Día 14: Hacia el más allá

Después de la aventura en Walvis Bay, todos dormimos como piedras. Pero al día siguiente nos esperaba una largo tramo, entonces despertarse temprano era nuestra misión. Nuestro destino es Damaraland, una región muy remota y muy interesante, por las grandes montañas al lado de las infinitas planicies. De Swakopmund, manejamos hacia el norte, por la Skeleton Coast, donde hay muchas embarcaciones hundidas y también esqueletos de elefantes. Anduvimos por 72 km hasta Henties Bay, y continuamos manejando hasta Cape Cross, un lugar con dos cosas interesantes: la colonia de focas más grande del mundo, con más de 200.000 focas en todo el local; la otra cosa interesante es el padrão de Diogo Cão, que es un marco de piedra puesto por los navegadores portugueses en cada lugar que descubrían. La ruta para Cape Cross era de asfalto, lisa y con muy poco tráfico. La velocidad media de papá era de 120 km/h, impresionante. Llegamos en poco tiempo a Cape Cross, un lugar en el medio de la nada, cerca de fábricas de sal y de ocasionales casitas de los probables trabajadores. El desierto nos rodeaba y era muy difícil ver mínimos rastros de vegetación. La entrada al lugar tenía dos focas construidas con piedras, muy gracioso. Compramos el permiso para el parque y en seguida notamos el olor a bosta y a foca. Llegando al cabo, vimos los millones de puntos negros y los aullidos de los animales. Para cada lugar había centenas, miles de focas. Como papá dijo: nunca vi tantas focas juntas. Era imposible contarlas. Había de todos los colores, tamaños, formas y olores. Para Gonzi, el ambiente era insoportable. Las fotos son las únicas cosas que consiguen describir el lugar. Después de un rato largo viendo las focas, fuimos a ver la réplica del padrão. Era emocionante ver el marco de la nación portuguesa y pensar qué valientes fueron los tipos al ir hacia lo desconocido y no ver nada, como nosotros vimos. Volvimos al auto y ahora sí en dirección a Damaraland. Kilómetros y kilómetros de nada. Algunos árboles capetas en cada kilómetro cuadrado, nada más. Apenas la larguísima ruta de ripio. Con el tiempo, la vegetación va cambiando y también todo el ambiente al nuestro rededor. Los carteles de cuidado con los elefantes también aparecen, que a mí me parecieron geniales. Tuvimos que parar en Uis, que a Tití y a Javi les gustaría tanto cuanto Itu. Mínima. Terrible y Extraña. Los locales nos ofrecían «piedras preciosas» y terriblemente nos seguían. Encontramos un restaurante, que el servicio era a estilo Uuuuuuuuuuuiiiiiis. Todavía tuvimos que cargar nafta, que el precio era exorbitante, tan grande a estilo Uis. Capetérrimo. Seguimos camino de Damaraland. La ruta estaba empeorando a cada minuto, con huecos del tamaño de cráteres. Llegando a Camp Kipwe,  nuestro hotel, parecía que estábamos en el paraíso. Kipwe significa «bendecido». Apenas llegamos todos nos ayudaron a llevar las valijas y el gerente nos esperaba ansiosamente. El hotel quedaba en el medio de las piedras, medio camuflado. La recepción y el restaurante tenían forma de hongos, muy gracioso. Las habitaciones también estaban geniales. Tenían forma de hongo también. Era todo muy simpático y personalizado. El baño era al aire libre, con vista para el cielo. Rústico pero simpático. No había internet, ni televisión, o sea, un retiro espiritual, con el sonido del los insectos y el silencio. El gerente nos ofreció ver la puesta del sol con unas bebidas y algunos snacks. Cuando llegamos al lugar, una terraza en el medio de las piedras, la vista era única, indescriptible. Al menos una lágrima cayó de nuestros ojos. Después de la puesta del sol, descansamos en las habitaciones un poquito. Cenamos, y quedamos maravillados con la calidad de la comida, recordando los viajes anteriores y pensando cómo pudieron haber construido semejante estructura en el medio de la nada. Reservamos el paseo para observar los elefantes, y hay que despertarse temprano, otra vez. Este lugar, nos hizo, otra vez, pensar como todo valió la pena, aunque hayamos tenido que recorrer 438 km en las terribles rutas de ripio y las miles de ciudades como Uis.

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