Día 7 (11/03): Cerrando los trabajos

Después de varios días de trabajo (en realidad meses, desde noviembre que estamos en este proyecto), la EAST llega a su fin en el ultimo día de vuelo. En las clases de Micro y Regular, la competencia ya se había definido para muchos, pero en la Advanced eso no era un punto en común, por el contrario, los dos equipos que disputaban por la competencia EAST 2018. Los resultados del día anterior nos permitieron estar más o menos cerca de Georgia, pero lo suficientemente lejos de Cincinnati para mantenernos en segundo lugar. Así que iba a ser un día de estrategia, siguiendo los pasos de Georgia y talvez partir para un todo o nada.

Aunque hubiese dormido apenas una hora, que fue muy corta, me sentí levemente mejor del cansancio. Mejor dormir una hora que nada… Lo bueno es que otra vez ya estaba listo y sólo necesitaba tomar el desayuno. Hoy la movida fue un poco más organizada. Más o menos salimos todos juntos a las 5:10. En el auto que iba, Renan, Thiago, Giovanna y yo, íbamos más o menos despiertos, si se puede decir así. Giovanna nos ponía unas músicas para levantarnos, pero era muy difícil dejar los ojos abiertos. El viaje fue largo y fue en el oscuro. Cuando llegamos, el portón para el campo de la EAST estaba cerrado. Habíamos llegafo antes de todos. Impresionante. Nos quedamos esperando por unos 10 minutos y llegó un señor de la organización. Con sus miles de llaves, abrió el candado y consequentemente el portón. Todo vacío y oscuro. No se veía una alma viva. Renan manejó hasta el punto donde habiamos quedado ayer y estacionó el auto. Los otros todavía no habían llegado, así que no habia otra sino esperar. Quedarse despierto en el auto parado era muy difícil. Giovanna puso el volumen al maximo para ver si nos quedábamos despiertos. Eso no ayudó, así wue decidí abrir la puerta del auto y salí a caminar, ni que fuese en círculos. Afuera estaba frío y muy húmedo y con el silencio, la musica del auto era lo unico que se escuchaba en los alrededores. De la nada aparece el mismo señor de la organización y nos pregunta «Are you partying?» Claro, con un tono super gracioso y estuvo bueno, en la mañana fría nos reíamos y nos relajamos porque el día iba a ser largo.

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Al rato llegaron Pizzaia, Larissa y Lucas. Estacionaron los autos y empezamos a sacar las cosas y a armar el avión. Fue todo en el oscuro. Cada uno con su linterna del celular iba iluminando el camino adelante suyo. O sea, todas las condiciones meteorológicas posibles para que AeroRio trabajara. Realmente, es mucho amor por el equipo, porque es sufrido hacer parte (noten mi ironía). El tiempo iba pasando y el AR18 iba tomando forma. El día empezaba a iluminarse y el frío iba regridiendo. Más o menos por las 8, las rondas de vuelo empezaron. Nosotros decidimos ir a probar el motor. Nuevamente, Pablo encendía los 13000 RPM y mostrando que estaba listo para más un día de guerra.

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Volvimos a la carpa y ya preparamos todo el procedimiento de vuelo para empezar la nuestra primer ronda de Advanced. El ambiente hoy era kuy diferente del de ayer. Mucho más festivo y menos serio. Muchos equipos ya no disputaban posiciones y se quedaban mirando los proyectos de otros o divirtiendose con el grupo. Nosotros no… Estábamos concentrados como nunca. Era la nuestra oportunidad.

Con el avión preparado, salimos más una vez con todo el cuidado para la fila del vuelo. Tratamos nuevamente de ir antes de Georgia. Los nervios estaban a la flor de la piel. La chance de ir más allá estaba a nuestro favor y mucha gente en la competencia nos seguía, porque podíamos mostrarnos como uno de los mejores equipos de Aerodesign del mundo. Además, ya con el resultado que teníamos, éramos el mejor latinoamericano de toda la competencia, en todas las clases. Las personas nos felicitaban y nos deseaban suerte. Era un equipo para la hinchada. Podíamos ser capaces de conquistar un título super importante con Larissa al frente, una joven mujer liderando un equipo latinoamericano de ingeniería aeronáutica. Qué orgullo! Vamos AeroRio, el Dream Team del Aerodesign.

Hoy el clima también nos favorecía. El frío fue desplazado por un sol dorado y caliente. El viento estaba tranquilo y entonces pudimos sacar nuestras camperas y nuestros buzos. Luciendo la nueva remera gris de Aero, estábamos todos iguales mostrando fuerza y esperanza por el equipo de Brasil, de Río. Al rato, el AR18 remontaba vuelo y salía en dirección a una nueva y exitosa ronda de vuelo. Con poco viento, el despegue fue rapido y simple. Más una vez, volábamos por Lakeland por la quinta vez. El avión, más rápido que nunca. Impresionante cómo era capaz de cruzar todo el campo, en cuestión de segundos. Renan y Lucas iban dando instrucciones a Pablo que manejaba con toda la atención hasta alinear con el blanco. Y con toda la gracia, los paquetes volaban hacia el blanco. Resultado increíble! 3 cargas en la Zona 2 y una en la Zona 3. Puntería impresionante. Con esa configuración, logramos una puntuación muy buena. Nos pegábamos a Georgia. Ahora dependíamos de ellos para poder tener esperanzas para la próxima ronda. Yo, Vivi, Vidigal y Petrus decidimos volver a la carpa. A mí por lo menos no me gustaba quedar mirando a los vuelos de nuestros adversarios directos, como era el caso de Georgia, me gustaría que la suerte y la técnica definieran el resultado, claro que todos queríamos ganar, pero que por lo menos fuera en lo que sabíamos hacer mejor. Los otros ya que estaban sentados en las sillas frente a la pista, se quedaron mirando el vuelo. Al llegar a la carpa saqué algunas fotos y nos quedamos conversando sobre las peripecias de esta competencia. El tiempo pasó y a los 15 minutos venía el resto del equipo, con las caras conteniendo una felicidad enorme. Trataron de esconder el estadon de emoción, pero claro el resultado de Georgia era realmente inédito. Nuevamente la electrónica no les favorecía. La bandera roja les impedía de puntuar y con eso nos colábamos a Georgia con 16 puntos de diferencia. Los errores (o no) de ayer de diluían y las expectativas volvían a aparecer de las cenizas. Era posible.

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Ahora, se venía un momento por el cual todos habíamos estudiado ayer a la noche. Qué iba a pasar. La diferencia era pequeña y todo podía pasar. Todo dependía de unos de los otros. Era un momento en que la ingeniéria daba paso a la pura estrategia. Los dos equipos ya habían demostrado que sabían volar y de lo que eran capaces. Nuestro avión era más fiable, pero el de ellos era más certero. Sabíamos que si volaban bien, las probabilidades de acertar el blanco eran extremamente altas, pero nosostros cargábamos más peso, así que si tuviéramos los resultados que veníamos teniendo, erqa casi cierto que ganábamos. Era la sexta ronda, la ronda del «Todo o nada». Las unicas posiciones no definidas eran la de los dos equipos. Así que había una decisión que debía ser hecha: volar con la misma configuración de siempre o arriesgar y agregar dos paquetes humanitarios, con también más carga estatica. Hasta salimos buscando a los equipos brasileños para pedirles blocos de acero o tungsteno, porque los que teníamos no eran suficientes. Estuvimos pensando por lo menos por una hora. Todos con las ideas a mil. Llegamos, por un momento, a pensar en cómo posicionar las nuevas cargas estaticas, pero el tiempo corría y teníamos que decidirnos lo más rapido posible, la siguiente ronda iba a empezar y todavía no teníamos el avión listo.

Pasados unos 20 minutos, vimos una movimentación extraña. Un chico con remera polo pasó mirando, en realidad sin ningún disimulo, y al ratito que lo miramos, salió, andando a pasos veloces, practicamente corriendo hacia la dirección de la carpa de Georgia. Claro, era uno de los de Georgia que vino a espionarnos, ver cual iba a ser la configuración elegida por el nuestro equipo. Obviamente, con lo que miró, pudo entender que íbamos a llenar el nuestro avión de peso. Nos dejó un poco expuestos, porque la nuestra estrategia dejaba de ser un secreto. Ahí fue que pensamos, «y si los hacíamos creer que decidimos llevar mucho peso» pero en realidad íbamos en lo que confiábamos. No íbamos a arriesgar en una estrategia de la cual nunca habíamos probado ni volado. Íbamos en lo de siempre y que la suerte estuviera con nosotros. Hasta hicimos como una disfraz para el avión, para que no pudieran ver lo que realmente decidimos hacer. Así que preparamos el avión como siempre. Mientras esperábamos para la próxima ronda de vuelo, los de Georgia fueron con su avión hacia el fondo del campo a probar el motor. Aunque muy estable y bastante confiable, su motor no era muy potente, así que peligraban no tener sustentación a la hora de despegar, era bueno que hicieran una ultima prueba antes de volar. Marçano, Matheus y yo fuimos los encargados de hacer un pequeño teatro y también tratar de mirar la configuración que iban a usar. Aparentemente, lo tenían pesado.

Nosotros cuando los vimos pasando para probar el motor, decidimos salir hacia la fila de vuelo. Teníamos que estar antes, como siempre. Así que más una vez fuimos todos juntos con el avión para prepararnos para un último vuelo, para cerrar nuestros trabajos. Con todos en la fila, bajamos el avión y esperamos para que el AR18 volara en Lakeland más una vez. Fue un momento emocional, debo admitirlo. Mucho en realidad. Estábamos con la sensación de que podíamos hacerlo, pero al mismo tiempo sentíamos que estábamos hechados a la suerte. Dependíamos de nosotros y de Georgia. Algunos estaban muy optimistas y ya celebraban la victoria (claro, en momentos así, ser optimista es realmente de mucha valentía) y otros como yo, nos sentíamos levemente descreídos de lo que iba a venir. Como siempre digo, «que venga lo que venga». Pero, no recuerdo quien empezó, en un abrir y cerrar de ojos, nos empezamos a abrazar todos. No deseando suerte, ni con un objetivo en específico, pero era un momento que estábamos todos juntos, unidos y más que nunca compartiendo un momento, que independientemente como se diera, era un instante que deberíamos guardarlo para la historia. Era lo que nos definía, lo que las personas les gustaba de nuestro equipo cuando nos miraban, nuestra unión y nuestra amistad tan fuerte. Los otros equipos perfilaban serios, todos iguales en sus vestimentas y siempre con posturas rectas y imparciales. Nosotros, no. Lo unico común en todos nosotros era la remera y la nuestra pasión por el Aerodesign. Cantábamos musicas en el medio de la competencia. Nos reíamos alto, mismo que fuera muy temprano y que estuviéramos cansados. Nos abrazábamos y siempre íbamos a todos lados en grupo. Tal vez sea la nuestra cultura latinoamericana, más unida y más festiva que las otras que nos rodeaban, pero yo creo y asumo que es AeroRio. Este equipo increíble, nos hace ser diferentes y tan unidos. Este equipo que no esta apenas por la ingeniería y por los estudios, sino que estamos por los amigos, por los padres de nuestros amigos y por todos los que nos querían. Fue realmente uno de los momentos que más guardé en todos estos días, y les agradezco a todos de AeroRio por ese momento.

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Un dato relevante a toda esta tensión es que como era domingo, muchas familias y personas que no pertenecían al Aerodesign directamente estaban presentes para este momento tan especial. Por eso tantas personas estaban impresionadas con nuestro equipo, felices con nuestras actitudes positivas, menos formales. Además hacía un calor que realmente no esperábamos. Sentarse en las sillas al sol, no estaba facil. Del frío al calor como nada. Siempre en los extremos, el modo hard siempre jugando con nosotros.

Después de ese breve momento de emoción, nuestro equipo de pista se preparó para su procedimiento ya ejecutado miles de veces y el resto fuimos al nuestro spot usual para sacar fotos y filmar, lo que pudiera venir. Estábamos todos muy tensos y era dificil mirar semejante momento. A los 5 minutos, escuchamos el NovaRossi preparado para cortar el aire de Lakeland y en seguida el AR18 volaba tranquilamente, como siempre hacia el blanco. Todo listo y bien alineado a mando de Pablo lanzó las cargas. Nos agarrábamos las manos desde que el avión despegó y cuando vimos los paquetes cayendo hacia el blanco, tuvimos una sorpresa infeliz: todas afuera de la Zona 4, o sea, puntuábamos apenas las cargas que llevábamos. Realmente no era el resultado que esperábamos y no nos favorecía. Apenas el AR18 aterrizó, por los parlantes, la organización anunciaba que iban a hacer una ronda inédita de vuelo. Tendríamos 7 vuelos, algo inédito en la SAE EAST, que solían hacer como mucho 5 rondas. Nos traía esperanzas, pero el resultado de este último vuelo, nos dejaba levemente desamparados, pero todavía había chances. Al rato, Georgia también despegaba. Con el avión tan pesado, les fue muy dificil controlarlo. Hubo momentos en la primer curva que parecía que no iba a lograr altura. Iba muy lento. Parecía que el motor podía parar a cualquier momento. Paulatinamente, sin embargo, fue subiendo y alineó con el blanco. Lanzó sus paquetes y logró cuatro en la Zona 4 y 2 fueron perdidas con el impacto. El resultado era cerca del nuestro, pero ellos nos superaban en la puntuación, no por mucho. Así que las esperanzas seguían. Era una tensión que no terminaba más.

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Como los de la organización todavía tenían que hacer la premiación, la proxima ronda se sucedió muy rapido. Muchos equipos ya se habían ido y otros simplemente relajaban y aprovechaban el momento. Apenas algunos equipos de Micro y Regular volaron. Decidimos volar con la misma configuración de siempre, así que volvimos y preparamos el avión muy rapido. Era ahora la ultima vez que volábamos definitivamente. Así que todos juntos, otra vez y con las esperanzas todavía presentes. La puntuación nos separaba todavía de 20 puntos, pero en el Aerodesign nada se puede prever. Todos a puestos, y el AR18 volaba por ultima vez en Estados Unidos. Una felicidad enorme verlo volar 17 veces desde que construido. Ese avión es espectacular. Verlo como si fuera la primera vez, con una emoción enorme. Cada vez que despegaba sabía que iba a volver entero, porque nunca nos decepcionaba. Pensar que hace unos meses, no teníamos nada y ahora estábamos encerrando el nuestro proyecto con un ultimo vuelo. Juntos miramos el ultimo vuelo. En este ultimo, decidí no sacar fotos ni filmar el AR18 como lo hacía en las otras veces. Quería aprovechar hasta el ultimo segundo esa vista tan increíble. Esa vista tan emocionante. Tanto trabajo se reflejaba en ese «pequeño» de 4 metros. Hace unos días, era un conjunto de piezas separadas y ahora cerrábamos la nuestra participación en esta competencia. Despegó y como siempre alineó con el blanco y de repente lanzó con mucha antecedencia las cargas, claro, todo fuera de la Zona 4. Perdíamos otra vez una chance de ganar. Después supimos que tuvimos un problema con la electrónica o con el sistema de lanzamiento que largamos muy antes los paquetes. Georgia al rato volaba también por ultima vez, y cerró la competencia de la mejor manera, 6 cargas en la Zona 1, puntería impresionante. Realmente merecido el título, peleado, pero muy merecido.

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Durante ese vuelo, ya no teníamos nada que hacer. Habíamos hecho todo lo que era posible en nuestras manos. Todos, menos yo, se quedaron a mirar el ultimo vuelo de la SAE Aerodesign East 2018. Me quedé admirando y sacando fotos del nuestro AR18. Era increíble, ya sé que lo dije miles de veces, pero era lindo y era nuestro, mucho orgullo. Fueron como unos 10 minutos admirando el avión y reflexionando sobre todo lo que había pasado. Fue ahí que se me había caído la ficha de que habíamos logrado una conquista gigante! Segundos en una competencia internacional, disputando mano a mano con una de las mejores universidades del mundo, con muchos más recursos y tiempo que nosotros. Claro que haber ganado nos hubiera gustado más, pero conseguimos conquistar tanto en tan poco tiempo y con tantas dificultades. Pasamos por peleas internas, por desistencias de integrantes, por un avión que cayó en prueba, por el largo viaje desde Río y por la casa de Jin. Todo nos había pasado y lo superamos hasta llegar aquí. Fuimos a por todo y así lo fue.

Cuando Georgia había confirmado el titulo, el primer que vino a la carpa era Eduardo, una de las personas por las cuales tengo más respecto (aunque todos los respecto increíblemente) y admiración. Nos ayudó un montón en las decisiones y en los momentos dificiles del equipo y siempre se hizo presente, aunque tenga tantos deberes y trabajos. Muy sensato y tranquilo también compartió mi visión apenas llegó. Conversamos por un rato y fue muy fleiz la nuestra conversa, valoramos y mucho la nuestra conquista. Los otros iban volviendo y iban sentandose, claramente en sus respectivos momentos de reflexión. Era importante… No podíamos dejar ese momento de pensamiento interior pasar. Cuando terminamos nuestra conversa, muy fructífera, levantamos el ánimo del equipo y empezé a abrazar y a felicitar a todos. A medida que todos iban recibiendo ese abrazo nuestro, mío y Eduardo, iban haciendo lo mismo, hasta que todos nos habíamos saludado. Fue muy bueno! Todos estábamos felices, pero más que eso, aliviados que había terminado, el estrés se había esfumado y habíamos cerrado los trabajos de la SAE EAST 2018.

Claro que el día todavía tenía mucho para darnos. Después del fin de la competencia, venía el momento media. Fotos y videos para todas partes. Y nosotros lo aprovechamos y mucho. Unos 10 minutos de nuestro momento de reflexión, todos los equipos fueron llamados por la organización para la pista. Era el momento de la foto con todos los equipos. Llevamos el avión con menos cuidado que el de siempre, pero con mucho cariño, porque había volado mucho y hecho mucho por nosotros, era nuestro trabajo. Fuimos todos juntos a la pista y nos perfilamos. Todos los equipos casi iban de punta a punta de la pista, claro que muchos ya se habían ido, pero la gran mayoría estaba ahí. Los de la organización entonces sacaron una foto panorámica (porqué???) y un camerógrafo hizo un video pasando por los equipos a lo largo de la pista. Ahí se terminaban las fotos de la organización. En un rato teníamos la cerimonia de premiación, así que aprovechamos que la pista estaba libre y sacamos todas las fotos que pudimos. Sacamos una foto con el unico equipo brasileño que restaba, Aerofeg y después hicimos las nuestras, con todas las poses que se nos ocurría. Hasta tardamos un poco más, ya nos llamaban para liberar la pista. Estuvo muy bueno, nos reímos con todas las fotos que hicimos. Fue un primer momento de descontracción. Y sacamos com todas las cámaras. Lili y yo sacábamos las individuales, Renán iba con su GoPro para algunas de grupo. Fotos que seguramente iban a ir a todas las redes sociales.

Salimos corriendo de la pista. Volvimos a la carpa y en seguida salimos a pasos rápidos porque la ceremonia estaba por empezar. La ceremonia se daba en otra carpa, armada especialmente para la situación. Cuando llegamos ya había muchas personas. Muchas paradas esperando a que empezara ese momento final de la competencia. Nosotros claramente éramos casi los ultimos. Nos paramos atrás de todos, pero como la gran mayoría estaba sentado, pudimos ver bien toda la ceremonia. La organización empezó con un discurso lindo sobre el arte de la ingeniería, de como todos nosostros siempre éramos capaces de traer cosas nuevas y ideas nuevas a la competencia. Fue un discurso también de los jueces de Lockheed Martin y un tanto cuanto interesantes, pero siempre tendiendo a los clichés. Después estuvieron los agradecimientos a todos, incluso los voluntarios que ayudaron y mucho en la organización de semejante evento. Fue muy bueno, debo admitir que hay muchas faltas de estructura pero es un evento creativo, harmónico y más que todo unificador.

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Después de unos largos 20 minutos, empezó la efectiva entrega de premios. Iban a pasar por todas las clases Micro, Regular y finalmente Advanced. A cada clase se les otorgaba los siguientes premios: primer, segundo y tercer lugar en presentación, relatorio, general y en como se dió la misión. Fue un largo momento y conversábamos en cuanto llamaban a los equipos de todas las clases. Nos reíamos en ciertos momentos de cómo íbamos a pasar cuando recibiéramos nuestros premios. Para cada premio, había una medalla para cada integrante. Sin embargo, caso el equipo recibiera dos primeros lugares, por ejemplo, solo recibía una medalla. Nosotros hicimos las cuentas, y con los resultados del fin de semana conseguiríamos cuatro premios. Segundo lugar en la General. Primer lugar en la Presentación (realmente fue la presentación de Oro), Segundo Lugar en Precisión de Humanitarian Package (el premio de nuestra categoría, por haber sido el segundo mejor equipo a acertar el blanco) y Tercer lugar en el Relatorio Tecnico. Fue impecable. Volveríamos a casa con cuatro premios en las espaldas, tres medallas. Era de orgullarse. Mientras esperábamos por el nuestro, los otros equipos se iban yendo a medida que iban recibiendo sus premios. En general los equipos latinoamericanos fueron bien en las otras categorías. Venezuela tuvo una EAST muy buena en la Micro. Y los equipos brasileños también fueron muy bien en el premio de presentación de las otras categorías. Aparentemente, somos realmente buenos en esa cuestión y usando el paquete Office.

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Entonces llegó el turno de la Advanced. Primero relatorio. Fuimos los primeros a ser llamados. Gritamos! AAAHHHH! Los otros equipos pocos sonidos emitían y nosotros gritábamos, saltábamos y traíamos esa nuestra imagen positiva y tan marcante que habíamos pasado durante la competencia. En grupo, fuimos hasta al frente de la carpa y formamos la fila para recibir las medallas. Los jueces nos felicitaban y nos extendían sus manos para saludarlos «Well done, guys», «Good job«, nos decían simultaneamente, mientras íbamos pasando, uno de los jueces nos entregaba la medalla de tercer lugar y en seguida la colgábamos en el cuello, orgullosos del trabajo en el relatorio. Cuando todos recibían sus medallas, nos juntábamos porque la organización nos sacaba fotos del grupo, luciendo las nuestras banderas y la de Brasil. Fue un momento de consagración. Y eso que no era el unico, volveríamos tres veces más. Y las otras tres veces fueron tan emocionantes cuanto la primera. Los otros equipos de la Advanced no emitían un sonido y nosotros cada vez qeu nos llamábamos gritábamos como si fuera la ultima vez. «AeroRio» y nosotros «WOOOOWWW». El ambiente se encendía y las sonrisas de las personas se abrían porque compartían la misma felicidad que nosotros, la mirada de que sabían que nosotros realmente estábamos felices y orgullosos de ese momento unico. Luego, fuimos de Presentación, premio de Thiago y Vidigal, luego de General y entonces del Humanitarian on Target Award. Los jueces se impresionaban y nos decían «You again, guys? Congratulations».

Terminado ese momento de mucha alegría y luciendo las tres medallas, más todas las placas representativas del premio. Volvimos a la nuestra carpa para guardar todo y encerrar en definitivo. El en camino el unico ruido que se escuchaba, además de las risas de uno o de otro, era el tintinear de las nuestras medallas en el cuello y qué ruido feliz, aunque muy incómodo para los que nos rodeaban. Era el ruido de la victoria, de la felicidad y del orgullo por la nuestra hazaña.

Llegamos y empezamos a desarmar el avión para ponerlo y cogarlo por ultima vez dentro del auto de Pizzaia. Una cosa que se nos ocurrió fue donar el combustible a un equipo, el de Cedarville que nos estaban cerca nuestro. No podríamos llevarlo en el viaje de vuelta, así que mejor que lo usara alguien. Intercambiamos preguntas y ideas sobre el proyecto. Eran tambíen de Advanced y estaban muy felices de haber disputado con nosotros y de haberles hecho frente a los de Georgia. Sin dudas las conversas con los otros equipos eran siempre fructíferas y siempre nos traían algo de nuevo, otra de las grandes ventajas de estas competencias, aprender con las personas del mundo entero.

Luego de guardar todo y poner las cosa dentro del auto, nos acomodamos y fuimos en camino hacia la casa. Iba en el auto de Larissa y todos los que estábamos ahí mirábamos las nuestras medallas y las placas con una sonrisa de punta a punta y comentábamos los nuestros momentos en la competencia. En el camino de vuelta, paramos en Harbor Freight Tools, donde hicimos una compra de herramientas para renovar las del equipo y para conseguir nuevas herramientas que no teníamos en Río, y que no las podíamos conseguir allá. Estuvimos por una hora y media mirando cuando todos pagaron y decidimos volver y parar en Five Guys para comer y celebrar las nuestras conquistas. Estuvo tranquilo, principalmente ahora que el estrés de la competencia se desvanecía y solo restaban las memorias positivas y todas las situaciones que habíamos pasado.

El camino de vuelta a la casa fue largo, había trafico, pero la felicidad nos tomaba como nunca. Claro, el cansancio se nos acumulaba de muchos días y estábamos muertos. La mayoría durmió en los autos, otros se quedaban despiertos acompañando y conversando con los drivers para mantenerlos despiertos. Cuando llegamos a la casa, después de un camino tan largo algunos se fueron directo a dormir, en cuanto otros como Thiago, Erik y yo nos quedamos conversando y reflexionando sobre el futuro del equipo y sobre lo que pasó. Estuvo buena la conversa, pero se iba haciendo tarde y yo ya ni conseguía formular las frases de tanto cansancio acumulado. Me dormía sentado. Así que fui a mi habitación y me acosté sólo para despertarme al día siguiente.

Bueno, a partir de aquí se termina el relato de la competencia en definitivo. La SAE EAST 2018 había terminado y nosotros sólo volvíamos el jueves, así que tenemos tres días de descanso y para divertirnos un poco. Los que quieran seguir acompañandonos, sean libres y que seguro que van a disfrutar nuestras aventuras por los proximos días. Pero, la actuación de AeroRio se encierra por aquí hasta el día de la nuestra vuelta. Claro, la AeroFamilia sigue presente y va a seguir divirtiendose y aprovechando el tiempo JUNTOS.

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