que tenían que verificar la documentación. Ahora en Panamá, otra vez. Tuve que hacer una inspección adicional en la salida. El personal de Copa dijo que era un proceso aleatorio. ¡Qué suerte!
Al llegar a EE. UU., todos tuvieron que poner sus huellas digitales. Esta vez, escapé. El funcionario me dijo que si lo hacía me iba a cobrar extra y se rió. No me pareció gracioso.
Llegamos a eso de las 21 h, buscamos las valijas y nos sentamos a esperar a Sarah. Llegó unos 30 minutos después. ¡Alivio!
Después de eso, tomamos el MetroMover y fuimos a buscar los autos. Al día siguiente, nos separábamos en dos grupos.
Esa noche dormimos en una casita cerca del aeropuerto. Estuvimos unas pocas horas pero necesitábamos descansar.


Hola Gaaaa!!!lo que nos hiciste reirrrr…nos re gusta leerte!!! Vamoooooossss rueda de mate!!! Esperamos actualizaciones😂😂😂
😍