El día empezó y terminó con agua. Filipe fue temprano a cambiar el acople del rack (último detalle). Cuando llegó, fuimos a visitar la fábrica de chocolate Caracol, y después de almorzar, recorrimos el último museo que nos quedaba (Hollywood Dream Cars). No entiendo nada de autos, pero Marcos y Filipe quedaron encantados. Gonzalo, por su parte, se encantó con los autitos del local de recuerdos y yo, con la música de Elvis. Debo confesar, Elvis tiene unos temas muy buenos. Como eran todos autos antiguos (década de 1930, 1940, 1950), la música de fondo acompañaba. Agus, no se encantó con nada y preguntaba constantemente cuánto tiempo más nos teníamos que quedar ahí. Después de mojarnos para subir al auto, volvimos al hotel a descansar. Hoy a la noche, nos toca preparar las valijas una vez más y partir rumbo a Penha mañana a la mañana.
Más lluvia y más lluvia en Canela






