El vuelo de Lisboa a Roma salió con 45 minutos de atraso. Llegamos a Fiumicino cansados. A pesar de que ya eran las 20.00 h, todavía había luz solar. En esta época, el sol desaparece a eso de las 21.00 h.
Nos esperaba Pietro, un chofer conversador que mezclaba español e italiano. Aunque había tráfico, en 30 minutos estábamos en el Airbnb, ubicado a unos 100 m de Via Aurelia, una avenida que se extiende desde el centro de la ciudad y sigue hacia el oeste, pasando por varios barrios y áreas suburbanas antes de salir de la ciudad.
Dejamos las valijas y nos fuimos a cenar a la casa de Carina, a unos 300 m del departamento. Se había hecho tarde, pero se pasó el cansancio y el sueño con la alegría del encuentro. Después de todo, yo había encontrado a Cari y a Gabriel hacía dos años, pero los chicos y Filipe no se veían hacía mucho más tiempo.
No sé hasta qué hora nos quedamos charlando. Volvimos caminando a las 2 h y pico. Poco tráfico y una persona atravesando la avenida que además nos dio las buenas noches.
(14 de julio de 2024)