La diferencia horaria es cruel y las 5 horas pesan.
En la vida real, habíamos dormido poco, casi nada. Yo me levanté a responder mails y ordenar. Cari nos había preparado un kit de desayuno, así que comimos algo y salimos a pasear. El colectivo para ir hasta el subte pasaba a 20 m del departamento. La primera vez, pagamos con tarjeta de débito y después, en la estación del subte compramos un pase de 3 días que permite usar tanto el colectivo como el subte. Anduvimos hasta Roma Termini, de donde salía el colectivo turístico.
La tentación de querer sacar fotos es enorme pero no hay cámara que pueda compararse a la emoción de ver, sentir y procesar toda esa información con el cuerpo. A todo ese proceso, se le sumaba la dificultad del calor insoportable quemando todos los espacios libres que la ropa no cubre. 38°C que no se alejaban ni a la sombra. Y mientras estás luchando contra el sudor, se te aparecen fuentes, esculturas, columnas… un edificio es más lindo que el anterior.
Los grupos de turistas se agolpan y miran a través de las cámaras, los vendedores ambulantes te asedian, los italianos pasan esquivando, los jóvenes vuelan por las avenidas en sus scooters y uno ahí encantado con tanta información.
Bajamos en la parada de Piazza Venezia. Esta es una de las plazas más emblemáticas de Roma y está ubicada al pie de la colina Capitolina. Su nombre proviene del Palazzo Venezia, un palacio renacentista construido en el siglo XV por el cardenal veneciano Pietro Barbo. La plaza es un importante centro de transporte y conecta varias de las principales avenidas de Roma, como la Via dei Fori Imperiali y la Via del Corso. En el centro de la plaza se encuentra el imponente Monumento a Vittorio Emanuele II, también conocido como “Il Vittoriano”, que fue construido a finales del siglo XIX y principios del XX para honrar al primer rey de Italia unificada.
Durante las excavaciones para la Línea C del metro de Roma en 2009, se descubrieron restos antiguos que se identificaron como el Ateneo del emperador Adriano, lo que añade aún más valor histórico a la plaza.
Almorzamos en un pequeño restaurante y caminamos bastante. Pasamos por la la Basílica de los Santos Cosme y Damián. Es una iglesia católica que está junto a las ruinas del Foro Romano y caminamos un poco más en la zona frente al Coliseo, pero estábamos muy cansados así que tomamos el subte y el colectivo para volver a a casa.
Se hizo tarde y casi todos los negocios de la zona estaban cerrados. Llamé a Cari y ella me acompañó al super a comprar algo para cenar. Otra vez nos fuimos a dormir muy tarde sin poder domar a la diferencia de horario.
(15 de julio de 2024)