Nos levantamos tarde y fuimos a desayunar diez minutos después de acabado el horario. Parecía que había pasado la marabunta. Todo desordenado y vacío. Nos costó hacerle entender a la empleada que necesitábamos un cuchara cada uno y una servilleta. Le pedimos pan y nos dio 3 pedacitos. No se imaginan la cara cuando volví a pedirle pan 10 minutos más tarde mientras la chica guardaba una bolsa con más de 3 kilos de pan. Me miró con pena y me dio 3 pancitos más. No hay nada como la buena voluntad de las personas. Nos faltaba golpear el jarrito contra la puerta… y pensar que uno paga. Anécdotas, nada más.
Luciana nos pasó a buscar a las 13 h con Juan Cruz y Santi de regreso. Tan grandes… pensar que eran unas pulguitas la última vez que los abracé en Portugal. Nos miraban como diciendo: yo te conozco pero no sé realmente cuánto se acordaba el más chiquito. Santi, que era mi mimado en la época, abrió una sonrisa enorme pero tímida. Igual que antes…
Íbamos camino a la quinta de unos amigos del papá de Luciana para pasar el día cuando Luciana tomó una curva y un Falcon la chocó de costado. Venía a toda velocidad y no paró en el cartel de PARE. A la aventura, como en Portugal. Luciana llamó a su papá y conversaron con el señor del Falcon. Nos fuimos a la quinta y los hombres se llevaron a Luciana a la comisaría para hacer la denuncia. Aparentemente, fue rápido y el otro señor reconoció su culpa. Tarde, pero con tranquilidad, llegó el asado. Fuimos a la pile, tomamos mate y pusimos los temas atrasados al día. Gonzi se integró con Juan Cruz (6) y Santi (9) en poquito tiempo. Pasamos un día super agradable y Luciana sugirió pedir unas pizzas en su casa. Llegamos como a las 21 h y entre una cosa y otra, se hizo tarde otra vez. Agus se quedó a dormir con Pupi y nosotros volvimos al hotel. Hacía rato que Gonzi se había dormido a upa y ni se enteró que le puse el pijama y lo metí en la cama.
Día 12: A pleno sol en San Juan