Rumbo a Orlando

Salimos de Orange Park, como siempre, tarde. Pasamos por el centro de Jacksonville. Según la guía era un punto imperdible. Imagino que durante la semana debe ser un lugar agitado y lleno de gente, pero este domingo estaba muy tranquilo. Caminamos un poquito, esperamos que abriera el puente levadizo y subimos otra vez al auto. Seguimos directo a Orlando. Nuestro hotel quedaba dentro del Walt Disney World Resort. Después de bajar las valijas, pedimos instrucciones y nos dijeron que atravesando la calle estaba el centro comercial de Disney con restaurantes y locales. Para qué esperar el ómnibus si podemos caminar. Consejo del día: no confíes nunca en alguien que te dice: cruzando la calle.  Creo que caminamos unos 800 m hasta llegar a Downtown Disney. El lugar… liiindo. Lleno de gente hablando diferentes idiomas, todo decorado con la perfección de Disney, limpio, como en un lugar de fantasía. Fuimos a comer a un restaurante llamado Pollo Campero. Mezcla de comida mexicana con brasileña. ¿Ya les conté que todo el mundo habla español? Increíble. Caminamos un poco más, tomamos un helado y decidimos volver al hotel para empezar el día más organizados. A la vuelta, ya no podíamos caminar las 8 cuadras con Gonzalo a cuestas así que buscamos el ómnibus que nos debería llevar de regreso al hotel. Nada… decidimos tomar un taxi. El taxista nos dijo que el hotel quedaba del otro lado de la calle, que no valía la pena. Filipe le dijo que si no nos quería llevar lo dijera pero que nada de cruzar la calle. Ahí el señor aceptó llevarnos de mala gana, casi como en América Latina.

PD: Ya estamos de vuelta en casa, pero les debo el relato y las fotos. ¡Qué vergüenza! Marcos y Agus también me reprocharon el atraso pero qué se le va a  hacer. No fue posible. Entre los horarios locos, algún que otro trabajo y el  hecho de tener que pagar Internet por día (sí en estos lugares, te cobran hasta el aire que respirás), no facilitaron.Voy a ir subiendo de a poco. Besos.

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