Día 1: ¡Rio, nos vemos pronto!

Salimos de casa a las 4.15 h, mientras la ciudad aparenta estar durmiendo. Unas calles a lo lejos descansan mientras que, en otras, el día hace rato que comenzó. La ‘línea amarela’ es una maravilla, estamos casi solos en una autopista que, durante la semana, no para un segundo.

El aeropuerto nos recibe en silencio. Unos pocos pasajeros se desplazan de un mostrador a otro, usan el teléfono y arrastran sus valijas con rueditas sin prisa. El embarque es rápido y el vuelo de 1 h a São Paulo pasa en un instante. Agus y Gonzi charlan y charlan. Filipe y yo dormimos.

Marcos y Sarah nos esperan en Guarulhos. Compartimos un desayuno y la caminata hasta el Terminal 3 donde embarcamos rumbo a Colombia.

La vida se construye con momentos compartidos. Fue lindo que vinieran a vernos aunque sea por un ratito. Gonzalo se sorprende…hacer 100 km a las 6 am para un café y un sandwich no parece ser un programa interesante. Despachamos las valijas y entramos a la zona de embarque.

Aprovechamos todos los beneficios de la sala Vip de Latam. 1000 puntos. Es enorme y llena de opciones de comidas, sofás, PS y hasta un espacio para dormir. No me animo pero Gonzi y Agus me cuentan que hay 4 camas juntas en un cuarto en penumbra. Disculpas a las personas que están tratando de dormir.

Embarcamos para Bogotá y tenemos un vuelo tranquilo. Ahora estamos esperando…de nuevo! El vuelo a NYC solo sale a las 23.40h (2.00h).

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