Destino final: Río de Janeiro

Salimos de São José dos Campos cerca del mediodía. Después de la lluvia del miércoles, el rack estaba muy bajo y algunas luces no funcionaban, pero a esta altura de los acontecimientos, solo nos quedaba seguir. Paramos a almorzar en Penedo,  a unos 160 km de Río. Filipe había leído en la guía de viajes que había un restaurante donde pescabas tu trucha y te la cocinaban. Subimos una callecita medio asfaltada y medio de tierra hasta llegar al lugar, en medio de una selva frondosa. (Exageraciones mías, según Filipe).  El restaurante era muy chiquito, con un estanque lleno de truchas nadando en círculos. Ahí te daban una cañita con un anzuelo y carnada. Las truchas caían en pocos segundos. Pesan los pescados y a la cocina. Fue divertido y muy rico. Mientras esperábamos la comida, se largó a llover y no paró hasta unos 70 km de llegar a Río. Parecían bolsones de agua que caían del cielo, eso sumado a la cantidad de agua acumulada en la ruta hacía que por momentos no se viera nada. En la entrada a la ciudad (Av. Brasil), el tráfico se detuvo. Hasta salir de la Linha amarela, mucho tráfico, lleno de las imprudencias típicas de los conductores de esta ciudad. Llegamos a las 20.15 h como les contaba en el mensaje anterior. Nos esperaba Cida con la cena lista y todo muy ordenado. ¡Te queremos, Cida!

Gonzalo gritaba de alegría: «É minha casa. É minha casa!». Entiendo perfectamente esa alegría porque -en cierto modo- todos sentíamos lo mismo. Corrió por todos lados, abrió y cerró puertas, no conseguía parar de tanta excitación. Cenamos en calma y empezamos a desarmar las valijas. Nadie tenía sueño. Gonzalo cayó rendido cerca de la 1 de la madrugada. Marcos y Agus, casi a esa misma hora.

Con una mezcla de cansancio y felicidad, estamos de vuelta en casa. Fueron 3356 km en 16 días; 3 países, 5 hoteles, no sé cuántos restaurantes (ni qué hablar de todos los baños) y unas cuantas anécdotas.

Un abrazo enorme para todos los lectores del blog y para todos los que no pudieron leer, pero que nos acompañaron a través de mensajes, llamados y contactos diversos.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Un comentario en “Destino final: Río de Janeiro”

Deja un comentario